Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Opinión

31 de Mayo de 2025
Monsalve
Monsalve
Imagen: Sandro Baeza/The Clinic

¿Qué es lo que realmente nos cuenta el celular de Manuel Monsalve?

Quizás lo más desconcertante de las revelaciones del teléfono del ex subsecretario es que un domingo a las 8:06 am su búsqueda en el teléfono era un vitrineo de treinta perfiles de damas de compañía. En casos de violencia sexual, los comportamientos previos al hecho investigado nos ayudan a perfilar al imputado. ¿Qué sacamos entonces en limpio de estas nuevas filtraciones? Un hombre poderoso en busca de calor, un jefe ciego a su asimetría de poder y su incompatibilidad con el cargo, entre otras cosas.

Compartir

¿Qué hacen las personas un domingo a las 8:06 de la mañana? Tomarse un café, un té, darse una vuelta en la cama para intentar seguir durmiendo. Los entusiastas saldrán a hacer deporte, los padres jóvenes sobrevivirán como pueden el frenesí matinal infantil, algunos leerán los medios en físico o en su celular, otros comenzarán a planear el menú del almuerzo familiar. A los que les toca trabajar arrastran los pies a esa hora a sus labores.

 Quizás lo más desconcertante de las revelaciones del celular del exsubsecretario Manuel Monsalve esta semana (dadas a conocer por T13), es que un domingo a esa hora su búsqueda en el teléfono era un vitrineo de treinta perfiles de damas de compañía.

Más allá de que los intercambios de Monsalve con trabajadoras sexuales sean incompatibles con la descripción de su cargo, el hecho de que un jefe despierte un fin de semana, haga búsquedas de calentura corporal y luego contacte a una subalterna para ir a almorzar -por más emoticones de corazón que esta le haya mandado- habla de un estado mental, a lo menos, febril.

No soy quién para opinar sobre si los hábitos matinales domingueros del señor Monsalve están bien o mal, pero lo considero algo a reflexionar. ¿Soledad en una mañana tranquila, dentro de un trabajo voraz? ¿Su personalidad? ¿Qué quería satisfacer uno de los cinco hombres de más poder de nuestro país buscando encuentros anónimos de coqueteo a través de una pantalla, a primera hora de la mañana?

Es casi de sicoanálisis en cuanto a pulsiones: si un hombre que tiene un cargo importante, reputación pública de defensor de las personas, un sueldo nivel La Moneda y así. ¿Por qué al momento de buscar relaciones pseudo amorosas, debe recurrir a mujeres contratadas o a cortejar a una subordinada laboral?

Por supuesto que el contenido de ese celular ha sido tema en diferentes intercambios que he tenido esta semana. Y mientras trataba de resumirle a alguien de más edad lo que había sucedido, otra presente me interceptó y simplemente resumió: “Era putero”.

Qué terminología más sencilla y directa para definir a un personaje (usada en buena parte de hispanoamérica). Lo enclava en una categoría, casi vintage, donde algunos hombres se encasillaban según sus faltas por esposas o parejas resignadas: el gorrero, el curado, el putero. Conductas por siglos aceptadas como parte de poseer testosterona, porque así son los hombres, porque no pueden remediarlo.

Varias olas de feminismo, nuevas masculinidades y deconstrucciones después, pareciera que seguimos en lo mismo, pero que no se habla tanto del tema. Es decir: tenemos débiles catastros de cuántas personas se dedican a la prostitución en Chile, pero no de cuántos son los clientes. En España, hace unos años, una encuesta cifraba que dos de cada diez hombres había alguna vez pagado por sexo en su vida. Entonces una se pone a pensar y mirar alrededor: ¿Quiénes son ese veinte por ciento? ¿Solteros o casados? ¿Ricos o pobres? ¿Son viejos o jóvenes? ¿Adictos al sexo o víctimas de la soledad?

No sabemos si los googleos del exsubsecretario llevaban a encuentros presenciales. Pero asumiendo que el mes de septiembre no fue uno fuera de su rutina habitual, quién habría imaginado que una autoridad, nuevamente, a cargo de combatir ilícitos, estaba a lo menos interesado en participar de ese conteo.

Ahora: que alguien busque escorts matinales – o pornografía, a la hora que sea- no indica que es violador, ni que tiene el potencial de serlo. Habrá diferentes opiniones sobre si es de interés público el contenido del celular de Monsalve -Carlos Peña, por ejemplo, hizo una columna en la semana en El Mercurio sobre la violación a la privacidad que representan-. De hecho, el buscar la droga de violación después de la noche por la que está en calidad de imputado, podría ayudar a la estrategia de defensa, porque concuerda con lo que su abogado ha salido a exponer en las últimas semanas: que él mismo se sorprendió de no acordarse de nada. Que, incluso, no habría habido sexo en esa habitación de hotel.

Será trabajo de la Fiscalía probar lo contrario, partiendo quizás por los videos que lo muestran caminando con mucho más control de movimientos por el lobby del hotel que su acompañante.

Como en todo caso de esta naturaleza, lo complejo es comprobar jurídicamente lo que pasó a puertas cerradas, cuando dos personas dan testimonios opuestos. Hay delitos cuyas características no requieren de contexto; pero en otros tipos de violencia sexual, sí. Tramas y dinámicas entran al juego. ¿Importa si una mujer de 30 le dijo al jefe que se quedó esperando el café con el “outfit” listo? No necesariamente, si leemos la Ley 21.675, en su artículo 51: “Se prohíbe indagar en los comportamientos sexuales previos o posteriores de la víctima, salvo que el Ministerio Público, la defensa o el tribunal lo estime estrictamente indispensable para el esclarecimiento de los hechos”.

¿Importa si el acusado conversó con una escort sobre el calor el Colombia? La defensa de Monsalve ha tratado de instalar la idea de que los protagonistas de esta historia estaban en una especie de relación. Siguiendo esa lógica, los comportamientos previos al Ají Seco Místico deberían ser considerados. Así las cosas, sus búsquedas sexuales telefónicas también son parte del balance como caracterización de personalidad.

Volvemos a ese domingo, cuando un hombre despierta -asumimos que solo- y busca saciar un hambre de, alguna manera u otra, ejerciendo su dominación sobre la contraparte. Probablemente no sea una prueba fundamental. Pero sitúa a este caso en otra esfera: cómo él y con poder, ¿cuántos más?

Comentarios

Notas relacionadas