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Aldo "Macha" Asenjo. Foto: Agencia Uno

Tiempo Libre

17 de Agosto de 2025

“Lo que hay que soñar, hay que vivirlo”, el libro que descrifa al enigmático “Macha” Asenjo: “La gente que está con él lo acompaña en su locura, porque su atrevimiento lo distingue de otros artistas”

A comienzos de septiembre se lanzará el libro "Lo que hay que soñar, hay que vivirlo. Una crónica musical sobre el Macha", del escritor y músico Cristóbal González Lorca. La obra narra cómo se ha forjado la carrera de Aldo Asenjo, el líder de La Floripondio, Chico Trujillo y El Bloque Depresivo, quien se ha alzado como una de las figuras más relevantes de los últimos años de la música popular chilena, pero al mismo tiempo como un personaje especialmente enigmático y decididamente alejado del plano mediático. El relato destaca episodios clave en la historia del Macha, como su impresión de joven con el espectáculo del Vidente de Villa Alemana, sus lecturas sobre Latinoamérica que lo impulsaron a reivindicar la cumbia y el bolero, como también hechos más recientes como el dolor por la partida de Claudio "Pájaro" Araya. González Lorca advierte que "como él es tan misterioso y el fenómeno es tan particular, a veces los medios no tienen suficientes herramientas para poder explicarlo".

Por Pablo Serey
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“Lo que hay soñar, hay que vivirlo”. Así como dice la pegajosa letra de “Loca”, uno de los mayores éxitos de Chico Trujillo, se puede definir la forma en la que Aldo “Macha” Asenjo ha decidido enfrentar cada desafío que le ha presentado la vida, pero sobre todo su singular y exitosa carrera artística. 

Por lo mismo, Cristóbal González Lorca, músico y autor de libros como “Latinoamérica es grande, la ruta internacional de Los Prisioneros” y “Santa Feria, La Ruta del Huracán”, entre otros, eligió aquella frase de “Loca” para titular su libro sobre este músico oriundo de Villa Alemana, líder de La Floripondio, Chico Trujillo y El Bloque Depresivo.

El instinto, el atrevimiento, la determinación y, en cierto grado, la locura, han sido conceptos clave en la historia del Macha, el hombre que partió en el underground del interior de la Región de Valparaíso, que lideró un boom de la cumbia en Europa y que hoy se alista para un concierto a estadio lleno en el Nacional con los boleros de El Bloque.

Así lo cuenta en su libro Cristóbal González Lorca, quien en esta conversación con The Clinic se permite ir más allá de su obra, para hablar en profundidad sobre este enigmático personaje que se ha alzado como una de las figuras más relevantes de los últimos años de la música popular chilena.

– Desde tu propia carrera como músico has tenido la oportunidad de compartir en muchas ocasiones con el Macha, en sus distintas etapas ¿Cómo surgió la idea de este libro y cómo fue el proceso de su escritura? 

– He tenido la posibilidad de ver al Macha en vivo, con sus distintos proyectos durante 30 años. La primera vez que lo vi en vivo fue en el concierto del Court Central del Estadio Nacional del Sello Alerce, a fines del 95. Lo vi con la Floripondio y de ahí para adelante lo he visto un montón de veces, tanto con La Floripondio, con Chico Trujillo, con El Bloque. Y claro, a partir de ser músico y de trabajar en producción, he compartido con él en distintas instancias, en diferentes momentos. Entonces lo conozco bien y conozco también a sus equipos. He visto su desarrollo profesional, y como yo en paralelo siempre he escrito, tenía algunos textos, algunas crónicas sobre eventos y discos de La Floripondio, algunas cosas que escribí también de Chico Trujillo, otras de El Bloque. En un momento me di cuenta que tenía mucho material disperso, de distintas épocas, era tanto el material que daban para poder estructurar un compilado de crónicas que fueran, a su vez, armando un perfil artístico sobre Macha. Junté todo lo que tenía, lo fui ordenando, cronológica y temáticamente, y le fui sumando nuevos textos para darle un contexto más literario. Y así se fue armando como esta gran crónica que parte con los inicios de Macha con La Floripondio en Villa Alemana, con una descripción de todo ese entorno, todo ese underground de mediados de los 90. Los discos, los principales hitos y también mezclado con un poquito de crónica personal, Después los viajes a Alemania, la transición hacia Chico Trujillo, el cómo se va armando Chico Trujillo a principios de los 2000 y cómo van haciendo después el Bloque Depresivo, lo que es bien curioso, porque casi siempre os segundos o terceros proyectos de Macha nacen así como, nacen como una experimentación, como un juego.

– La experimentación se alza como un signo distintivo en la carrera del Macha…

– Chico Trujillo en algún momento de la vida fue como un grupo paralelo a La Floripondio, algo experimental, y que al principio no le iba tan bien. Y El Bloque también, porque El Bloque de Depresivo al principio también era como un ensayo, era probar a ver qué pasaba con los boleros. El Bloque Depresivo, al principio, era como un segmento de boleros dentro del show de Chico Trujillo, que después lo fueron desarrollando y hacían shows para 200 personas. Entonces, el Macha va probando estos formatos, van agarrando vuelo y, muchas veces, ocurre que el proyecto dos o el proyecto tres terminan siendo más grande que el anterior.

– A lo largo de su carrera, el Macha ha mantenido una habitual lejanía con los medios y las entrevistas, tanto por un postura artística e incluso política, pero también por un asunto de timidez. ¿Qué tan presente está la voz del propio Macha en este libro?

– No está así tan directamente presente justamente por lo que mencionas. Yo obviamente que le comenté a Macha de esta idea hace bastante tiempo y a él le pareció interesante. El Macha es muy lector, ha leído mis cinco libros anteriores y siempre ha tenido palabras muy cariñosas conmigo, digamos, como autor. Y cuando le comenté esta idea le pareció súper bien, en algún momento le mostré los borradores y le encantaron. Y también conversamos sobre una entrevista un poco más a profundidad, para poder integrar más cosas directamente de él al texto, pero esa parte como que no fluyó tanto, porque básicamente él se mueve mucho, pero además es muy reservado y tímido. Eso sí, Macha me entregó distintas reflexiones, por ejemplo la influencia de Sumo en su adolescencia, de hecho hay todo un capítulo de Sumo que está hecho con la colaboración de Macha. Y también hay algunas cuñas de otras épocas, de algunas entrevistas puntuales a medios independientes que van redondeando ciertas ideas, también yo parafraseo varias conversaciones que hemos tenido sobre ciertos temas y que también terminan dándole un cierto espesor a lo que estamos hablando. O sea, él está presente a través de conversaciones que tuvimos, de fragmentos de otras entrevistas citadas y estos parafraseos, pero todo eso convive con mi pluma. Un aspecto muy nítido que tiene el Macha es que es artista que prefiere que su obra hable por él mismo. A él le da un poco pudor hablar de él, de lo que ha hecho, de la música. Entiende el ejercicio que estoy haciendo, lo valora y todo bien, pero su personalidad es un poco más retraída y no se siente tan cómodo hablando de sí mismo. Lo ha hecho en algunas ocasiones puntuales, pero yo creo que ya un libro igual le parece un poco demasiado, por así decirlo.

– Considerando que estas crónicas transitan por distintas etapas de su carrera, ¿qué hito o suceso en específico que se narre en este libro puedes destacar, que permita comprender cómo se ha construido este perfil artístico tan propio que ha cultivado el Macha?

– El libro parte con un capítulo donde ahondamos en el caso de Miguel Ángel Poblete, el vidente de Villa Alemana, que después transicionó a Karol Romanoff. Macha y los muchachos de La Floropondio eran adolescentes en ese momento y fueron a todas esas ceremonias que se hacían en el cerro El Membrillar. Este dato ha aparecido nombrado en algunas reseñas biográficas del Macha, pero aparece como una especie de elemento anecdótico, como que La Floropondio son de Villa Alemana, el mismo lugar del Vidente. Pero, a mi entender, esto es más importante de lo que parece. Lo que ocurrió ahí fue una especie de experimento social, manipulación de la fe, donde hubo un cabro que estaba con un delirio mesiánico, una comunidad que fue manipulada, cien mil personas los fines de semana. Una locura. Y ellos, los de La Floripondio, iban para allá y veían todo eso. Entonces, yo reflexiono sobre eso, lo he conversado con Macha y me doy cuenta que tienen una lectura muy especial, tienen conciencia de que esa cuestión fue una manipulación, pero al mismo tiempo, cuando ellos eran jóvenes, la visión no era tan crítica, porque para ellos era una especie como de espectáculo, con luces, con humo. Entonces, de alguna manera, toda esta excentricidad y ese tumulto fue una especie de escuela formativa para lo que hicieron después. Porque cuando se acabó todo el fenómeno, Villa Alemana quedó bastante abandonada. En ese contexto, la escena de comienzos de los noventa, La Floripondio surge como respuesta al aburrimiento en el que queda la ciudad después que termina esta especie de reality show. Y ellos mismos se proponen hacer una banda que sea lo suficientemente excéntrica, para -sin apoyo de los medios ni nada- poder empezar a movilizar gente. Un amigo que leyó el libro, Daniel Hidalgo, me decía “el Macha creció entendiendo la fuerza del tumulto”. Entonces, todo este episodio fue para La Floripondio una locura que después la reflejaron en su música.

– En ese sentido, ¿cómo este joven impresionado con el espectáculo de Miguel Ángel, el mismo que trabajaba como verdulero y que dio una recordada entrevista en “El Mirador” en los 90, logra hacer ese tránsito que después lo lleva a vivir un boom en Europa y consolidarse como una de las figuras más relevantes de la música popular chilena?

– Mira, aunque a algunos les moleste que yo hable de manera astrológica, yo creo que el Macha es un digno representante del signo Leo, porque los Leo son así, son decididos, van para adelante y tienen mucha confianza en sí mismos, son los reyes de la selva. El Macha siempre ha confiado mucho en su instinto y su instinto le ha dado la razón muchas veces. Entonces, la gente que está con él confía en su liderazgo y lo acompañan en su locura, porque su atrevimiento lo distingue de otros artistas, y justamente le termina dando resultados interesantes en términos artísticos y después comerciales. Creo que él ha tenido una apuesta muy consecuente por hacer cosas genuinas, distintas, y que al ser diferentes a lo que esté pasando y llamen la atención. Y creo que también hay una profundidad, en el sentido de que en La Floripondio lo primero que vas a encontrar es lo que él dice en la entrevista en “El Mirador”, rabia, fuerza, expresión, energía, todo eso está ahí. Esa post adolescencia está expresada en La Floripondio. Sin embargo Chico Trujillo es un grupo que se gesta en las primeras giras de La Floripondio a Europa, donde hay una mirada sobre Latinoamérica, en una época donde el Macha está leyendo García Márquez, captando elementos que nos distinguen de los europeos. Entonces él vuelve con la idea de que hay que hacer un proyecto aparte de La Floripondio, aún más latinoamericano y con más raíz, y así nace Chico Trujillo, con una reivindicación de la cumbia. Después pasa todo lo que pasa acá, activa un movimiento, le va súper bien afuera, se convierte en una banda gigante. Y con El Bloque Depresivo también un poco hace lo mismo, rescatar cierta raíz, un poco mirada en menos, discriminada por el clasismo cultural chileno, y la coloca en los grandes escenarios, con grandes audiencias, apostando ese vínculo directo que le establece con la gente.

Aldo Asenjo y Cristóbal González Lorca. Foto: Cedida

– ¿Ese instinto es una mezcla de su perfil artístico con su lado personal?  

– Básicamente el Macha va descubriendo que es muy valiente, y que a la vez es muy instintivo. Confía en su instinto y su instinto le da la razón. Por otra parte, yo lo que te podría decir es que, muchas veces, como él es tan misterioso y el fenómeno es tan particular, a veces los medios no tienen suficientes herramientas para poder explicarlo, y, a veces, anecdotizan un poco, por ejemplo, con esta cosa de Villa Alemana, del Vidente, la barba, o qué sé yo. Pero resulta que, detrás de muchas cosas, hay razones muy profundas. En el libro hablo de hitos grandes, pero también de hitos pequeños, y justamente los hitos pequeños y humanos son los que lo van distinguiendo y marcando su pulso artístico. Por ejemplo, en algún momento en paralelo a La Floripondio y a Chico Trujillo, el Macha armó un proyecto de experimentación musical que se llamaba Playa Santa, donde pude tocar con él. Tocábamos música jamaicana en La Batuta. Después, hubo una segunda Playa Santa, más cumbiera, donde iba probando temas que después se convirtieron en temas de Chico Trujillo. O sea, él siempre va abriendo espacios para probar.

Las causas del Macha

– Junto con la experimentación y éxito en el plano artístico, la carrera del Macha también ha estado marcada por su compromiso con diferentes causas. Se sabe de eso, pero al igual que otras materias, no se conoce mucho desde la voz propia del Macha…

– Me tocó ver al Macha en un evento solidario cuando Mauricio Redolés estaba enfermo. O me tocó verlo auspiciando un disco de Los Peores de Chile, el último que hicieron con el Pogo. O de repente verlo tocando en una toma de un colegio para cien personas, pero al rato después estaba en Lollapalooza para cien mil. Lo he visto en cosas súper chiquititas, pero con la misma energía que si estuviera tocando para cien mil personas. Entonces, en el libro hay un contraste, entre los grandes hitos masivos, con cosas más chiquititas que he tenido la suerte de ver, pero que en el fondo es su biografía. Es su compromiso, y para él es una cosa tan importante como la otra, porque en el fondo lo alimentan, le dan una energía, aprende, siente que aporta, que contribuye, y él obviamente no lo va a decir, para él es muy incomodo decirlo, nunca va a decir “fui a tocar en este colegio” o “apoyé a esta banda”, eso es anti su personalidad, pero yo sí lo puedo contar y lo hago en este libro. 

– En ese sentido, ¿cómo convive este exitoso y famoso frontman con este hombre que está muy comprometido con sus propias casas artísticas y humanas?

– Por un lado, está su visión artística, que él siempre la ha defendido con los tres proyectos. Ahí está el cómo se maneja con la televisión y los medios, bajo su sistema y diciendo él cuándo deben aparece sus proyectos y cuándo no. Y por otro lado, está la parte humana, que para él es súper importante generar un vínculo con la gente que trabaja con él, una energía, una amistad, y para él, todos estos gestos que uno puede entender como hermandad o solidaridad, por ejemplo con Pajarito Araya y su familia, son gestos que él establece de manera muy horizontal. Yo te puedo afirmar que si bien uno puede entender que de alguna manera él ayudó a que un músico como Pajarito Araya, que, a lo mejor, en cierto momento estuvo sin grandes escenarios, la visión de Macha no es esa de ayudarlo, su visión es más bien como de “tengo la oportunidad de integrar a este maestro que nos va a ayudar, que nos va enriquecer, lo hago”. Y si es que no lo mira para arriba. O sea, su visión es muy profunda. En el momento de hacer las cosas, no lo va a hacer con una mirada así como caritativa, por decirlo de alguna forma, sino que lo va a hacer con una mirada de respeto.

– Como conocedor de su carrera y como autor de este libro, ¿en qué lugar de la historia del Macha ubicas el hito que marcará a fin de año con el concierto de El Bloque Depresivo en el Estadio Nacional?

– Lo veo como algo súper consolidatorio, porque realmente es un escenario al que pocos artistas chilenos han podido acceder y sostener. De alguna manera uno lo puede homologar a lo que hicieron hace un poquito Los Bunkers pero realmente yo lo siento un poquito más cercano a lo de Los Prisioneros o lo de Sol y Lluvia, en el sentido de que el Macha viene de una dinámica de trabajo súper independiente, probablemente muy parecido a lo que fue Sol y Lluvia en su momento. Algo muy autogestionado y eso le da un mérito aún más potente. O sea, un artista que viene de región y que ha trabajado su carrera de una manera muy especial, muy independiente, comunicándose de una manera muy directa con su gente, llegue a algo así, rompe los paradigmas. Es memorable aplaudible, porque esos escenarios están reservados solamente para los más grandes y esto lo consolida, además por la forma en que lo está haciendo. Por otro lado, yo creo que también se da un mensaje en el sentido de que dentro de los muchos mensajes que el Macha ha dado a través de su trabajo, muchos tienen que ver con la perseverancia y con cierta gradualidad. Sus proyectos no nacieron siendo grandes inmediatamente. Partió tocando peñas con entradas de dos mil pesos, en algún momento pasaron al Cariola, después al Caupolicán, después a escenarios más grandes, después cinco Caupolicanes llenos, entonces en la medida en que los proyectos van creciendo, él siente que están para desafíos más grandes. Y ahora llega a esto y creo que de acuerdo a la manera en que trabaja el Macha, con una carrera que es muy política, en el sentido de que hoy se privilegia el vértigo, la estadística, la fotografía aspiracional en Instagram, lo que es súper inmediato, el Macha lo que planteas es un sistema completamente distinto. Algo orgánico, perseverante, consistente y el público es cómplice en ese proceso. Eso es lo que le da este tipo de resultado y hace que sea meritorio. Y no es exactamente un fenómeno, porque eso sería algo más bien pasajero, y en este caso ha sido algo que se ha desarrollando con el tiempo.

Claudio “Pájaro” Araya y Aldo Asenjo. Foto: Cedida

– Justo se publicará el libro cuando el Macha se prepara para su primer Estadio Nacional lleno…

– Que el Macha estuviese haciendo estas cosas, justo cuando que yo venía trabajando en el libro, y que se publique ahora, creo que todo se da en el preciso momento. Y así como hay libros de Los Prisioneros o de Los Tres, ¿por qué no del Macho? Las cosas que él ha hecho son tan importantes, entonces creo que el hecho de que vaya a poder hacer un Nacional lleno, demuestra también que era justo que tuviera un libro.

Lanzamiento del libro

El libro “Lo que hay que soñar, hay que vivirlo. Una crónica musical sobre el Macha” tendrá dos eventos de lanzamiento. Uno será el 2 de septiembre, a las 20:00 horas, en “La Fábrica” (Condell 1181, Providencia). El otro será el  3 de septiembre, a las 20:00 horas, en “Gráfica Popular” (Erasmo Escala 2317, Santiago). Aunque aún no sale a la venta, Cristóbal González Lorca cuenta que a través de su Instagram se pueden realizar reservas.

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