Natalia Valdebenito: “Yo no soy la gran víctima de esto, lo siguen siendo las familias de los mineros”
La comediante y actriz lleva meses en medio de distintas polémicas; la más importante, un mal chiste sobre la tragedia de El Teniente, la llevó de ser criticada a convertirse en el centro de un debate sobre libertad de expresión en Chile. En su primera entrevista para hablar sobre todo lo ocurrido -y también de sus nuevos rumbos y de una pérdida que lo puso todo en perspectiva-, Valdebenito reflexiona sobre la importancia de pedir disculpas, de cómo ha sido estar arriba del escenario y al centro del ojo público desde hace una década: "Yo estoy segura que muchas personas darían lo que fuera por la atención que tengo yo, pero a mí no me hace tan feliz esto", dice.
Por Isabel Plant 27 de Septiembre de 2025
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Natalia Valdebenito recuerda que ese había sido un día duro en Curicó. Estaba ahí para hacer una función de su gira “Esto es un secreto”, cuando un video corto comenzó a viralizarse. Tomado en una presentación de la comediante hecha unos días antes, el fragmento capturaba un breve chiste en donde Valdebenito hacía alusión a que, tras semanas de estar en una polémica mediática -José Miguel Villouta la acusó de arruinar su carrera-, otro evento se tomaba las noticias y le daba un respiro. “Puedo decir que fui la única persona contenta de que pasara lo de los mineros, imagínate”, fue el comentario.
Vino la indignación, los dedos acusatorios, una primera respuesta en modo defensivo y, luego, subir un video asumiendo el error y pidiendo perdón a las familias de los fallecidos por lo que fue un mal chiste. “Sentarse, pedir disculpas, reflexionar, conversar con el equipo, todo eso tuvo que pasar ese día”, recuerda Valdebenito. Y, entonces, todavía le quedaba salir al escenario.
La administradora del teatro curicano pensó que quizás la comediante iba a querer suspender. Habían llegado amenazas al lugar, los ánimos estaban sensibles y el clima crispado alrededor de su figura.
“Me doy cuenta de que eso que lee la gente en mí, esa fuerza sí la tengo, porque soy capaz de actuar en los peores momentos. Yo en el escenario no tengo miedo”, dice Valdebenito a The Clinic, por primera vez refiriéndose en una entrevista y en extenso a las múltiples polémicas que la han rodeado en los últimos meses, y que incluso la terminaron convirtieron en materia de columnas y análisis sobre los límites y amenazas a la libertad de expresión.
Ella continúa: “Y no es que tenga el control, porque puede pasar cualquier cosa, pero sí yo siento que estoy demasiado feliz ahí arriba, entonces es una especie de salvación. Salir del escenario, ahí sí que es enfrentar la realidad”.
Un torbellino llamado Natalia Valdebenito
Aprovechando que hace pocas semanas Valdebenito se presentó por primera vez en el clásico Comedy, bar de standup -las entradas volaron en minutos por lo atípico de su presencia ahí, normalmente está en teatros grandes-, la entrevista y fotos de la entrevista se organizan en ese espacio. Valdebenito llega sonriente, conversa, posa obediente para las fotos, y luego se sienta cómoda a repasar.

Los últimos meses, por distintos motivos, han sido de oleajes en la vida de la comediante. Cuenta que a principios de año había tomado la decisión de dejar el espacio que ha ocupado hace una década en su programa radial Café con Nata. Estaba con ganas de movimiento; este 2025 ha estado en tres obras de teatro -reemplazó a Amparo Noguera en “La aventura invisible”, y presentó “Tóxicas”, con Javiera Contador, y “El asilo contra la opresión”- además de sus dos shows de comedia. En la Blondie agendó una presentación para agosto, donde repasaría los diez años de “Gritona”, el show que la consagró en el Festival de Viña, junto con todo el material que ha montado desde entonces.
Pero los planes de dejar la radio tuvieron que posponerse unos meses, ya que se enfermó su abuela, y como familia se congregaron a cuidarla. Cosas que tanto seguidores y haters de la comediante quizás no se esperan de ella: es profundamente familiar -“cuando las personas me preguntan por qué yo tengo cuero chancho, yo creo que es porque los tengo a ellos”-, o que lleva doce años de relación estable.
—Hace tres meses estabas con planes y cambios, con material nuevo para standup, y la primera polémica viene con la reaparición de José Miguel Villouta, quien hace unos live y luego da una entrevista diciendo que tú le arruinaste la carrera. En ese momento, lo único que dijiste era que no ibas a referirte al tema, porque “te parecía peligroso”.
—La verdad es que no voy a hablar de esa persona.
—¿Por qué razón?
—Lo decidí.
—Bueno, pero ese fue el primer momento difícil de este tiempo.
—¿Sabes qué es lo realmente difícil que ha pasado este año? Es que murió mi abuela. Hay que poner las cosas en contexto. Ayer se cumplieron solamente tres meses. Entonces ayer cuando estaba pensando en venir para acá y conversar contigo, se me puso todo en perspectiva y nada me importa más que ese dolor, echarla tanto de menos. Ella forjó mi personalidad. No la tengo para contarle todo esto. Y cuando uno tiene la posibilidad de poner las cosas en perspectiva, todo se queda en su lugar y hay cosas que ni siquiera como esta tienen un espacio, la verdad.
—No vas a referirte a Villouta, pero sí la polémica abrió un espacio donde mucha gente aprovechó para salir a tirarte piedras. ¿Eso te duele que suceda?
—Por eso lo digo, si lo pongo en el contexto de lo que realmente me estaba pasando en ese minuto, era que estaba haciendo los trámites para enterrar a mi abuela, comprándole el cajón que ella quería. Cuando me concentro en que eso realmente es lo importante, estoy a salvo de todas esas cosas, toda la chimuchina, que aparezca gente que me conozca o no, porque yo he escuchado hablar a gente que ni me ha visto en la vida y están hablando de mí.
Saber pedir disculpas
Valdebenito explica que la noche del hoy infame “mal chiste”, fue muy tergiversada una vez que el video llegó a redes encendiendo polémicas. “Ese show fue en un evento privado (no dentro de su gira propia). Lo más loco, es que esa cagada podría haber quedado ese mismo día, la gente lo vio, pero como tenía un contexto, a nadie le preocupó. Había prensa ahí presente, esa prensa no se percató que esto pasó, yo fui entrevistada ese día por otro motivo. Pero todo esto se enciende una semana después. Entonces yo también no soy ingenua y veo las cosas como son”, dice Valdebenito, quien también remarca que la grabación no la compartió ella.
Lo primero que sucedió una vez que se viralizó el video, además del incendio de comentarios a favor y en contra de la comediante, es que la Municipalidad de Rancagua exigió disculpas públicas a Valdebenito. Inicialmente la comediante respondió vía X diciendo que esta era una “polémica artificial”, agregando: “Yo no me siento mal. No soy culpable de nada malo“. Pero, horas más tarde, subió un video diciendo: “Estoy aquí para pedir disculpas. Para pedir sinceras y honestas disculpas a la familia minera de Chile y en especial a la familia de los fallecidos en el reciente accidente en la mina El Teniente”.

—Primero no pediste perdón, pero después sí. ¿Qué pasó ese día? ¿Conversaste con tu gente cercana si había que hacer un video, porque esto le podía estar doliendo a alguien?
—Yo creo que la perspectiva del dolor me dio esa rapidez para poder hacer eso sin ningún pudor. Me llama mucho la atención que la gente respecto al pedir disculpas tenga tantas opiniones. Y yo creo que pedir disculpas es una cuestión que hay que hacer. No tengo de verdad ningún pudor en hacerlo. Evidentemente no me estaba riendo de ellos (de los fallecidos), pero se entendió así. Y uno igual tiene que hacerse cargo de cómo se ven las cosas.
Esto que pasó, es de esas cosas que te ocurren en la vida y te dan la posibilidad de ser quien tú dices ser. Yo soy una persona que se equivoca y pide disculpas. En este país nadie pide perdón, la gente hace daño y filo. Y yo me puse a pensar rápido, porque eso sí hago como buena improvisadora, en qué hacen las personas públicas en estas circunstancias: en general defienden su error, cuando de verdad si la cagaste no hay nada más que hacer que pedir disculpas.
—¿Conectaste con que alguien que lo estaba pasando mal, entonces?
—Exacto. Y quisiera volver atrás, para no haber hecho esto. Obvio que me arrepentí. Curiosamente, y yo creo que esto también da para reflexión, dos hombres me dijeron que yo no tenía que pedir disculpas.
—¿Porque el chiste estaba sacado de contexto?
—Claro. Y que yo tenía que defender eso. Defender la comedia. Como que todo el mundo piensa cómo se ven las cosas, más que cómo se sienten. Y yo pienso, claro, el hombre tiene una relación distinta con la disculpa, con el perdón, los hombres están acostumbrados a hacer sus cagadas y pasar por alto. En mi caso no, no tengo ningún pudor.
La información de los diputados
Con la polémica en ebullición, tres diputados UDI y uno ex Evópoli hicieron más de 300 solicitudes a organismos públicos para revisar contrataciones a Valdebenito. Ella dice que fue lejos lo “más violento” que vivió en cuanto a repercusiones.
—¿Sentiste que fue para dar un punto político, más que para defender algo?
—No tengo idea para qué, si lo pensamos con la perspectiva del tiempo, fue para puro joderme, porque no pasó nada. Ahora yo vi a mucha gente actuando, músicos y todo, en eventos de municipalidades (para Fiestas Patrias), bueno, eso es lo mismo que hago yo, no es tan raro, pero a mí me investigaron y 346 eran oficios. Actuar en municipalidades es complejo, te pagan como tres meses después, hay que mostrar la obra en derecho autor, hay una cantidad de trámites, Chile Compra. Y acá me pusieron en duda, como que a mí se me habría hecho un trato directo. Me dejan como que yo cobro caro, pero a todos los que trabajan en eso, los músicos, los animadores, ¿nadie les ha objetado esa cuestión? Eso me pareció muy violento.
—¿Lo ves como una persecución política?
—Yo no le podría poner ese nombre, qué feo decirlo, pero se parece. Aparte que quedó en nada, el resultado fueron ocho municipios. Esa no es mi fuente laboral, mi fuente laboral son los teatros. Además querían investigar si yo trabajaba con el Gobierno.
—¿Y eso está descartado?
—Absolutamente, no trabajo ni con este ni con los anteriores.
—Alguna vez dijiste que estabas medio desilusionada del Gobierno de Boric.
—No me arrepiento de haber votado por Boric, por supuesto. Me desilusionan algunas cosas, cuando veo que se suicida un chico preso político del estallido social, obvio que me pasan cosas, porque ahí se hicieron promesas. Esas cosas me desilusionan. Pero no, arrepentida no.
—¿Sigues pensando exactamente todo lo que pensaste en el momento del estallido social y sigues defendiendo exactamente los mismos puntos? ¿No hay nada que revisarías?
—Revisaría quién quemó el metro, para que me dejen de echar la culpa. Te diría que ojalá supiéramos qué pasó con nuestro país esos días, para que me dejen de responsabilizar a mí de haberlo armado. Me han echado la culpa de tantas cosas con las que yo he tenido que lidiar todos estos años.
—Volviendo a los diputados: ¿te preocupa qué puede pasar contigo si es que gana la elección presidencial José Antonio Kast? ¿Una preocupación real?
—Sí, obvio, pero también porque me vienen amenazando hace mucho rato que si sale él yo me voy a tener que ir, o que me van a sacar, o que no voy a poder trabajar nunca más. Todas esas amenazas vienen hace mucho rato. Si son ciertas o no, yo no se las puedo achacar al hombre (Kast), porque sería injusto, él no me lo ha dicho, no podría decir que su comando me ha dicho algo, sino que hay ese ruido constante de que si ellos se instalan yo no existo. Pero también no solamente lo veo por mí, yo soy un síntoma que esto le puede pasar a los demás, yo soy más visible. Honestamente también a veces no entiendo por qué hay tanta atención hacia mí. Yo estoy segura que muchas personas darían lo que fuera por la atención que tengo yo, pero a mí no me hace tan feliz esto.

El dolor de una familia
Luego, la familia de uno de los mineros fallecidos en la tragedia de El Teniente presentó un recurso de protección en contra de la comediante, solicitando que Valdebenito se abstuviera de realizar rutinas de humor sobre el tema. La Corte de Apelaciones de La Serena lo acogió a trámite, exigiendo un informe en el plazo de una semana a la actriz. El hecho fue considerado en la opinión pública como un acto de censura, y de pronto, Valdebenito estaba en medio de una discusión sobre los límites y amenazas de la libertad de expresión. Finalmente, en fallo unánime, la Segunda Sala del Tribunal de Alzada rechazó el recurso.
Natalia Valdebenito hoy dice que entiende el actuar de las familias, ya que en el recurso entregado a la corte, había imprecisiones, como que habría sido en uno de sus espectáculos el chiste, por lo que ella habría estado lucrando, o que ella había compartido el video, etc. “Me parecía muy justo que supieran realmente cómo fue, si en algo amaina su dolor. Porque yo sé que lo que están viviendo no tiene nada que ver conmigo. Y, por lo demás, yo no soy la gran víctima de esto, lo siguen siendo ellas (las familias de los mineros). Eso lo quisiera dejar claro, no me voy a poner desde ese lugar. Y eso fue una de las conversaciones con mi abogado: por el respeto que estas personas me merecen, creo que lo mejor es hacerlo de la forma más seria. Nuestra parada nunca va a ser ‘yo que he sufrido’, no es como vamos a responder”.
—Como un no quiero ser “la” víctima de la censura en Chile.
—Y no me puse desde ahí. Si esto no hubiese salido a mi favor, yo tendría que ser ahora el paladín de la justicia respecto a la libertad de expresión. Era la mansa pega. Así que agradezco que la justicia haya leído metódicamente lo que escribimos para que se entendiera bien el contexto en cómo había ocurrido, y que fuera aceptado completamente. De hecho, dijeron no hay incitación al odio. La Corte determinó que yo no me estoy riendo de nadie. Me estaba riendo de mí, en el fondo. Ahora, tampoco defiendo el chiste.
—¿Te sorprendió que gente como Carlos Peña saliera a hacer columnas sobre ti?
—¡Desde Johannes Kaiser a Carlos Peña! (se ríe). Yo de hecho estaba cruzando los dedos para ojalá pasar piola ese día con Matamala y sale Carlos Peña (más risas). Gracias profesor, primero que todo, porque es muy interesante lo que él escribió: hace un análisis del chiste muy bueno, diciendo ‘ella está tan agobiada por todo lo que está viviendo, que dice que una tragedia le hace mejor a ella’. Él hace la lógica del chiste, que tiene que ver con exacerbar una emocionalidad para que tú entiendas lo que yo quiero decir. Es donde estuvo mi error: porque podría haberme referido a Karol Dance y nadie habría dicho nada, a Kaminsky y nadie habría dicho nada, incluso, no sé, al terremoto en Rusia y nadie habría dicho nada, porque no son tus muertos. Impresionante todo lo que pasó después. No puedo hacerme cargo, no lo entiendo.
—Parte de la conversación fue que se está instaurando como herramienta el censurar o cancelar desde ambos lados políticos. Y eso es preocupante como sociedad democrática.
—Absolutamente.
—¿Tú ves eso también en el aire, más allá de este caso específico, más miedo a hablar?
—¿Que nadie se atreve a nada? Los shows de comedia son súper depuraditos para que nadie grabe, para que nadie diga, para que nadie piense. Siento que ahí es donde yo siempre patino: ese excesivo cuidado de qué van a pensar de mí, no me importa mucho, y creo que en el momento del escenario me importa menos. Digo no, aquí yo tengo que ser más honesta. Ahora, ¿para qué quieres libertad de expresión? ¿Para seguir tratándome de ‘guatóna inculiable’? Ahí es donde yo me lo pregunto, pero bueno, la necesitamos para expresarnos, el punto es cómo lo hacemos.
—¿Perdiste trabajos por esto?
—No tengo idea, porque nadie me dijo ‘no vengas’. Bajaron los shows de Rancagua, lo que ya se sabe, y fue más por mi seguridad. Y por lo demás, actuar en Rancagua me parecía una afrenta también, como un poco ‘aquí vengo’, que no tenía por qué hacer.
—Lo que va a quedar como importante de este caso, es que incluso si quisieras seguir haciendo malos chistes de temas terribles, tendrías el derecho a hacerlo.
—Claro. Para que mis demás comediantes sigan haciendo humor negro, de nuevo pongo mi cuerpo a disposición (sonríe).
—¿Sientes que la comunidad te apoyó poco? ¿El gremio?
—No, no le pido nada a nadie. Yo como que tengo súper claro mi entorno, mis amores. Sí me sorprende mucha gente linda que me ha escrito y valoro más a veces el mensaje más piola que lo público. La casa, por ejemplo, se me llenó de flores apenas empezaron a pasar cosas feas. Flores, regalos. Preguntaba si quería estar acompañada para que no anduviera sola, para que no me pase algo, porque también hay mucho temor de eso, que alguien me pueda hacer algo. Siempre está ese temor. Mi familia lo ha pasado como el hoyo, porque lo estamos pasando mal a propósito de la pérdida de mi abuela, pero al mismo tiempo tener que lidiar con eso nos saca un poco de todas las otras locuras.
—¿Te gritan cosas mala onda en la calle?
—No, nunca. No, la verdad es que no.
—Todo queda como en el mundo de Internet, finalmente.
—Sí, sí. Pero no subestimo la violencia, así que sí, a veces me da temor salir. Pero creo que he tenido otro momento más álgido. Por ejemplo, previo al Apruebo-Rechazo, fue peor. Sí sé lo que siento respecto a lo vivido: yo ya pasé por esto, hay un aprendizaje en el camino. Además yo me cuido mucho, mi salud, mi salud mental. He estado súper fuerte y eso tiene que ver con prepararse un poco, con tener a todas las personas que tú necesitas.
—Finalmente, con esto y con el caso de Jimmy Kimmel en Estados Unidos, estamos debatiendo comedia y libertad de expresión. Qué nos permitimos decirnos unos a otros. ¿Aprendiste nuevas líneas que no cruzarías? ¿O dónde siguen estando tus límites de qué es libertad de expresión y qué es algo dañino?
—Aprendí más de empatía, por ejemplo. Yo sé que tal vez es muy temprano para decir agradezco lo que pasó y todas esas cosas que vendrán después con la terapia , pero sí creo que uno aprende. Sí, uno aprende. Ahora lo que sí te podría decir, es que me sentí muy incómoda este último tiempo actuando como que hubiese un legislador afuera.

Etapa de reformulaciones de Natalia Valdebenito
—¿Estabas en una especie de reformulación, y empezaron a pasar una cosa tras otra? Pareciera como que estabas en una especie de ánimo de revisión, antes de que empezaran a salir polémicas por todos lados: el fin de la radio, el show de los diez años de Gritona.
—Yo creo que es una extraña coincidencia. Muchas personas me han preguntado si, por ejemplo, la salida del Café con Nata tiene que ver con estos sucesos, y la verdad es que no, esa fue una decisión súper seria, yo creo que de años. Porque no había un conflicto ni ganas de estar en otro lugar, no me fui por otra pega ni porque yo hubiese tenido un conflicto ahí adentro. Eran más ganas mías de probarme, de captar qué me pasa a mí con un cambio de horario, con cambio de vida. Como que uno tiene que seguir desafiándose, haciendo cosas distintas, tomando otras rutinas. Yo por lo menos soy bien juguetona en eso, con mi propia vida, no le tengo temor.
No es errado: yo iba en un camino y de pronto pasaron cosas evidentemente. Pero siento que todo lo que ha pasado, a pesar de todo, entra en mi reformulación, remirarme, analizar lo que quiero hacer. Siempre estoy pensando qué es lo que quiero hacer, si realmente estoy conforme o estoy en una inercia. Es bastante abrumador a veces, porque me planteo así todo. Siento la necesidad. Es muy loco, yo creo que nadie querría a sus 46 empezar de nuevo.
—Pero es empezar de nuevo con una base más cómoda, de elegir lo que haces. A diez años de Viña, ¿fue eso lo que cambió todo para ti? Tener desde entonces una comodidad de elección.
—Yo siempre fui, a pesar de a veces no tener nada, de elegir. Y eso yo creo que es una formación, viene de mi casa o que tiene que ver con tener un sustento grande emocional. Lo del Festival, obvio, cambió todo. Sí, me da una comodidad, pero yo siempre me pongo incómoda.
—¿Por salirse del lugar de confort para lograr otras cosas creativas?
—Sí, pero también, por ejemplo, yo nunca he estado en el orden de las cosas. Soy una mujer de 46 años que decidió no ser madre en una sociedad que se castiga mucho no ser madre. No estoy casada, no va por ahí mi vida, ni mis planes, ni mis ideales. Después del Festival podría haber sido mucho más fácil ser animadora. Habría sido más fácil hacer publicidad, ser del gusto de todos, porque era el chiche en ese minuto. Y yo decidí seguir conmigo. No es hacer la contra, sino que todo lo que me estaban proponiendo no me gustaba. Yo dije quiero llevar mi proyecto a todo Chile. Y eso ha sucedido y llevo diez años en eso, sostuve ese éxito todos estos años y me siento súper orgullosa: diez años llenando teatros, diez años llenando todos los lugares donde me voy a presentar, diez años con un público fiel, es evidentemente una construcción artística de lo que yo quiero hacer. Yo quería crecer, me gusta la masividad, no le tengo temor. Entonces, no sé, siento que no es que yo me la haga difícil, sino que no me gusta lo que a los demás les gusta.
—También en estos años te transformaste en una mujer odiada por otro resto de la población. Siempre fuiste al choque en redes sociales. ¿Tuvo un costo eso para ti?
—Siempre lo tiene. Sí, y por eso la otra vez me decían ‘es muy heavy lo que te está pasando ahora’. Y es como, uy amiga, a mí es heavy lo que me está pasando desde que me bajé de ese Festival. La cantidad de ‘cállate’, de amenazas. Yo me acuerdo que se armaron columnas en ese minuto que yo era peligrosa porque hacía pensar a las mujeres. Revisé ahora, para hacer los diez años de “Gritona”, todos los show, y yo venía hablando eso hace rato, como del acoso. Sí es algo que yo estoy viviendo hace mucho rato y sí tiene costos. Ser yo tiene muchos costos (se ríe).
—Dejando los últimos meses de lado, antes de toda la polémica: ¿sientes que también a veces se te habrá pasado la mano? ¿O te arrepientas de algo que hayas escrito o dicho de otra persona?
—Sí. O sea, viva el derecho a todo, a retroceder, a avanzar, a equivocarse o a arrepentirse. Si reviso para atrás, yo creo que en lo que más me puedo llamar la atención a mí misma, es mi desbordada pasión. Siento que eso siempre me juega en contra. A mi desbordada pasión que de pronto no me dejó ver bien las cosas, a no darme cuenta, por ejemplo, que yo estaba dando cara respecto a sucesos que eran más grandes que yo.
—La cara del feminismo, la cara del estallido…
—…o del Apruebo. Animando ese evento, que por lo demás me dejaron animando ese evento todo el día, sin ningún café y me enfermé. Entonces eso es desbordar pasión, eso es no poner límites. Sí, de eso sí puedo decir que mirando con el tiempo hacia atrás, pudo haber sido un poquito menos.

La nostalgia del Festival
Valdebenito dice que disfruta estar en distintos escenarios; si bien en los últimos años ha estado enfocada en teatros, hizo recientemente el show del Comedy. Fue nuevamente a la Blondie, y está a punto de partir a una gira de doce fechas a Europa de standup. “Me gusta presentarme en lugares distintos”, dice. “No sé, sería como presentarme en La Pampilla en algún momento”.
—¿No está en tus planes volver a Viña, para celebrar los 10 años de “Gritona”?
—¿Hoy qué día es? Hoy día no tengo ningún plan de volver a Viña, pero Viña siempre es un lindo recuerdo. Está muy bien puesto para mí, en mi corazón. En algún momento tuve nostalgia, pero ya lo superé.
—¿Pero porque sientes que el Festival que trae mucha cosa alrededor?
—O sea, la mansa pega mental. Mi rutina es probable que la tenga lista, pero yo tengo que estar lista también emocionalmente para enfrentarme a todo eso, porque yo no vengo sola, vengo con todo lo que soy y el morbo me lo tienen que pagar (se ríe). Y no sé si alguien está dispuesto a eso.
—¿Y no es cierto que estabas lista para la edición 2026 y te bajaron por la polémica del chiste sobre los mineros?
—No, no es cierto, porque para bajarme tendrían que haber subido primero (risas). El año pasado fue el único en que no me llamaron del Festival, eso podría haber sido más noticia. Y todo el resto sí me han llamado, y hemos estado muy, muy, muy cerca, y no fue así en esta oportunidad, es un rumor.
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