El dilema moral de Kast: el motivo detrás de su pragmática decisión de postergar la agenda valórica y el complejo equilibrio frente a los suyos
El candidato republicano tomó una decisión clave luego de sus anteriores derrotas electorales: poner en el congelador sus antiguas batallas sobre la denominada agenda valórica y apostar por el discurso de un gobierno de emergencia. La receta, hasta ahora, le ha dado resultado, aunque para ello ha tenido que convencer a los propios que reclaman una mayor definición y que hoy ven a Kaiser como una amenaza que comienza a crecer. Aquí, la historia de una de sus decisiones más relevantes de sus tres incursiones hacia La Moneda -en 2017 uno de sus lemas fue "creo en Dios, creo en la patria, creo en la familia"-, las dudas en torno a si esa definición también se mantendrá en el Congreso y el trabajo para retener al mundo evangélico.
Por Eduardo Monrroy 2 de Noviembre de 2025
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“Viva la libertad, Marco. No te voy a impedir usar preservativos”, fue la respuesta que José Antonio Kast le dio a Marco Enríquez-Ominami el pasado domingo durante el debate de Canal 13, cuando el cinco veces candidato presidencial le preguntó si estaba a favor o no de la distribución de los anticonceptivos de emergencia en los Centros de Salud Familiar (Cesfam).
La consulta no fue casual. El exmiembro del Grupo de Puebla buscó llevar al republicano a un área delicada de su campaña, como es su aproximación con los denominados asuntos valóricos.
“Jamás me metería en la cama de alguien”, respondió Kast. Y añadió: “Sí puedo sugerir que los padres puedan saber si su hija va a tomar una pastilla del día después (…). ¿Un padre querrá saber si su hija tiene acceso a una píldora del día después? ¿Podrá saberlo? Creo que sí. En eso no hay nada malo”.
Su declaración vino a ratificar así una de las grandes diferencias de este “Kast 3.0” en relación a sus dos anteriores aventuras presidenciales. Y es que esta vez el republicano optó por alejarse del debate valórico y enfocarse en impulsar un “gobierno de emergencia”, que contempla el priorizar en las principales demandas ciudadanas, que ha ubicado en seguridad, empleo, crecimiento y urgencias sociales.

“Todos conocen nuestras posiciones”, ha insistido Kast en los últimos meses, como una manera de decir que sigue siendo el mismo de sus campañas anteriores, pero con las lecciones aprendidas. Las encuestas hoy lo muestran como el más posible competidor de Jeannette Jara en una segunda presidencial.
El mensaje de Kast de 2017: “Creo en Dios, creo en la patria, creo en la familia. Cosas que algunos hoy día no se atreven a defender”
Se trata de un Kast muy distinto al de 2021, pero más todavía al de 2017, que se postuló a la Presidencia con un programa de gobierno cargado de medidas profamilia y derechos humanos, en el que plasmó su intención de revertir “de manera inmediata” la ley de aborto en tres causales que entonces ya estaba vigente con el gobierno de Michelle Bachelet.
Era un Kast que hablaba de la creación de un Ministerio de Familia y Desarrollo Social, fundiendo la cartera de la Mujer, que le provocó un fuerte conflicto en su segunda campaña presidencial.
También planteaba la entrega de un “sello profamilia” en las empresas, abrir oficinas de asuntos religiosos en todas las intendencias y fomentar su instalación en municipios. Proponía eliminar los programas y contenidos del currículum escolar que “constituyan propaganda o apoyo al aborto y las ideologías de género”.
Y buscaba que todas las escuelas y liceos públicos contaran en forma permanente con un profesor de Religión, además de rechazar el “matrimonio homosexual” y la adopción monoparental.
“Creo en Dios, creo en la patria, creo en la familia. Cosas que algunos, hoy día, no se atreven a defender, cosas que algunos se avergüenzan de defender”, decía Kast para presentarse en un debate presidencial de ese año 2017.
Y remataba: “Si una persona se juega su vida en esta elección en base al aborto, que no vote por mí”.
Por entonces su esposa, María Pia Adriasola, también jugaba un rol activo en la promoción de sus concepciones en torno a materias de niñez, familia y educación sexual. En 2017, por ejemplo, dio entrevistas en las que rechazó cualquier tipo de aborto y la adopción homoparental. De hecho, sostuvo que no votaría por Sebastián Piñera en segunda vuelta “a la luz de que apareció abrazado con el Movilh y respaldando lo del matrimonio igualitario”, como declaró a Revista Sábado.

El camino para dejar en segundo plano antiguas banderas de lucha
La postergación de los denominados asuntos valóricos se transformó en una de las grandes decisiones de Kast para su tercera campaña presidencial. Algo que ha debido explicar en entrevistas y debates.
“Siempre he dicho las cosas por su nombre, yo no he cambiado mis convicciones. Sí he planteado que frente a una situación de crisis grave, nosotros tenemos que fijar un norte claro: estos cuatro años de gobierno van a ser para recuperar y reconstruir Chile”, dijo Kast el domingo durante el debate presidencial de Canal 13, cuando se le consultó si en esta campaña ha escondido sus convicciones valóricas.
Detrás está un diseño definido por su círculo de confianza, en el que figuran miembros como su asesor más cercano, Cristián Valenzuela, el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, y su jefa de gabinete, Carolina Araya.

Este se delineó luego de la dura derrota electoral de diciembre de 2023 cuando la ciudadanía, mediante un plebiscito, rechazó con un 55% la propuesta de nueva Constitución a la que apostaron los republicanos con la opción A Favor.
Esa vez, dirigentes consideraron que fue un error que en el proceso se insistiera hasta el final en incluir artículos que hicieran guiños al electorado más conservador, como fue la redacción que consagraba el derecho a la vida de “quien” está por nacer, que fue visto como un retroceso en materia de aborto. O la enmienda que permitía que presos mayores de 75 años dejaran Punta Peuco.
El análisis de parte de la derecha fue que Kast tenía un techo y que no lograba concitar mayorías. Como antecedente estaba que en la elección presidencial anterior perdió con el mismo porcentaje frente a Gabriel Boric.
En la evaluación también se consideró clave el dato de que nuevamente el voto femenino fue esquivo para los republicanos.
Había que sacudir el tablero. En el Partido Republicano, así, hay dos explicaciones a la decisión posterior de postergar la discusión de los asuntos valóricos.
Por un lado, en el entorno de Kast indican que esto corresponde a un aprendizaje y a una maduración del propio candidato, en relación al momento actual del país, sin relacionarlo a una decisión electoral. Otros, sin embargo, reconocen que detrás hay mucho de pragmatismo, de manera de ampliar su base de apoyo y mostrarse como una opción más “moderada”.

Convencer a los ex-Chile Vamos
Los asuntos valóricos quedarán en segundo plano. Ese fue el compromiso que miembros del Partido Republicano firmaron en conversaciones que durante este año sostuvieron con figuras ligadas a Chile Vamos que sondeaban la posibilidad de desmarcarse definitivamente de la coalición y apoyar a José Antonio Kast en su tercera aventura rumbo a La Moneda.
El asunto era particularmente relevante para personeros con un perfil mucho más liberal que el que representan los republicanos, como es el caso de los exalcaldes Rodolfo Carter y Germán Codina, que en los últimos meses cruzaron el río y hoy ocupan puestos claves en el comando del exdiputado.
En el caso de Carter, su decisión pareció difícil de entender para algunos dado las distintas miradas que mantenía —y mantiene— con Kast en materias como el matrimonio igualitario o la despenalización del autocultivo de marihuana. Esto último generó que en 2015 el exedil señalara que “si el mundo hubiese actuado como plantea el diputado (Kast), sobre el prejuicio, la ignorancia y la intolerancia frente a lo nuevo, el hombre jamás hubiera salido de las carvenas”, en declaraciones dadas a Emol.
Hoy Carter ha transmitido a su entorno que se le ha garantizado que en un posible gobierno de Kast se respetará la libertad de los distintos tipos de familia y estilos de vida.
Convencer a los propios
La decisión de Kast de postergar los asuntos valóricos ha generado cuestionamientos desde fuerzas políticas aliadas, como son los nacional libertarios de Johannes Kaiser, que se ha ubicado en el espectro político más a la derecha del líder republicano.
“A mí me sorprende que José Antonio haya dejado ese eje, que es vital para cualquier futuro gobierno. Nosotros lo vamos a seguir levantando, a mucha honra”, dijo Kaiser en una transmisión a través de su canal de YouTube, a inicios de octubre.

Su hermana Vanessa Kaiser, hoy candidata al Parlamento, ha reforzado la idea. “A diferencia de republicanos, nosotros sí nos hacemos cargo de la batalla cultural, hasta las últimas consecuencias”, dijo la filósofa a The Clinic.
Si bien ambos son de un movimiento distinto al partido de Kast, al interior de los republicanos también hay dirigentes inquietos con la decisión de soltar -por ahora- las batallas que antes más lo identificaron, y que les gustaría una mayor definición.
Por un lado, algunos consideran que se cedió mucho espacio para que crecieran fuerzas como las del propio Kaiser, que hasta antes de la veda electoral aparecía tercero en encuestas como Cadem.
Otros creen que será difícil que ese tipo de temas no sean promovidos por las fuerzas de oposición en los próximos cuatro años, sobre todo si se considera que en las urnas la derecha puede conseguir una victoria sin precentes: por un lado, tener al Presidente de la República elegido con más votos en la historia del país -fruto de la introducción del voto obligatorio- y contar con mayorías en ambas cámaras.
Al menos, el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, ha enfatizado que “en los próximos cuatro años nosotros nos vamos a enfocar en temas de seguridad y crecimiento económico”. Los asuntos valóricos, dijo en Canal 13 el pasado 5 se octubre “no van a ser tema, no va a estar sobre la mesa de parte del Ejecutivo“.

En esa última frase algunos ven bajo el agua, ya que creen que es desde el Congreso donde se podría retomar la agenda valórica, algo que no es decartado por militantes republicanos, que sostienen que los parlamentarios están en su derecho a impulsar los proyectos que estimen.
Al respecto además, se recuerda una frase de Squella en julio de 2023, en la que manifestó: “El día de mañana, cuando seamos mayoría en el Congreso, efectivamente nosotros vamos a presentar un proyecto que se haga cargo de esa ley de tres causales, que creemos atenta a la vida”.
Otros, no obstante, apelan a que el Partido Republicano se ha caracterizado por tener una bancada alineada a nivel de parlamentarios, algo que sostienen que buscarán mantener en el próximo período legislativo. En ese contexto, se considera clave el rol que podría tener Squella de resultar electo senador.
El rol de los socialcristianos para retener el voto evangélico
Una encuesta de Panel Ciudadano-UDD reveló esta semana que el votante evangélico está inclinado hacia José Antonio Kast (30%), pero que otros abanderados también consiguen un número importante, como Franco Parisi (14%) y Johannes Kaiser (11%).
Estos dos últimos, precisamente, han tenido acercamiento con ese mundo en las últimas semanas, sosteniendo encuentos con pastores, algo que no ha pasado desapercibido en el comando de Kast.
En la colectividad son conscientes de que la postergación del debate valórico, precisamente, podría generar una fuga de votos de ese importante colchón electoral, por lo que en comando se ha reforzado el despliegue de personeros del Partido Social Cristiano -de tinte evangélico y que es liderado por la diputada Sara Concha-, que es la otra tienda que apoya la candidatura del militante republicano.
Esa colectividad, que hoy tiene representación parlamentaria y municipal, con el alcalde Héctor Muñoz, de Concepción, ha cumplido la labor de explicar la postura de José Antonio Kast en el mundo evangélico, en diálogos con obispos, pastores y agrupaciones pastorales.
En ese marco, se han preocupado de enfatizar que si bien el candidato ha subrayado que hoy las prioridades son otras, no ha renunciado a sus valores y principios. “Él sigue pensando que la vida parte desde la concepción de quien está por nacer”, es el mensaje que se ha transmitido.
Sin embargo, un aspecto en el que sí ha habido un compromiso es en garantizar que se defenderá el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos, “sin ideologías”.
“Hemos coordinado algunas reuniones con pastores donde José Antonio Kast ha podido conversar con actores del mundo evangélico y plantear que Chile enfrenta muchas urgencias en materia de seguridad, economía y migración, las que serán atendidas como prioritarias en un gobierno de Kast. Eso no significa renunciar a los principios y valores relacionados con la vida, la familia, el derecho preferente de los padres y la defensa de las libertades, como la de culto y la religiosa”, explica el jefe territorial del Partido Social Cristiano, Gustavo Torres.

El dirigente, asimismo, marca una diferencia con el acercamiento con el mundo evangélico que han tenido otros candidatos. “Kaiser tal vez recién está conociendo más al mundo evangélico, entendiendo que va más allá de su línea valórica (el libertario es católico ortodoxo). En cambio, Kast lo conoce desde que era parlamentario; tiene claras las posturas del mundo evangélico y las demandas que existen, además de comprender que el Estado debe apoyar más el rol social de las iglesias en Chile”.



