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“Hemos tenido mala cueva”, dijo hace unas semanas a The Clinic el secretario general gremialista, Javier Macaya, al hacer referencia al estallido del Pentagate y lo que ha significado en la práctica para la directiva llevar la mitad de su mandato dando explicaciones sobre eventuales irregularidades en el financiamiento de campañas políticas.

Ernesto Silva Méndez, el presidente que es además sobrino de Carlos Alberto “Choclo” Délano, es el rostro de la mala época para la UDI: ha sido cuestionado internamente por el supuesto conflicto de interés en este caso y ahora aparece otro flanco, una sociedad comercial aún vigente con Pablo Wagner –el ex subsecretario de Minería de Piñera que habría recibido pagos por parte de Penta cuando aún era autoridad– y otros dos socios, Vasco Moulián y William Díaz, ex vicepresidente de Enami.

La empresa, según la información recabada por este medio, no tiene movimientos comerciales desde 2009, sin embargo permanece abierta y figura en la declaración de patrimonio de Silva en la web de la Cámara de Diputados.

Distintas fuentes de la UDI consultadas por este medio destacan que “evidentemente genera una situación complicada esto aunque tenga una explicación lógica”, mientras que otros parlamentarios afirman que “Silva sostiene firme el timón, pero el oleaje que provoca información como la de esta sociedad muestra que estamos en medio de una tormenta perfecta”.

Un alto dirigente, en tanto, enfatiza que “Ernesto está tranquilo porque sabe que no existe en la actualidad ningún nexo comercial real, más allá del papel, con Wagner”. Pero hace un tiempo sí lo hubo.

EL KIOSKO EN LA UDD
La historia es así: En el año 2005, cuando se fundó la sociedad, Silva cumplía un año de su retorno a Chile luego de haber obtenido la beca Presidente de la República para realizar un máster en Políticas Públicas en la Universidad de Chicago y se había incorporado como profesor -llegó a ser vicerrector de pre grado-, en la Universidad del Desarrollo (UDD), entidad de la que su padre, Ernesto Silva Bafalluy, fue fundador y dueño; Wagner San Martín, quien era muy cercano a Silva Bafalluy -con quien trabajó en Cuprum- era profesor de Estrategia Empresarial en MBA de la misma universidad; Vasco Moulián era Director de programa y de estudio de Teatro de la UDD; y William Díaz era Director del Centro de formación de ejecutivos de la casa de estudios.

Un día conversaron, recuerdan los socios que fueron contactados por este medio, sobre la posibilidad de crear un “emprendimiento” al interior de la UDD: un “kiosko” donde se vendiera merchandinsig de la Universidad -polerones, llaveros, tazones con el logo distintivo- y otros productos. Para ello arrendaron un local de seis metros cuadrados que operó con la modalidad de pago según volumen de venta con un mínimo mensual que nadie recuerda.

El 10 de marzo, la Pyme fue inscrita ante el notario José Musalem Saffie como “Díaz, Silva y Wagner Gestores Limitada”, pudiendo usar DSW Limitada, por tres socios: Silva y Díaz, como personas naturales, y Wagner a través de Inversiones y Asesorías Santa Irene Limitada. Esta última fue creada por Wagner y su esposa Irene De la Cerda Iñiguez el 27 de enero de 2005, dos meses antes de asociarse con Silva, y tiene como dirección un domicilio en Lo Barnechea que Wagner, según constató este medio, vendió hace unos años.

DSW anotó como actividades “a) prestación de servicios de asesorías, consultorías, investigación, organización de eventos, y capacitación de todo tipo de personas naturales o jurídicas, en áreas comerciales, económicas, administrativas, educacionales y publicitarias, comunicacionales y de relaciones públicas; b) promoción, organización, y desarrollo de inversiones y/o negocios por cuenta propia o de terceros, a través de la adquisición, explotación, comercialización y/o administración de toda clase de bienes muebles o inmuebles corporales o incorporales, de la negociación de valores mobiliarios, desarrollar actividades comerciales en todas las formas, constitución de sociedades, ingresar a sociedades ya constituidas, y toda otra actividad que los socios acuerden relacionadas con el objeto social”.

Cada socio aportó $1 millón.

Semanas después se incorporó el ex Director de Programación de Canal 13, Vasco Moulián a través de Moulian Producciones Limitada, y la sociedad pasó a llamarse BookStore Limitada.

El negocio era administrado por estudiantes de quinto año de Ingeniería Comercial y no era precisamente lucrativo, relatan los socios. Por lo mismo, consignan, decidieron cerrar en julio de 2009. Ese año fueron a pérdida y obtuvieron una devolución del Estado de $1.530.000. Desde 2010 en adelante, el kiosko dejó de existir.

Pero esta Pyme no es, por cierto, el único nexo de Silva con la UDD. Según constató El Dínamo a través de Inversiones y Asesorías Nyrvana Limitada, sociedad inscrita a nombre de los hijos y la mujer de Silva Bafalluy, Silva participa de la propiedad de Ainavillo, y de otras sociedades relacionadas con la Universidad del Desarrollo, como Desarrollo Educacional La Concepción e Inversiones Mobiliarias Trinitarias Limitada. Según la declaración de Silva, su porcentaje en Nyrvana es de 0,01%, aunque posee el 25% de Baker Sur Limitada, la cual también participa en la propiedad de Nyrvana.

Como sea, la sociedad con Wagner nunca realizó el cierre de giro y, admiten en el gremialismo, hubo alarma cuando se constató que el timonel aparecía vinculado al exsubsecretario, aunque, más que nada, admite un parlamentario, “hubo una sensación generalizada de que estamos con una suerte perra”.