José-Antonio-Fortea

¿Cuándo comenzó a hacer exorcismos?
–En el 2002 comencé a hacerlos en serio. Buena parte de mi día me ocupaba en atender a personas endemoniadas. Pero no empecé a hacerlos porque haya querido meterme en ese mundo. Mi obispo me pidió que hiciera mi tesis en exorcismo. No quería, no era algo que me interesara. Pero no me dio opción. Y una vez que acabé mi tesis, tuve que dedicarme a hacer exorcismos, pues no había ningún exorcista en España. Y empezaron a mandarme casos.

¿Recuerda su primer caso?
–Sí, una buena señora llamada Marta. Ella entró en trance, tuvo convulsiones, se volvió violenta, habló con voz distinta en otra lengua, tenía aversión a lo sagrado. Fue muy extraño.

¿Usted tenía miedo?
–Pues no. Sentía curiosidad. No era la primera vez que veía un acto de exorcismo. Antes, con el padre Gabriel Amorth, que en paz descanse, me tocó ver trece exorcismos. Así que me esperaba que pasara algo extraordinario. Pero no pasó nada más que lo que te cuento: era otra persona. Una hora después, acabado el exorcismo, volvió a ser la misma persona de siempre, tranquila.

¿Y usted cómo sacaba el demonio?
–Me limitaba a orar a Dios. Al mismo tiempo, usaba agua bendita, incienso bendecido, la santa cruz, el santo crisma, que usaba poco, y acercaba el crucifijo. Eso era todo. No hice nada extraño más que orar, orar y orar. Lo mejor es concentrarse en Dios. Es el mejor modo de debilitar a un demonio. Y después, casi al final, hay que hablarle directamente. Le hacía preguntas para saber con quién estaba hablando.

¿Sus exorcismos se parecían en algo a la película “El exorcista”?
–Yo soy muy cinéfilo, pero no me gustan las películas de terror. Entonces, “El exorcista” ya la vi cuando tenía 23 años. Y no me impactó de ningún modo.

¿Por qué no?
–Era interesante, pero una vez que acabó la película, apagué la tele y me fui a dormir. Nunca creí que eso podía ser parte de mi vida como exorcista. Ahora bien, la película tiene cosas que pasan en la vida real. No en lo extraordinario, como que se muevan los muebles o baje la temperatura o la gente vomite en colores, sino que en la psicología que muestra el poseso. Eso sí que está muy bien reflejado en la película: ese odio, esa rabia, esa furia, está magníficamente reflejado. Pero lo demás es ficción.

¿Nunca ha visto que se dé vuelta una cabeza en 360 grados?
–No, ni que leviten, aunque dicen que ha ocurrido. Tampoco he visto vomitar objetos, clavos o trozos de cristal. O los dos kilos de minerales, como guardaba el padre Amorth, que vomitaban los posesos. He visto botar espuma y gritos imposibles para un ser humano.

¿Cuánto puede durar una sesión de exorcismo?
–He tenido casos que han acabado en media hora, aunque no es lo normal, y otros en que hemos necesitado más de cinco años.

¿De qué depende que duren más o menos?
–No sé. Son razones que solamente Dios sabe.

¿Pero ha pensado en alguna explicación para que una persona dure tanto tiempo endemoniada?
–Cuando se demora tanto la liberación de una persona, eso significa, sin ninguna duda, que Dios está más interesado en la santificación de esa persona que en producir una liberación rápida. Es decir, en el cristianismo el sufrimiento con fe, con amor a Dios, con resignación, es una fuerza que se trasforma en un bien para la persona y los demás.

Entonces, ¿detrás del sufrimiento de un poseso está Dios?
–Dios ha creado a los ángeles, y algunos de ellos se rebelaron y se han convertido en demonios. Pero ellos siguen siendo hijos de Dios. Por eso, en el cristianismo, cuando el sufrimiento es permitido por Dios es porque él tiene un plan divino de santificación de la persona. Y cuando quiere que se vaya el demonio, Dios dice: ya, tienes que salir, ándate. Y sale.

¿Usted salía más debilitado?
–No, absolutamente nada. Al contrario, salía más aliviado de haber ayudado a esa persona posesa.

¿Cuántos exorcismos llegó a realizar diariamente?
–Nunca los he contado. Yo recibía gente todos los días, de lunes a domingo, y venían a verme entre seis y diez personas. Y los domingos llegaban con los familiares, venían como 40 personas.

¿Cómo distingue a un poseído de un loco?
-Hay una regla muy elemental que siempre repito: si la psiquiatría cura a una persona o la mantiene bien, pues ya está. Ahora bien, si eso no pasa, actuamos nosotros y liberamos ese demonio. Si he dedicado tantísimas horas a este servicio, es porque funcionaba, porque dinero no le hemos pedido a nadie. Ni un euro se fue al bolsillo de un exorcista. La experiencia es clara. No hubiese empleado tiempo en algo que no funciona. Pero es que veo que sí que funciona. Tampoco nos interesa quitar trabajo a los psiquiatras. La mente puede enfermar. Lo que pasa es que si uno cree que existen en los espíritus, también pueden existir las posesiones.

BRUJOS Y DEMONIOS

¿Qué ha ido descubriendo del demonio?
–El demonio es un misterio. Un misterio de condenación, de odio, es el reverso de la eternidad. Son seres espirituales que se han condenado, no aman a Dios. Hay unos demonios que pecan más de ira, de egolatría, de desesperación. Otros que son más despectivos. Y hay unos más malos que otros. Hay demonios rabiosos, irónicos, soberbios. La mentalidad del demonio es como la que aparece en la película “El exorcista”, tiene esa mirada. No cambian el color de los ojos, pero hay esa malicia, esa perversidad en sus palabras.

¿El demonio siempre se manifiesta de manera maligna?
–No. Hay demonios en los que predomina la tristeza. Otros en los que prima un sentido del humor perverso. Hay demonios que se encierran en el mutismo. Hay demonios que solo gritan. Otros lloran. Otros varían de estados de ánimo de día a día. Hay demonios mucho más inteligentes que otros. ¡Es que son muchos! El demonio está en todas partes y se muestra con distintas personalidades. Nadie sabe la cifra exacta de demonios, pero hay muchos.

¿Y hay varios diablos o es uno solo?
–El jefe es solamente él. Normalmente, la gente está poseída por demonios, rara vez está poseída por el mismo diablo. Y el diablo, le puedo decir, es una entidad incorporal que vaga por el mundo.

¿Hay lugares más propensos en la tierra en que se aparezca?
–Sí. Por ejemplo, en Haití y Cuba hay más demonios, porque se practica más brujería. Y uno se da cuenta porque requieren más exorcismos. Yo he hablado con mucha gente que ha viajado a Cuba, que me han dicho: padre, se nota un ambiente muy denso, muy denso, se nota la brujería en esta sociedad. En Haití, por ejemplo, todo el mundo cree en estas cosas: los políticos, las policías y los médicos. Es uno de los lugares donde hay unanimidad en que estos espíritus malignos existen. Acá en España, no somos tan propensos.

¿Por qué?
–Hay muchas sociedades dadas al ateísmo, como los países escandinavos o España, donde hay muy poca brujería. En Noruega, donde hay más grupos satánicos, están propensos a eso. Afortunadamente, la música satánica sigue siendo minoritaria en otros países, si no otra cosa sería.

¿Ha escuchado música satánica?
–No tengo ningún interés. Y para conocer el mal, lo que hay que hacer es profundizar en la Biblia y en Dios. No hay que conocer el mal para combatirlo.

¿Hay una hora específica que prefiera el diablo para poseer a alguien?
–En la noche es más común que se manifieste el diablo, cuando uno ya está en casa. Porque la persona durante el día está trabajando o está con gente. Es lo mismo que las tentaciones, hay más por la noche que de día. No me refiero al sexo solamente. Hay momentos que se prestan más a la tentación. Por ejemplo, se puede beber alcohol a cualquier hora del día, sin embargo es más fácil que haya tentaciones en los alcohólicos al final de la noche. Uno puede tomar drogas a cualquier hora del día, pero en casi todas las sociedades, donde más se suele hacer eso, es en la noche. Y con los demonios suele pasar lo mismo.

¿Usted ha podido ver al diablo?
–Nunca he visto al diablo, ni nunca lo he escuchado. Pero puedo decir que el diablo es invisible: no tiene cachos, no tiene cola de flecha, ni es rojo.

¿El demonio en qué idioma habla?
–Suele hablar en el idioma de la persona poseída. Nunca le he escuchado hablar en lenguas, o al menos no en lenguas que yo conozca, como el latín.

¿Es cierto que las mujeres están más propensas a ser poseídas por el demonio?
–Es verdad que hay más casos de mujeres poseídas, pero no tengo una teoría de por qué sucederá eso.

¿Qué atributos busca el demonio en una persona para poseerla?
-Es un misterio. Pero sí que hay algunos que quedan poseídos porque se han puesto en peligro.

¿Qué han hecho?
–Han hecho espiritismo, brujería, santería, vudú. Hay gente que se ha puesto en peligro llamando a entidades desconocidas, como en el reiki o el feng shui.

¿Por qué?
–La Nueva Era [el New Age], como corriente, no es algo cristiano. Y tiene peligros cada vez que hace algo que tiene relación con lo esotérico. Si la Nueva Era solamente es escuchar un poquito de música, pues no tiene problema. Si es tumbarse en la hierba para sentir la paz, tampoco. Pero la Nueva Era es anticristiana. No hay duda. Y cuando se meten en lo esotérico, suponen un peligro de, al menos, sufrir influencias demoníacas. Y, por supuesto, todo lo relacionado al satanismo y la santería es demoníaco. Por eso uno no tiene que ponerse en el peligro llamando a entidades desconocidas… En esos cursos de reiki, hay maestros que le dicen a la gente: bueno, en este paso, tenéis que llamar a esta divinidad para que entre en vosotros y así abra un chakra. Eso es un peligro.

¿Lo mismo sucede con el yoga?
–Sí. Si el maestro, que dirige un grupo de yoga, les dice que llamen a una determinada entidad espiritual, se corre peligro. Pues, hombre, eso no es prudente. Se está invocando al maligno. En el cristianismo solo llamamos a espíritus que aparecen en la Biblia, como Rafael, Gabriel o Miguel, pero no invocamos a seres desconocidos porque nos obligue un maestro de yoga o de reiki. El mensaje que hay que dar al mundo es que no se pongan en peligro ni con espiritismo, ni con magia, ni con supuestos ritos que les van a limpiar de cosas malas. Todo eso es demoníaco. Quien busca un santero sufrirá la influencia de los malos espíritus.

¿Le tiene miedo al diablo?
–No le tengo miedo. Porque tengo total confianza en Dios. Si existe el demonio, entonces existe Dios. Por eso no temo.

¿Dios es el arquitecto del infierno?
–El infierno no es una especie de lugar donde echas a los demonios y ya está. No es una cubeta para lanzar los cocodrilos y las serpientes. También los demonios son hijos de Dios, aunque se hayan alejado de su padre. Entonces, Dios es arquitecto del infierno en cuanto ha dispuesto una serie de leyes a las que tienen que someterse los demonios en el infierno para evitar que el infierno sea peor de lo que es. El infierno, gracias a Dios, es mejor.

¿Por qué se retiró?
–Yo estaba feliz. Pero le pedí a mi obispo, cuando terminé mi doctorado hace seis años, dedicarme a la teología. Lo mejor que puedo hacer ahora es escribir sobre el demonio. Porque exorcismos pueden hacer muchos, pero teologizar, pocos.

Usted se ha dedicado a mostrar ese mundo bastante oculto, incluso para la misma Iglesia católica.
-Sí, es cierto que he dado entrevistas, pero cuando pasen 200 años, no quedará casi ninguna. Las web habrán desaparecido. Si queda algo de este pobre sacerdote, será la colección de libros que han intentado profundizar en el exorcismo. Porque las preguntas serán las mismas que nos hemos hecho desde que leemos las obras teológicas de Santo Tomás de Aquino o de San Ambrosio o de San Cirilo de Jerusalén.

¿Qué le parece que se puedan hacer exorcismos por teléfono?
–La oración no conoce límites de espacio.

Peter Howard Gilmore, sumo sacerdote de la Iglesia de Satán: “Satán me salvó y espero que algún día los salve a todos” – The Clinic Online