¿Cuál fue su nexo con Colonia Dignidad?
No tengo ningún nexo, ¡nada! Lo único que hice fue realizar tres visitas turísticas que se repitieron el año 94, 95, y 96. Una cuarta ocurre cuando yo acompaño a un periodista de la BBC, Guy Smith, en enero del 97 y hago de intérprete alemán-inglés. Las otras tres fueron visitas “sociales”, invitado por el Dr. Hopp y su señora, invitación extendida a mi señora y a mis hijos. En esos años mi hijo hombre vivía fuera de Chile (volvió el 2003); creo que mi hija mayor también vivía fuera. En todo caso las otras 4 fueron, no sé si todas a la vez, pero al menos 2 fueron en cada una de las tres visitas “sociales”. En una ocasión llevamos también a un amigo de una de ellas que era pianista y nos dio un lindo concierto, porque tenían un muy buen piano. ¿En qué momento, me pregunto, puedo haber hecho mis “maldades”, como drogar a la gente o tener conciliábulos secretos con los otros jerarcas, a quienes apenas saludé? Sólo me relacioné con el doctor Hopp y con Wolfgang Mueller, una encantadora persona, mucho más transparente que Hopp.

¿Cómo fueron esas visitas?
La primera visita fue sugerida por un abogado de ellos, que era medio pariente mío, que me pidió ir porque a raíz de los innumerables juicios que les estaban haciendo por impuestos y por no sé cuántas otras cosas estaban muy abrumados y él no entendía mucho en qué consistía esta comunidad. Fui y me encontré con este mundo, entre comillas idílico, y conversé con algunas personas y no fue nada más que eso. La segunda vez ya estaban arreciando las dudas, se murmuraba una colaboración con las fuerzas represivas del gobierno militar y este asunto de Schäfer que aparecía una y otra vez. Ahora, yo tenía un antecedente que era muy importante, que era un documento de la Cámara de Diputados que me había entregado un abogado amigo de una de mis hijas. Era un informe del año 69 en el que 15 miembros del parlamento, -desde el Partido Comunista hasta el Partido Nacional-,descartaron las acusaciones que había entonces contra ellos. Las acusaciones iban desde cosas posibles como violencia física y sexual, hasta otras bastante imposibles o improbables como por ejemplo, que tuvieran un ejército clandestino, que estuvieran preparando una bomba atómica o que tenían a Martín Bormann escondido. Entonces ahí le pregunto yo al doctor Hopp, que era el único jerarca que conocí: “¿qué pasa con estos asuntos de los derechos humanos?”, y me dice que son calumnias. Cuando le planteo el tema Schäfer me dio una respuesta ambigua: “mire, Schäfer ha sido nuestro problema desde un principio, pero a Dios gracias nos libramos de él, ahora está en un hogar de ancianos”. Me dijo que en ese momento estaban gobernados por un consejo en un sistema democrático. En eso seguían los allanamientos, todos por causas indirectas y me irrité, y como buen Capricornio que lucha por causas perdidas, cometí la estupidez más grande de mi vida que fue escribir dos cartas de apoyo al diario El Mercurio… Ese fue mi pecado, no tengo otro, todo lo demás que ha salido en los medios es absolutamente falso. No se imagina todo lo que me han significado en la vida esas cartas.

¿Qué le ha significado?
Esto de ahora es casi lo menor… ha sido una cuestión espantosa… Fíjese que en su momento me dejaron de invitar a la Comisión del Medio Ambiente del Colegio Médico que yo había ayudado a fundar, no me mandaron ninguna carta pero no me citaron nunca más. También me suspendieron del directorio del Instituto Chileno Alemán. Y ahora, con lo de las redes sociales esto llegó hasta infundios impresionantes, como que yo los mantenía drogados a distancia, supongo, no sé cómo…

¿Cuándo cayó en cuenta de lo que sucedía en Colonia Dignidad?
Los juicios y las condenas, fueron 10 años después y no bien sucedieron di una entrevista a la revista Gaceta de Psiquiatría Universitaria de la Universidad de Chile contando el engaño. Después, el 2013, escribí un artículo en El Mercurio y pedí perdón por mi torpeza… Mi gran error fue no haber sido un buen detective, pero realmente no tengo condiciones… Fui ingenuo y me siento muy estúpido,; además no tenía ningún beneficio. Yo escribí esas dos cartas imbéciles en las que contaba su historia desde 1850, sus distintas migraciones hasta llegar a Chile y reclamaba por los allanamientos. No tenía para qué hacerlo. En el fondo, el gran error mío fue haberme adelantado a defender una causa sin estudiar más a fondo sus antecedentes y que después se demostró que eran más que problemáticos.

¿Por qué su perdón no ha sido recibido? ¿Por qué genera resistencia?
Yo no sé, no lo entiendo: No sé por qué genero esa odiosidad. Toda mi vida he estado preocupado por los derechos del hombre, desde el comienzo de mi carrera como médico, desde los juicios contra los nazis en los que participé como perito en Alemania y después en Concepción. Yo me opuse, entre otras cosas, a la intervención de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile por los militares. A mí me expulsaron y tuve que abandonar mi oficina y todos mis cargos en media hora en marzo de 1976. A raíz de eso poco tiempo después me fui a Alemania y regresé a Chile el 81. La Iglesia Católica me invitó a participar de unas “semanas sociales” que organizaba todos los años en la Universidad Católica y en las que se aprovechaba de mantener viva la reflexión y se hablaba de temas como el amor, la patria, la obediencia. Incluso publiqué un largo artículo en la Revista del Colegio Médico, en el que me oponía a la llamada “obediencia debida”, que era el argumento que daban los militares subalternos para justificar su actuar: porque los mandaban. Es un tema éticamente muy complejo. Luego, escribí en contra de la pena de muerte, contra el exilio y contra la tortura. Estamos hablando del año 85

¿En qué momento se volvió tan calumniado?
Detrás de todo esto hay un intento premeditado de enlodar mi imagen. No hay aquí ningún afán de aclarar la verdad. Ahora, menos mal que no es generalizado; la solidaridad que recibí en la Academia de Medicina en la reunión de ayer fue absoluta y total de todos y cada uno de los miembros.

Hoy salió una carta en El Mercurio firmada por Winfried Hempel, abogado de víctimas de Colonia Dignidad y ex colono de Colonia Dignidad muy dura, en la que lo conmina a pedir perdón entre otras cosas, por atender a un colono después de su fuga el año 1996, dejando entrever que usted sí sabía todo lo que pasaba ahí…
Con respecto al colono, con nombre y apellido, que menciona el Sr. Hempel, efectivamente lo vi en mi consulta particular, como a cualquier otro paciente, y por razones de discreción elemental no lo había mencionado. Respecto a los otros cargos que me hace: la “amistad” con el Dr. Hopp – quien me engañó vilmente – terminó mucho antes de lo que dice el Sr. Hempel y coincide con mi toma de conciencia de lo que allí ocurría y con las ya indesmentibles acusaciones contra Schäfer y sus secuaces. Efectivamente, conocí el Hospital (moderno y completo entonces), como también la pastelería, los campos de trigo, la fábrica de cecinas, los criaderos, etc. ¡Y qué de malo hay en ello! Con excepción de la vez en que acompañé, en enero del 97 y en calidad de intérprete, al periodista de la BBC de Londres, Guy Smith, mis otras visitas fueron a invitación del Dr. Hopp y su esposa y acompañado de mi señora y algunas de mis hijas, vale decir, una actividad social. Lo importante es que el Sr. Hempel puede reprocharme haber dicho o pensado determinadas cosas sobre Colonia Dignidad, vale decir, haber tenido determinadas opiniones – de por sí susceptibles de error y las mías sí que estuvieron equivocadas – pero no me podrá atribuir ningún acto que pueda considerarse atentatorio contra la dignidad o los derechos de las personas. Uno se puede hacer culpable por un acto y no por una opinión.

¿Qué le provoca la frase ni perdón ni olvido?
Yo diría que no al olvido, pero sí al perdón, que es un sentimiento universal sin el cual la sociedad no puede existir porque la posibilidad de hacerse culpable frente al otro es ilimitada. Eso lo digo un poco en mi artículo sobre perdón y reconciliación. El perdón es parte de nuestra cultura, parte esencial del cristianismo. Cristo viene a anunciar la igualdad de todos los seres humanos, la igualdad del hombre y la mujer y el amor y el perdón como elementos fundamentales de su doctrina. Aunque no tengamos fe, nosotros pertenecemos a esta cultura. Todo en ella tiene que ver con este mito, con esta narración tan simple y tan sencilla: la Virgen, el niño, el pesebre. Y eso nos ha determinado absolutamente. Toda la música, todas las catedrales… vaya a un museo y se dará cuenta que el 90% de los cuadros son religiosos y con el mismo motivo: la anunciación, el nacimiento, la cruz. Bueno, el perdón está metido en nuestra cultura y no podemos deshacernos de él. Tampoco del amor.

¿Cómo se manifestó la dictadura, qué fuerzas confluyeron?
Distingo dos períodos. El primero, inmediatamente después del 73, donde se vivía en un estado de sitio, uno vivía encerrado y había gente en el Estadio Nacional. A la par, se estaba llevando a cabo la reconstrucción económica. El segundo periodo es el que veo cuando regreso de Alemania el año 81. Ya a poco andar se permitió la publicación de libros. Ahí yo veo una disociación: por un lado ves un país que empezó a progresar y por el otro este mundo oscuro. Ahora, la sociedad como tal no era más violenta que ahora, al contrario, la delincuencia era mucho menor y hay una cosa positiva que reconocerle al gobierno militar y es que hubo libertad de movimiento desde el primer día. En cambio, en todas las dictaduras de izquierda no hay libertad de movimiento. Fue, sin duda, una dictadura hasta el final, pero permitió desarrollo económico y permitió esta libertad de movimiento. Ahora, es absolutamente inaceptable todo lo que ocurrió con los sistemas represivos, en contra de los cuáles me opuse desde el primer día…

¿Cómo opera la tortura?
Hay un trabajo mío publicado en EEUU sobre el tema en el que abordo el daño definitivo que produce la tortura en la persona. En primer lugar hay una asimetría total en la relación, uno tiene todo el poder y el otro ninguno. Después está el anonimato, el carácter impersonal del encuentro, casi siempre son personas encapuchadas. También desaparece la dimensión del tiempo y del espacio; los cambian de un lugar a otro, no se sabe si es de noche o es de día. En definitiva hay una serie de factores que atentan contra dimensiones antropológicas fundamentales- como el encuentro interpersonal, la identidad, la espacialidad y la temporalidad – que son los que producen este quiebre tan grande en la personalidad. En Alemania me tocó tener como paciente a la hija del alcalde de Leipzig, el señor Goerdeler, que fue uno de los más importantes miembros de la resistencia. La mujer tenía un cuadro de paranoia y obviamente se sentía perseguida y veía funcionarios de la SS por todas partes después de 17 o 18 años. Es muy interesante apreciar cómo el maltrato, la discriminación y la tortura pueden generar patología mental. Mi tesis es que no se trata en el caso de la extrema discriminación y la tortura de un mero síndrome post-traumático, como le puede pasar a uno con un terremoto, por ejemplo, donde uno queda asustado por un tiempo,; no, esto es mucho peor porque la tortura deja una huella indeleble y quiebra la personalidad intersubjetividad, y la capacidad de una sana relación interpersonal.

¿Qué hizo la dictadura en la psique chilena? ¿Qué tipo de trauma?
Difícil pregunta… Yo no lo he pensado, pero no lo veo como un trauma tan terrible como pudo haber sido el de Alemania o el de Rusia. Fíjese que en Alemania, en una sola ciudad, en Magdeburg, que es una ciudad chica, vi en un museo una guillotina. Al lado había un cartel que decía: “esta guillotina cortó 3 mil cabezas de enemigos políticos”. Una sola guillotina en un pueblo pequeño… ¿se da cuenta? Son otras dimensiones, y efectivamente lo que aquí vivimos fue una dictadura 100%, con una represión brutal, pero que se mantuvo como en un segundo plano y la gente pudo seguir viviendo una vida más o menos normal. En ese sentido creo que el trauma quedó para las víctimas. Los que fueron torturados tienen que haber quedado dañados para siempre, los que perdieron a sus familiares para qué decir…

CRISIS DE AUTORIDAD Y FIGURA PATERNA

Se viven días intensos en el debate de la Ley de Identidad de Género ¿Cómo se manifiesta la disforia sexual? ¿Se escoge el sexo o está determinado por la genitalidad de las personas?
Los transgéneros existen, por supuesto. A mí me ha tocado varias veces hacer peritajes para su tratamiento con el experto más importante de Chile que es el doctor MacMillan de Valparaíso. Nosotros acá en el hospital hacemos los peritajes porque es importante distinguir si es una verdadera disforia de género o es un delirio, porque algunos pacientes esquizofrénicos creen delirantemente que su identidad es contraria a su sexo biológico y no es sino una idea delirante, como cuando dicen que son Jesucristo. Entonces, primero hay que descartar que se trate de una enfermedad mental. Si no se trata de una enfermedad mental se estudia a fondo cada caso. Yo pienso que la persona debe haber alcanzado cierta madurez para seguir con el tratamiento, es decir, nunca menos de 18 años. Está demostrado que las posibles ambigüedades de la niñez se resuelven espontáneamente en un 85% de los casos con la llegada de la pubertad, es decir, alrededor de los 18 años.

¿Cómo se aborda el tema en la niñez? ¿Qué se hace cuando un niño se quiere vestir de niña y que lo llamen con un nombre femenino?
La pregunta es hasta qué punto no es inducido, porque hay una cosa en el ambiente hoy. Los niños son muy influenciables, tremendamente influenciables… Tuve una paciente que me hizo aprender mucho sobre el tema: ella se las arregló perfectamente en la niñez: jugaba fútbol y le gustaban los soldados, pero siguió siendo niñita. Y llegó la adolescencia, empezó a salir, pero no le gustaban los jóvenes, sino que las mujeres, y empezó a tomar alcohol. A mí me llegó como alcohólica; ella tomaba para olvidar este problema. Lo que quiero decir es que en ningún momento hay que oponerse, pero tampoco facilitarlo. Hay que esperar que madure el cuerpo. Los casos de transgénero son casos muy especiales.

¿Cuál es la diferencia entre un hijo nacido dentro de un matrimonio y otro fuera?
En Chile el 71% de los niños nacen fuera del matrimonio. En el aspecto legal no hay ninguna diferencia, pero hay otro tema, que es el de la estructura familiar, fundamental para el buen desarrollo de la persona. En los hogares desarmados hay mayor probabilidad de esquizofrenia, drogadicción y descenso social. No existe una estructura mejor que el matrimonio. La identidad requiere de un triángulo. Porque uno es ninguno, dos es uno, o sea, para que haya uno igual a sí mismo tienen que haber tres. Por eso el dogma de la Santísima Trinidad. Para que alguien se reconozca a sí mismo como distinto tiene que haber tres, porque si yo estuviera en el mundo solamente con usted, sería difícil saber dónde termino yo y comienza usted. Debe haber un tercero que me mire a mí y a usted como distintos. Ese triángulo es fundamental. Lo que observamos en el 80 o 90% de los casos de esquizofrenia, es que el padre no está.

¿Es distinto un niño criado por una madre soltera?
Yo creo que sí, pero pasa que la mayor parte de esas madres solteras buscan un padre sustituto, el abuelo o el tío paterno. El tío materno siempre ha sido fundamental desde la pre historia y después aparece en la literatura una y otra vez. Yo lo viví con mi tío Fernando, hermano de mi mamá, que fue fundamental en mi vida porque mi papá era médico y trabajaba mucho. Cuando no hay figura paterna es un desastre… Aumentan todos los factores de riesgo.

Y el rol de la mujer…
Mire, el rol de la mujer ha cambiado tanto en los últimos sesenta años… Cuando estudié medicina éramos doscientos hombres y sólo 25 mujeres. Hoy las mujeres son más del 50% y muchas de ellas van a ser médicos, se van a casar, van a tener hijos, van a tener que hacer de taxistas y profesoras de sus hijos, es decir, pasamos de un rol o dos a cinco roles. Esta multiplicidad de roles y responsabilidades ha sido un desafío tremendo sería una de las explicaciones posibles de la aparición de enfermedades como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y también la personalidad limítrofe; todas tienen que ver con este no querer madurar, no querer ser mujer.

¿Cómo repercute esa crisis en los hijos?
La mujer está mucho menos en la casa y los niños están más en la televisión y mientras más televisión ven más tontos se ponen, eso está demostrado también. Escribí un artículo que habla de eso titulado la “Demencia digital”. Mientras más horas pasen frente a una pantalla, se vuelven menos inteligentes, disminuye la memoria, la atención, la concentración. Es un círculo bastante siniestro en el que estamos metidos como sociedad.

¿La crisis en la figura del padre tiene que ver con lo que usted ha hablado de la crisis del respeto?
Sí, ciertamente, hay una crisis en la autoridad, lo que fue el pater familias en Roma, lo que fue el jefe de familia de la colonia nuestra o incluso hasta antes de la guerra. Hay una falta de la figura paterna y espero escribir algo sobre eso. Fíjese que en la revolución estudiantil de París en el año 68 los estudiantes escribieron algunos lemas en los muros, -no al estilo de los rayados de nuestra ciudad sucia y fea, que hacen me imagino los anarquistas-, sino que algunas leyendas que decían cosas como “le père pourri ”, el padre podrido, el padre está podrido. Bueno, carencia de un modelo paterno con quién identificarse está llevando al tema de la personalidad limítrofe. Un padre débil genera problemas a nivel de la identidad. Estas personalidades pueden caer después en las drogas, tienen una intolerancia a la frustración brutal, porque no han conocido la disciplina, etc.

JUVENTUD PERDIDA

Usted ha presentado un panorama bastante desolador con respecto de la juventud: crisis de la disciplina, marihuana, lenguaje y demencia digital… ¿Es una juventud perdida?
Ojalá que no, ojalá que se salve… Pero de todos los factores el peor es la marihuana: la marihuana produce todo tipo de daños en el cerebro a nivel prefrontal y a nivel del hipocampo. En el lóbulo prefrontal se encuentra la iniciativa, la capacidad de planificación, la capacidad de concentración, mientras que en el hipocampo está la memoria, y también el control de las emociones. Entonces tenemos lo que se llama el “síndrome amotivacional”, los jóvenes se van poniendo más y más indiferentes, “¿para qué levantarse hoy día?”. El famoso “no estoy ni ahí” es una expresión absolutamente típica del consumo de marihuana.

Describa a un consumidor de marihuana.
Mi hija Anneliese hizo un estudio muy impresionante sobre las biografías de los muchachos consumidores y las comparó con no consumidores: los consumidores manifestaron una desconexión con respecto al futuro y respecto al pasado, viven el puro presente sin anticipar el futuro que es la base de la vida humana. El ser humano es tiempo. En este sentido el daño puede ser brutal. Hay un estudio que es demasiado impresionante, donde siguieron a mil consumidores durante 40 años y el promedio de descenso de la inteligencia era de 10 puntos del CI. Y 10 puntos significa que puedes pasar de inteligencia brillante a meramente normal, o de normal a débil mental. Fuera de esa pérdida de inteligencia había un descenso social, un descenso en la calidad laboral, en el tipo de trabajo y un aumento de la delincuencia. Todos esos factores se observaron en esta muestra que fue hecha en Inglaterra, EEUU y Australia. Tenemos una propaganda pro marihuana que ha logrado meter el mensaje de que la marihuana no solamente no hace daño, si no que hace bien y no hay ningún trabajo científico que haya mostrado ninguna bondad de la marihuana, para nada, excepto para una forma de epilepsia infantil, donde se está estudiando la posibilidad de que uno de los canabinoides, de los 500 que posee la marihuana, sirva de algo. También se la ha usado, y no es que sea un remedio, en casos de cánceres terminales… Si una persona se siente tan mal y con dolores, no importa que se sienta “volado”, pero en los jóvenes y en los niños es absolutamente dañina.

¿Por qué la propaganda pro legalización de la marihuana tiene tantos adeptos?
Hay platas detrás…

¿Quién está interesado en hacer tanto daño?
Las tabacaleras… Con mi hija estuvimos dando conferencias en España y la conferencia de ella fue espectacular, causó un revuelo impresionante… Bueno, ella mostró sus trabajos donde se comparan niños consumidores con niños no consumidores, todos los daños, etc. etc… y al final mostró imágenes de la campaña que las tabacaleras hicieron para promover el tabaco a principios del siglo XX: “el tabaco era bueno para la respiración, era bueno para el asma, era bueno para el deporte, fume Camel y va a rendir más”, veinte de estos afiches mostró ella de la Phillip Morris de la Marlboro, de la Camel… En todo caso, el tabaco está disminuyendo en forma ostensible y a cambio aquí va a empezar el consumo de marihuana en forma de cigarrillos, jabones, té, medicamentos, etc. va a ser un tremendo negocio…

¿Qué hacemos?
Mire, lo que ha hecho Finlandia es una maravilla. Hay una campaña anti todo tipo de drogas durante la niñez y la juventud primera. A los 14 años se les hace firmar un compromiso de que no van a fumar cigarrillos, ni marihuana, ni beber alcohol antes de los 18 años. Eso, más la promoción de un deporte específico, no cualquier cosa, más el compromiso de que los padres y madres pasen por lo menos una hora con los hijos, esas tres medidas bajaron el consumo en Finlandia de un 43%, que es igual al de Chile hoy, a un 5%. Simultáneamente, empezaron a subir el rendimiento escolar. Ahora, yo he sido más exagerado todavía y más arriesgado, porque he dicho por qué no legalizamos las drogas, pero todas, porque si usted legaliza la marihuana no más, está dando un mensaje de que no hace daño. Legalicemos todas las drogas, pero a partir de los 21 años, después de eso que se destruyan el cerebro si quieren, pero antes nada, ni alcohol, ni cigarrillos, ni marihuana, ni cocaína, nada…

Hay jóvenes que están marchando por sus derechos y que han protagonizado grandes cambios…
Hace poco tiempo el presidente Lagos dijo algo así como “estamos en una sociedad de derechos donde se han olvidado los deberes”. Aquí en Chile hay demasiados signos de falta de respeto, las marchas mismas son una falta de respeto, cómo se comportan, las cosas que han destruido, en fin, la falta de respeto con los símbolos religiosos, la falta de respeto de cómo está rayada la ciudad entera; ¡es una vergüenza! . Fíjese que yo trabajo en el barrio de Recoleta hace 55 años, desde que estudié medicina, y nunca ha estado peor que ahora: rayada en todas partes, no hay ni un solo muro, ni una casa, ni una iglesia, ni el semáforo, ni el cementerio, ni el hospital, no hay nada que no esté rayado, eso es una falta de respeto y una falta de autoridad también, que no es capaz de imponerse. Para qué hablar de la falta de respeto en el Metro, en la forma en cómo la gente habla a toda voz con celulares, la forma cómo conducen los automovilistas.

¿Cuál es el cruce con la experiencia ética?
La experiencia ética tiene su fundamento biológico porque somos cerebro y espíritu; el espíritu forma al cerebro, lo hace, pero el cerebro es la base, sin cerebro no hacemos nada. Me olvidaba mencionar a raíz de la marihuana que en el cerebro anterior, en el frontal, está asentada no sólo la parte ejecutiva, la iniciativa, sino que también está asentada la experiencia ética y el consumo hace que se pierda la capacidad de distinguir entre el bien y el mal. La marihuana está afectando el funcionamiento de la parte cerebral que es la base de la experiencia ética, por eso han hecho cosas que no se han hecho en ninguna otra parte del mundo, piense que incluso se han destruido símbolos religiosos, una cosa única… Estamos en una situación grave, tenemos las cifras más altas de consumidores a nivel población, de toda la población, fíjate que Chile tiene 14,5%, ¡14,5% de la población que fuma es mucho! Si usted descuenta a los recién nacidos, a los escolares más chicos, a los ancianos, qué se yo… es mucho. ¿Sabe cuánto tiene Argentina? 8%. ¿Perú? 2%. Es una irresponsabilidad absoluta promover la legalización de la marihuana…

Y todo esto a propósito de que también afecta la experiencia ética…
Claro, evidentemente, no sólo se ponen más tontos, si no que se ponen más psicópatas…

UN MUNDO MUY EXTRAÑO

¿Cuál es la situación de los hospitales psiquiátricos en Chile?
Tenemos 10 veces menos que lo que hay que tener. Hay una ley, que es la ley de Penrose, que es de los años 30, que dice que si usted en una sociedad o un país, disminuye las camas psiquiátricas en la misma proporción van a aumentar las camas en las cárceles y se cumplió eso en Chile. Vino la llamada reforma psiquiátrica con esta idea de que era malo tener gente en los hospitales, que los hospitales grandes deberían desaparecer, y que deberían todos vivir en hogares protegidos y desde el 2005 al 2015 las camas disminuyeron en un 80% mientras que los presos aumentaron en un 90%. Todo esto se resume en que lo normal en un país, es que el 8% del presupuesto de salud sea para psiquiatría, y en Chile es el 2%, cuatro veces menos que lo normal… Y eso en circunstancia de que hoy día tenemos medicamentos extraordinarios; estamos mejorando prácticamente el 100% de las enfermedades del ánimo y casi el 70% de la esquizofrenia, la bipolaridad y la depresión monopolar. Es imperdonable que no se le dé a la psiquiatría la importancia que tiene. El año pasado acá en el Hospital Psiquiátrico 150 pacientes agudos que llegaron al servicio de urgencia no pudieron ser hospitalizados. Se les pone una inyección y se van a la casa y dejan el desastre y después vuelven. Súmele usted la combinación con la marihuana y la pasta base, que es fatal. Según estudios que se hicieron por allá por los años 60, no hay mayor violencia ni criminalidad en una población psiquiátrica que en una población normal, pero si usted le agrega drogas la criminalidad aumenta 5 veces en la población psiquiátrica.

Usted ha hablado sobre depresiones sobre diagnosticadas ¿En qué consiste la banalización del sufrimiento?
Pasa que confunden sufrimiento con depresión; la gente dice “mire doctor lo estoy pasando mal, mi marido me engaña”, por decir algo, o al hijo le está yendo mal en el colegio, o está fumando marihuana y la respuesta es “usted tiene una depresión” y vamos con los medicamentos. Fuera del gasto resulta que los antidepresivos producen aumento de peso contundente. Yo he visto a pacientes subir hasta veinte kilos. Además producen una inhibición sexual feroz, hay algunos que producen una frigidez del 100%, frigidez e inhibición de la libido. O sea, la mujer que tenía un problema con el marido se va a transformar en una gorda frígida y en lugar de alcanzar una mejoría ahora va a tener un problema mayor. Entonces se está banalizando, se está medicalizando el sufrimiento y el sufrimiento pertenece a la condición humana.

¿Tiene que ver con la forma en cómo estamos viviendo?
El viejo genio de Nietzsche decía que el próximo siglo, -él murió en 1901- iba a tener tres características: la crueldad, la artificialidad y la estupidez. Y le acertó medio a medio, nunca se había visto crueldades como las que se han visto en el siglo XX con el comunismo soviético y el nazismo, o como la que se ha visto ahora en Siria. La artificialidad ya llega al colmo que hay amores, relaciones sexuales por internet, a través de una pantalla… Es una cosa demencial, ya la artificialidad ha llegado al colmo, todo esto de las inseminaciones, qué sé yo, de los arriendos de úteros, todo es artificial… Y la estupidez basta con prender la televisión y ver una teleserie. Este mundo es muy extraño, no sé cómo lo vamos a arreglar. Yo pienso que tenemos que empezar por lo más urgente que es arreglar el clima, porque si no lo hacemos vamos a morir todos.

¿En qué consiste la locura?
Cuando la persona percibe el mundo de una manera no comunitaria, de una manera distinta que no corresponde a la percepción común. Una vez en Alemania le pregunté a Hans-Georg Gadamer, que es uno de los más grandes filósofos del siglo después de Heidegger y que fue mi profesor, qué es un delirio. Los americanos lo definen como una afirmación falsa, pero resulta que a veces los delirios son verdaderos. Tampoco es una mentira, porque la mentira tiene una intención, es voluntaria. Tampoco es una fantasía, porque las fantasías uno las toma o las deja. Entonces Gadamer me dio una respuesta absolutamente maravillosa e inolvidable para mí: “el delirio es una verdad solitaria”.