Hace pocos días tuviste un show en donde presentaste tu nuevo mixtape. Por primera vez te enfrentabas a tu gente en solitario, sin ser telonera de nadie. ¿Cómo los sentiste?
-Quedamos muy felices por el resultado, nunca había agrupado a toda mi gente. Fue muy bacán ver que se sabían las canciones y que gritaban. Fue el mejor concierto que he hecho en mi vida, pero porque la pasé muy bien nomás. Es demasiado bacán mi público, son pura gente como yo. Personas de 20, 19, muy tiernos, muy bebés.

¿Cómo dialoga tu música con el feminismo?
-Creo que dialogan de muy buena manera porque de partida yo me considero feminista. Entonces mis canciones siempre van a ir en línea hacia ese discurso. Hablo del acoso en las fiestas como en ‘Diamante’ (“te cuesta entender que yo sola me la paso bien”). En el fondo es un micro acoso uno tiene súper normalizado: o sea, ¿por qué un hombre me debería sacar a bailar como para que se configure la ‘situación fiesta’?. Siempre me ha interesado hablar de la sororidad, mi vida siempre ha estado rodeada de mujeres. Entonces esos son mis grandes temas: el acoso, las amigas, la sororidad.

¿Esas son tus luchas?
-Dentro de la lírica de las canciones sí, pero mi principal discurso como Princesa Alba se fue configurando solo. Por eso mismo que me hicieron bullying por mis pechugas. Yo creo que esa es mi principal lucha: tratar de destruir los estereotipos sobre el cuerpo de las mujeres, liberarnos un poco. O sea oye, mis pechugas no son para tu consumo, o sea si mis pechugas no cumplen con tus requisitos, no tengo por qué taparme. A mí me encantan y las voy a mostrar. Filo con lo que opinen.

¿Se ha transformado de alguna forma el público que te criticó en el primer video?
-Efectivamente ha habido un cambio. Por ejemplo, yo analizo el contenido que hay en mis redes y los comentarios que hace la gente y efectivamente hay mensajes como “ah, princesa fea, tenis las tetas caídas” y varias compañeras feministas le dicen “oye, por qué”. Igual me gusta ese fenómeno, de alguna manera ser la carne de cañón y ser la persona a la que le tiran mierda para poder visibilizar la violencia y al mismo tiempo recibir el apoyo dentro de las mismas mujeres. El defenderse, en pelear juntas por la idea de que nuestras tetas no son para el consumo de todos.

¿Y en ese momento no recibiste críticas por parte de mujeres también?
-Obviamente recibí críticas y eso me dio mucha pena. Como que uno no piensa que esas mujeres existen. Yo me rodeo de mujeres que opinan parecido a mí y tienen gustos y pensamientos parecidos. Uno no concibe que haya mujeres tan metidas en el patriarcado

¿Cómo ves en perspectiva todo lo que pasó contigo?
-Fue muy chocante. Al otro día que subí el video habían periodistas afuera de mi casa. Me da más pena por mi familia, porque obviamente les afectaba que hablaran cosas de mí, que me hicieran bullying virtual y que se rieran de mi cuerpo. A mí en lo personal no me afectó tanto porque soy nativa digital y siempre he visto cómo se da esto del hueveo por internet y finalmente en la calle nadie se atreve a decirte hueás así de hirientes. Mi único miedo en ese momento era ir al Monumental y que me hicieran bullying allá, que me trataran mal. En la vida real no pasan esas cosas, son fenómenos que se dan atrás del computador no más.

¿Cómo te has vinculado con las luchas universitarias feministas?
-Como estudiante no pude colaborar mucho porque soy part time música y part time estudiante, entonces no tengo mucho tiempo como para participar del movimiento, sobre todo en mi universidad y la movilización que se originó ahí. Sí participé como música tocando en la toma de mi facultad y en otras tomas como la de la Chile. Se siente increíble colaborar y siento que nosotras como músicas de la industria, sobre todo las que nos consideramos feministas, tenemos que asumir la labor de poder visibilizar un poco el movimiento a través de la música; en verdad no cuesta nada.

¿Cuando fuiste a Ruidosa, te sentiste respaldada por tus pares?
-Obviamente que mientras exista mi carrera siempre va a ser chistoso cuando yo aparezca en una parrilla musical de algún festival de música. ‘Y va a ser como “wuajajá xdxd ¿qué hace la princesa alba ahí?’. Porque hay gente que se queda pegada en el fenómeno viral y se queda ahí, tampoco los culpo. Siempre pasa. Me encantó poder demostrarles mi trabajo. Y me encantó porque a pesar de que no era mi público, porque fueron a ver a Camila Gallardo y la Francisca Valenzuela, igual después mucha gente mandó saludos, diciéndome que les había gustado el show y la propuesta. Son pequeños triunfos.

¿Sientes que a diferencia de tus compañeros, la cosa funciona distinta para ustedes?
-Es más complejo, porque hay muchas variables que van a ir antes que tu música. Como lo que pasó conmigo. Primero se fijaron en mis pechugas. Mi caso fue aislado porque fueron muchas variables las que se juntaron, pero como siempre primero te dicen como ‘ah, es mina’, ‘ah, no sé qué’. Como que tienes que cumplir requisitos para ser música, siendo que en verdad cualquier hombre puede hacer música. Da lo mismo como se vista, si es feo o súper mino.

En una entrevista decías que te querías casar luego. ¿Es así?, ¿crees en eso del amor para toda la vida?
-Yo soy muy romántica, me quiero casar y veo como caleta de compañeras dentro del feminismo te pueden criticar por eso. Pero no siento que esté en un error por querer casarme porque estoy enamorada. En ese sentido voy a defender siempre el amor no posesivo y todos los tipos de amor.

Con la instauración del pensamiento feminista, hay una deconstrucción del amor romántico.
-Yo creo que si precisamente estoy enamorada es porque creo que la persona que elegí cumple con todos los requisitos que necesito para ser feliz y sentirme bien con eso.

¿Y eso no es un poco complejo? Hace poco Jani Dueñas y Paloma Salas salieron diciendo que ser heterosexual y feminista es difícil. ¿Qué opinas de eso?
-Yo creo que precisamente lo difícil de ser hetero y ser feminista es que uno puede estar muy enamorada, incluso querer casarte, y al mismo tiempo creer en el amor libre y en todos los tipos de amor. Ese cortocircuito que se produce, esa disonancia cognitiva es la compleja, creo.

¿Cómo ves a los hombres chilenos en esta nueva forma de pensar la masculinidad?
-A los hombres chilenos yo no los conozco básicamente porque paso todo el día detrás de la pantalla, tras el computador o el celular. Pero no sé, a través de los mensajes que me han llegado como Princesa Alba, pienso que deberían deconstruirse un poco y que se liberen de todo el peso del patriarcado.

Igual está difícil pensarse como hombre en estos tiempos.
-Tienen que replantearse enteros, han vivido toda una vida privilegios. Ahora tienen que pensar todo, llegar a preguntarse ‘¿está bien lo que dije?’, ‘¿te pasé a llevar?’ Es bacán que estén mirándose. Lo tienen muy metido en el chip.

¿Cómo nace la Princesa Alba?
-Siempre quise hacer un proyecto musical, primero era DJ y nadie me pescó. Contacté a Gianluca, que toma a varios referentes que a mí me encantan, como Yung Lean y Sad Boys, y dije ‘Entonces este arte lo entiende la gente, se puede hacer acá’. Como hace rato que estaba con el bichito de que quería hacer algo, y no sabía cómo, porque no me movía en el espacio musical. Yo solo sabía hacer videos y tenía lista la propuesta visual, que era todo esto de Princesa Alba.

¿Y el nombre?
-Cuando yo iba al Monumental como que subía fotos desde allí y ponía la locación y otro Instagram lo agarraba y lo reblogueaba. Esa cuenta se llamaba Princesas Albas. Entonces subían fotos de mujeres y niñas que habían ido a los partidos. Tenían ese compilado de puras fotos. Me encantaba. Ahí salía la frase: “Las princesas ya no ocupan corona, ahora ocupan camisetas del Colo”. Todo ese universo lo encontré muy bacán: era tan latino, tan chileno. El universo futbolero no es así en todas partes. Me encantó esa idea y así empezamos a trabajar con mis compañeros el video. Le compré una base a Gianluca y empecé a trabajar.

¿Qué te dicen tus viejos?
-Me apañan en todo. Obviamente hubo un momento en que dudaron, pero cuando les expliqué el proyecto y defendí las razones por las cuales lo hacía, lo entendieron y me apoyaron. Me van a ver siempre a los shows.

Alba de corazón

Una de tus grandes particularidades como artista es que eres una acérrima hincha del Colo. ¿Eres una fanática del fútbol en general?
-Me atrevería a decir que soy solo fanática del Colo. O sea me gusta la selección y todo, pero nunca voy a sentir lo que siento como cuando miro los partidos del Colo. Me pone mucho más feliz ver ganar un partido del Colo que de la Selección.

¿Qué te hace sentir que eres parte de ese lugar?
-La tradición, yo creo. Si finalmente si vas desde chica al estadio es imposible que no tengas un vínculo ese espacio. Cuando íbamos al estadio y éramos pendejos con mi hermano, y no cachábamos de fútbol, nosotros jugábamos abajo con todos los niños que iban al estadio. No teníamos idea del partido pero nos pasábamos la tarde jugando con los demás niños que acompañaban a sus papás. Finalmente es como otra casa para mí. Es parte de mi historia.

¿De dónde se creó esta imagen de que eres cuica abajista?
-Nací en el privilegio. Mis papás fueron la primera generación de universitarios, se sacaron la cresta trabajando, vienen de un contexto humilde. A través de su esfuerzo yo nací privilegiada y tuve la oportunidad de ir a un colegio particular. Efectivamente puedo ser considerada así. Pero no soy cuica, no me considero así. A mi papá le carga que lo diga pero efectivamente soy new rich, soy de estos nuevos ricos que a punta de esfuerzo se hicieron la plata. Cuando estaba en el colegio me encontraban rota, cuando iba a la casa de mi abuela era la cuiquita. Al final siempre estuve en este limbo de clases.

¿Viviste bullying en el colegio?
-Sí, tuve casos de bullying en el colegio. Me trataron de rota.

¿Por eso nace Princesa Alba?
-Es que finamente cuando uno está en este limbo como que uno nunca se deja llevar por esos prejuicios. Obvio que cuando chica me afectaban, pero llevando a cabo este proyecto me dejaron de afectar. Decir esas cosas de alguien es encasillar a la gente con hueás muy básicas. No por ponerme un peto y un buzo soy más o menos flaite, ¿cómo la manera en que te vistes puede definirte a ti mismo según tu clase social? Eso no existe.

¿Qué le dirías a la gente que le importa más tu imagen que el contenido de lo que haces?
-Que estamos en el 2018 y como quedarse en el prejuicio en verdad es demasiado como de abuelo.