Opinión
22 de Junio de 2025
Perfil de Pía Mundaca: Los no alineados de Carolina Tohá
Por Kike Mujica
Pía Mundaca y Claudio Castro -alcalde de Renca- son pilares en la campaña presidencial de Tohá. Fueron Techo Para Chile y aunque sus biografías parecían conducirlos al frenteamplismo, militaron en la Democracia Cristiana. Con solo 35 años, Mundaca es el brazo derecho de la candidata. ¿Es la generación de recambio del Socialismo Democrático?
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¿Se puede tener 35 años, haber sido pingüina en 2006, universitaria en 2011, progresista, cursar un posgrado en la London School of Economics y no militar en elfrenteamplismo?
Se puede.
Pía Mundaca no es del Frente Amplio.
Hoy es la mano derecha de Carolina Tohá en la campaña presidencial. Oficia de coordinadora: “Se encarga de aceitar la máquina, hacer que las cosas pasen y seguir la rendición de objetivos y metas”, me dice un colaborador.
Mosqueada por la enésima vez que relacionaban su campaña con figuras noventeras de la Concertación, Tohá la mencionó -en el debate de Canal 13- como parte de las estelares de su comando.
El declive en las encuestas de la abanderada del Socialismo Democrático gatilló lo previsible: diversas fuentes del PS y PPD filtraron a los medios que existente molestia por el trabajo de Mundaca.
No es un secreto que Jara se erige como la favorita para ganar las primarias. Como en toda campaña apanicada por el temor al fracaso, surge la búsqueda de los posibles culpables.
“Pía tiene una labor de coordinación. Es una pega ejecutiva. Las directrices políticas y comunicacionales de la campaña no las toma ella, sino un conjunto de actores”, me dice un miembro del comando de Tohá.
“Ella es muy cercana a la candidata”, agrega.

Con Castro y Vodanovic
Su biografía corre en paralelo a la cohorte del FA: siempre al lado, pero poco mezclado.
Antofagastina, hija de dos profesores de química, estudió básica y secundaría ahí. Luego una licenciatura en Ciencias Políticas en la UC, entre 2008 y 2012, en plena efervescencia universitaria.
Ahí votó por Miguel Crispi y por Joaquín Walker, ambos presidentes de la Nueva Acción Universitaria (NAU), el movimiento que le quitó la FEUC a la DC, a la izquierda tradicional y al gremialismo. Luego devino en Revolución Democrática, el partido de Giorgio Jackson.
Pese a todo, Mundaca optó por militar en la DC. Una excentricidad por esos días donde los jóvenes respiraban aires de 1968 -pidamos lo imposible-. Fue la influencia, dicen, de participar en Techo para Chile -fue directora social a los 22 años-, una incubadora de liderazgos progre-jesuitas. Ella es católica y le hacía sentido el mensaje comunitarista y de trabajo en terreno, más que los devaneos teóricos. De hecho, impartió un curso en el colegio Villa María: “Pobreza y Desigualdad”.
Además, pese a votar por RD en la FEUC, “nunca se sintió representada a cabalidad con la cultura política ni el estilo de ese partido”, me dicen en su entorno. Ella se sentía más cerca del Socialismo Democrático -historia familiar- pero el PS no fue opción.
En Techo para Chile también trabajaron los alcaldes Claudio Castro (Renca) y Tomás Vodanovic (Maipú). Los tres son muy cercanos. En afectos y en política. Castro -encargado territorial de la campaña de Tohá- estrechó lazos con Mundaca en Global Shapers, una iniciativa del Foro Económico Mundial que aglutina a jóvenes que destacan por su liderazgo.
Con Vodanovic, Mundaca cursó en 2016 un programa de liderazgo en la Universidad de Georgetown. Vivían juntos.
Creo que en esa nueva y aún inorgánica vertiente del progresismo se incuba la idea de renovar la izquierda socialdemócrata pero -por una cuestión etaria, de convicciones y de pragmatismo-sin nostalgia alguna por la Concertación. “Etapa superada”, dicen.
Son los “No alineados”: ni FA ni PS, pero tampoco contra el FA y el PS.
Cierto: Vodanovic hoy es frenteamplista, a diferencia de Castro y Mundaca, pero no pocos lo ven, con el paso del tiempo, en algo “distinto” al FA. Tampoco descartan que eso “distinto” sea un FA en el cual sus líderes -él y otros, Boric incluido- dejen atrás esa obsesión fetichista por ser el relevo del PS y decidan que para la izquierda chilena es mejor ser aliados que enemigos.
Me dicen quienes la conocen que Mundaca confía que los nuevos liderazgos confluirán sí o sí: “Más que en un partido, ella cree que será en alianzas”.

Su paso por la falange
Castro y Mundaca, en su paso por la DC, fueron los parteros de un grupo de jóvenes que al interior del partido se autodenominaron “Cardumen”.
El concepto, ha recordado el edil de Renca, estaba inspirado en un discurso de Iván Fuentes, un dirigente de los pescadores de Aysén, que en 2012 dirigió una movilización contra el gobierno de Sebastián Piñera por el abandono que sufrían en su zona por parte del Estado.
“Iván decía que los dirigentes y la comunidad deben trabajar como un cardumen, como los pescados que cuando se unen y van todos juntos, pueden vencer la corriente. Ese era el rollo que nos motivaba”, dice Castro.
Fuentes se convirtió en un personaje nacional: fue candidato a diputado por la DC en 2013 y ganó. Luego cayó en desgracia por acusaciones de corrupción.
El cardumen de Castro y Mundaca trabajó muy focalizado en el territorio del distrito 17: Renca, Conchalí y Huechuraba. Pura calle. El objetivo era adentrarse en la zona y luego disputar electoralmente. Mundaca -ya independiente- quiso ser candidata a alcaldesa por Conchalí, pero perdió la primaria interna de la DC.
En 2017, Mundaca trabajó en el gobierno de Michelle Bachelet como Jefa de Política Migratoria del Departamento de Extranjería y Migración.

Paños fríos en la fiebre del covid
En junio de 2020, asumió como directora de Espacio Público, un think tank progresista.
En tiempos del Covid, el think tank entró en una belicosa y tensa disputa con el gobierno de Sebastián Piñera, por la estrategia para enfrentar la pandemia y por las estadísticas sobre los fallecimientos.
Eduardo Engel y Diego Pardow se convirtieron en una molestia para el gobierno. Fuego cruzado en medio del oscurantismo pandémico.
“Creo que jugar a los dados y magia con los números no es adecuado”, los criticó el ministro de Salud de la época, Jaime Mañalich.
Mundaca llegó a poner paños fríos. “Es importante que el Gobierno entienda que toda crítica es constructiva y que no tiene un fin de destruir ni de ser odiosos. En las últimas semanas se ha ido avanzando en eso. Hemos visto un cambio de tono del gobierno que me parece muy positivo y como se ha dicho bastante: el espíritu triunfalista no ayuda a nadie, ni al gobierno ni a la ciudadanía. No podemos olvidar que si al Gobierno le va mal significa que gente va a morir y en ese sentido nuestros esfuerzos van a seguir en colaborar en las cosas que creemos que no van en la línea correcta”, dijo.

Cómo se cruzó con Tohá
El 25 de abril de 1988, un día inolvidable y mítico para la izquierda criolla, Ricardo Lagos interpeló con su dedo en la TV a Pinochet. Carolina Tohá, de 23 años, estaba a su lado como la representante de la juventud del PPD.
Pía Mundaca recién vendría al mundo dos años después.
¿Cómo se cruzaron sus vidas?
Cuando Mundaca regresó, en 2019, de su Magíster en Políticas Sociales de la London School of Economics, comenzó a participar en conversatorios políticos informales organizados por jóvenes exmilitantes de la DC.
En ellas se topó con Tohá. Eran días infaustos para el Socialismo Democrático, cuestionado por los 30 años, amenazados por el Frente Amplio, acomplejados por la transición. El paroxismo de la autoflagelancia.
Luego se encontraron un par de veces en Espacio Público. El link profundo se estableció cuando coincidieron como panelistas del programa Mesa Central, en Tele13 Radio.
Ahí afianzaron relaciones y reflexiones.
Luego de recibir el llamado del Presidente Boric, la nueva ministra Tohá la invitó a ser su jefa de asesores. Después pasó a ser su jefa de gabinete (cuando Ricardo Montero asumió como subsecretario de Defensa).
Mundaca aceptó inmediatamente. Tan presta como cuando renunció el mismo día en que la ministra mutó a candidata.
Final
Dicen que Mundaca se resiste a ser pesimista respecto de las opciones de ganar la primaria.
En su sector, varios, muchos, lo son.
Si Tohá pierde, un legado de la fallida candidatura es que los treintañeros de izquierda no son monopolio del FA.
Un buen consejo a ellos por parte de los maduros de la Concertación -casi a modo de mea culpa- podría ser “es mejor pedir perdón que pedir permiso”.



