Las polémicas y contradicciones del Fantasma


Por NORMAN VARAS

Desde el momento en que llegó a Chile, Marco Antonio Figueroa se ha dedicado a imponer sus términos con vehemencia, dando a entender que la mayoría está equivocada en sus conceptos y que las cosas que salen de su boca son la ley. Esta forma de ver la vida le trajo problemas con mucha gente, en un país donde decir las cosas tal como son, es más un defecto que una virtud. Sin embargo, dentro de tanta verdad y declaraciones de vida, hubo varias cosas en donde se contradijo, perdiendo un poco la credibilidad que se le puede tener a su discurso.

Cuando se hizo cargo de Cobreloa hace 1 año, no tuvo reparos en basurear al club y decir que todo era un desorden antes de su llegada, y que desde ese momento, se tenía que trabajar. El primer mensaje que entregó el DT fue claro, señalando que los jugadores eran flojos y que tenían que correr para seguir en el plantel. Después de pasado un tiempo, vimos que Cobreloa entendió el mensaje, se salvó del descenso y se metió en la pelea por el título del Clausura 2008.

Estando en Calama, su deporte favorito era disparar en contra del fútbol chileno, los futbolistas, la indisciplina y el profesionalismo, dejando declaraciones que hasta el día de hoy se recuerdan.

“La verdad, el jugador chileno es muy flojo. No le gusta entrenar, no le gusta correr. Y si un equipo corre más que el otro, tiene 70 por ciento de posibilidades de ganar. Mira Chile contra Argentina. El chileno parece una vedette: no le gusta que lo reten ni que le hablen fuerte. Se amurra. Empiezan a armar grupitos para sacar técnicos. A mí no me lo cuenta nadie: mira lo de Garcés en Unión… Basualdo ya lo dijo”.

Frases como esta causaron polémica en el medio nacional, la delicada epidermis de nuestros futbolistas se vió afectada y muchos terminaron enojados con Figueroa, quien no está muy lejos de la realidad con sus afirmaciones a 1 año de haberlas realizado.

Además de tratar de flojos a la mayoría, el DT piensa que a los futbolistas chilenos “Les gusta el hueveo”, por lo que en Calama, estableció 13 reglas de oro para mantener a raya a sus jugadores, cosa que en la UC fue cambiando hasta llegar a la contradicción.

“El jugador chileno es bueno para tomar, le gusta el hueveo. Y no sólo acá: yo voy a Santiago y me encuentro con jugadores de la U y Colo Colo a las 4 AM. Estuvieran en mi equipo, los corro. Acá en Cobreloa les dije el primer día: No me gustan los rumores; si me llega uno de que anduvieron tomando, los saco. Al segundo, se van. Me da lo mismo si el rumor es verdad o mentira, no estoy para investigar. Si se quedan en su casa, nadie les va a inventar nada”.

Dentro de las 13 reglas que impuso en Cobreloa, podemos encontrar cosas básicas como la actitud, atrasos y uso de celulares. Además estableció controles de peso diarios para evitar que sus jugadores sigan comiendo chatarra, “El que esta gordo no juega y paga multa. El jugador chileno come pésimo, y lo peor es que es de cagado. No invierte en su cuerpo, prefiere comerse un completo con papas fritas por luca. Entonces almuerza poco después y a las cinco se está comiendo cuatro panes. Es cosa de verlos, muchos en Primera tienen guata”.

Acá es donde comienzan las contradicciones de MAF, ya que el DT no ha sido tan estricto como rezaba su discurso cuando estaba en Calama y un par de indisciplinas dentro del plantel cruzado, solo han sido sancionadas con multas en dinero cuando la prensa lo hizo público. En cuanto a lo otro, la alimentación y estado físico de los jugadores, Figueroa no fue claro con la situación de Luis Núñez, delantero cruzado que jugó hasta el final del torneo con un evidente sobrepeso, digno de una dieta llena de Big Mac’s y combos agrandados por $200.

En todo este año en que Marco Antonio Figueroa ha trabajado en Chile, sus dardos han caído sobre DT’s, jugadores y el medio en general. El incidente más destacado fue el que tuvo con Iván Guillauma en Cobreloa, quien tuvo la genial ocurrencia de decir en un entrenamiento que se iba a quedar parado, cosa que Figueroa escuchó y reaccionó, “Oiga, pesque sus cositas y se va cagando de acá, váyase para su casa, usted no entrena más con nosotros. Que se cree este conchadesumadre”. Luego, cuando Guillauma le fue a pedir explicaciones, el DT siguió con su odiosidad, “Vallejos, sácamelo, le voy a meter un combo en el hocico. Te doy cinco combos de ventaja y no me durai ni un round”.

Con la “tranquilidad” que dan los días, el “Fantasma” señalaría lo siguiente, “Lo que diga el señor Guillauma me tiene sin cuidado. Yo soy chileno y estoy por encima de un uruguayo. Que se acuerde que un chileno le paró los carros. Si eres tan choro, no grites, haz algo. Este señor no puede negarse a trabajar, llegar permanentemente atrasado, pasado a alcohol y andar inventando cosas y que no pase nada”.

Fernando Carvallo sufrió su ira hace años cuando Figueroa era jugador de la UC y casi se agarra a combos con los ilustres cuicos reclamones de la Tribuna Fundadores, Jorge Valdivia “sin querer queriendo” también recibió sus comentarios, “Me gusta Chile pero no me gusta que llamen a Valdivia. Es un trotón, no aguanta un partido completo”, mientras que los extranjeros Lucas Barrios y Walter Montillo, figuras en el último tiempo, también recibieron sus cariñosas palabras, “Lucas Barrios no da, solo triunfa porque está en Chile. Montillo igual, estuvo conmigo en Morelia y no jugó. No puede ser que alguien dure 15 minutos corriendo: no sirve en ningún lado del mundo. No pago un millón de dólares por ninguno de los dos. No me malentiendan, para Chile son buenos jugadores, acá están robando, la rompen, pero no dan para México o Europa”.

La respuesta de los jugadores vino en la cancha, Lucas Barrios está a punto de ser vendido por una buena cantidad de millones de dólares y Walter Montillo es una de las figuras de la Universidad de Chile que puede quedarse con el torneo de apertura 2009.

Otro de los que fue señalado por Figueroa es Carlos Soto, presidente del SIFUP, el cual siempre aparece en instancias de polémicas entre DT’s y jugadores despedidos, “Acá un jugador viene y me llena a chuchadas y el club no lo puede echar, por el Código del Trabajo, el estatuto del jugador y porque Carlos Soto mete la cuchara. Me tiene cansado. Él, que era un ordinario como jugador, que mostraba los genitales a todo el mundo, ahora encabeza esto”.

En su paso por Cobreloa y la Universidad Católica, el “Fantasma” se ha ganado la mala fama de que insulta demasiado a sus jugadores, para lo cual tiene una explicación bastante insólita: “Nunca los he puteado, y esto quiero que salga clarito. Les digo la concha de mi hermana o la concha de mi madre O sea, no toco a sus familias, más bien a la mía”. En la UC, tuvo un altercado con el plantel, los criticó públicamente después de un partido pero los jugadores no le aguantaron, le hicieron saber su molestia y el DT tuvo que conversar con ellos y retractarse.

Finalmente, la prensa se ha convertido en uno de los principales enemigos de Marco Antonio Figueroa. El Fantasma siempre está reclamando que lo sacan de contexto, que no le preguntan de fútbol o que solo buscan inventar polémicas. Cuando lo entrevistan, constantemente discute con periodistas y reporteros que buscan la frase polémica del día, por lo que en varias ocasiones, el mismo DT ha terminado preguntando cosas a los periodistas para rebatir sus interrogantes. En otras oportunidades, simplemente, abandonó las conferencias de prensa por algo que no le gustó, llevándose su grabadora personal con la cual registra cada una de las preguntas que le hacen, algo absolutamente paranoico y que se presenta especialmente cuando le va mal.

Lo más insólito de todo esto, es que la mayoría de las polémicas que se arman entre Figueroa y el mundo, han sido causadas por sus propias palabras, declarando cosas que luego son rebatidas por sus rivales o que terminan siendo solo voladores de luces como la frase más celebre que se mandó en este semestre, “La UC es el equipo que hace el mejor fútbol del campeonato”, argumento que fue su caballito de batalla cada vez que un equipo le hizo la vida más difícil.

Independiente de que en muchos temas tenga razón, la forma agresiva e histérica que tiene de abordar las cosas le termina pasando la cuenta. El ser extremadamente quejumbroso con respecto a posibles daños que le hacen a sus equipos (arbitrajes, juego defensivo y otras cosas que forman parte de su imaginación “Nadie me quiere, todos me odian”), terminan afectando la relación que establece con jugadores, prensa y el mundo futbolístico en general, aburriendo con sus declaraciones y perdiendo la credibilidad que le queda después de hablar tanta basura junta.

El domingo 28 de junio en Zoom Deportivo, Marco Antonio Figueroa señaló que esa era la última entrevista que daba en Chile, que se había cansado del periodismo y que no hablaba más. ¿Podrá vivir el fantasma sin descargar su verborrea por las radios y TV nacional? Vamos a ver cómo se las arregla.

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