Por Rodi Carrasco / Barcelona

De niño escuché muchas veces está frase en boca de mi abuela, cada vez que pasaba algo que escapaba a toda lógica políticamente correcta, ella repetía esta expresión. En aquella época no le prestaba mayor importancia pero con el paso del tiempo he descubierto que soy yo quién la utiliza más a menudo que en antaño, ¿será signo de que me voy haciendo viejo?; Lo cierto es que esta semana no pude evitar de pensar en ella y de decirla más de una vez, el motivo no era otro que enterarme que el juez Baltasar Garzón será sentado en el banquillo de los acusados. Este SEÑOR al que tanto le debemos los demócratas del mundo entero es acusado de prevaricación y será juzgado por investigar los asesinatos cometidos en España por la dictadura del general Francisco Franco. Garzón es el único juez por el cual se han sentido apoyados los familiares de esas víctimas del fascismo cruel y arrogante de la derecha extrema de esta parte del viejo continente. Es el único que, dentro de otras tantas cosas admirables, logró detener bajo arresto domiciliario al tirano dictador Augusto Pinochet Ugarte, logrando que fuese visto por todo el planeta como el asesino torturador que era, y de esta manera dio esperanza y alegría a millones de chilenos que aún creíamos en la justicia. Además con este hecho histórico sentó un precedente advirtiendo a todo el mundo que ante los crímenes de genocidio no hay ley de amnistía que valga, que esos crímenes contra la humanidad no prescriben jamás y que los autores de los mismos serán perseguidos de por vida. A partir de la detención de Pinochet, durante 17 meses en Londres, los dictadores asesinos han tenido que tener mucho más cuidado cuando salen de sus países de origen ya que saben que es posible que sean capturados en cualquier momento y llevados ante los tribunales.
El Juez Baltasar Garzón está siendo víctima de una caza de brujas sin precedentes en la historia de la justicia, a nadie se le ocurre que el juez que más ha hecho en el mundo por la defensa de los derechos humanos sea juzgado por investigar asesinatos y abusos de poder, los asesinos se transforman en víctimas y los defensores en acusados…no tiene ningún sentido. Grandes juristas de diferentes partes del planeta se han ofrecido para testificar a favor suyo y no han sido escuchados, en Argentina se estudia querellarse contra España por los asesinatos cometidos durante la dictadura del caudillo y de esta forma continuar con la labor de Garzón el cual será suspendido de sus funciones temporalmente, hasta el juicio, pero que una vez celebrado el mismo se enfrenta a una pena de suspensión de entre 10 y 20 años, todo por defender a los desvalidos. ¿Esto es justicia?, lo peligroso de todo este asunto, entre otras cosas, es que viendo lo que le pasa a este juez, los otros magistrados duden antes de personarse en alguna causa parecida por miedo a acabar siendo juzgado y sin saber cómo transformarse en el asesino que comete genocidio.
Siempre pensé que la labor de los jueces era investigar los hechos para esclarecerlos y llegar a la verdad de lo sucedido, y la pregunta es ¿Cómo lo harán sin miedo a ser juzgados y acabar acusados del delito más grave del cual se puede acusar a un juez, que es la prevaricación?, ¿Cómo es posible que dos agrupaciones de la derecha más extrema y fascista tenga tanto poder en pleno siglo 21?
Este mundo está al revés, se perdona y justifica a curas abusadores de niños, se critica y escandalizan ante el matrimonio homosexual, se condena el aborto y el uso de la píldora del día después y ahora se pretende juzgar al defensor por excelencia de los derechos humanos, ante todo lo anterior no me cabe más que darle la razón a mi abuela.