El discurso y sus omisiones

El discurso y sus omisiones

Por Jorge Ovalle Quiroz (*) El acontecimiento político de los últimos días ha sido la primera cuenta que don Sebastián Piñera rinde ante el Congreso Nacional, en cumplimiento de una práctica reiterada en nuestra República. Transcurridos dos meses de su gobierno, era evidente que la cuenta no podía cubrirse con una relación del Estado Político y Administrativo de la Nación. Por tal razón, no es de extrañar que la intervención presidencial haya estado fundamentalmente constituida por los planteamientos que formuló en su campaña y, en consecuencia, aparezca y sea como una etapa más del posicionamiento político del nuevo régimen. El discurso presidencial, fue sin duda, recibido con una aprobación más o menos generalizada. Llama la atención que en la oposición las declaraciones se hayan reducido a los comentarios, objeciones y reiteraciones específicamente referidas en la arenga. Inclusive, algún senador llegó a declarar que el discurso del Presidente fue propio de la Concertación. Pero, en verdad, el discurso presidencial podemos caracterizarlo más por sus omisiones que por sus aseveraciones, pues en él no se contienen referencias a planteamientos, ideas o programas dirigidas a las concepciones fundamentales que, en el fondo, animan a la acción gubernamental. Desde este punto de vista, las observaciones que se han formulado y que forman parte de los comentarios políticos, no han captado la significación que asume el actual gobierno. Por tal razón, este comentario tratará de buscar las líneas matrices que definen y definirán al gobierno en los próximos cuatro años. Ellas están referidas a dos aspectos básicos: la democracia y la enseñanza. LA DEMOCRACIA Uno de los errores que debemos mencionar y que ha sido sostenido reiteradamente por mandatarios y políticos de todos los signos, es el relativo al proceso de transición que el país ha estado viviendo desde el término de Pinochet. En efecto, se ha dicho que dicha transición está concluida y que hemos llegado a un régimen verdaderamente democrático. Esta aseveración no se condice con las características actuales del gobierno chileno, conforme se pasa a señalar. Se ha dicho por los sectores oficialistas y también por la parte política de la Concertación, que Chile es y deberá seguir siendo una democracia de los acuerdos. Esta aseveración no se concilia con el concepto mismo de la democracia que puede definirse, sintetizando, como el gobierno de la mayoría ciudadana, en que la minoría fiscaliza la acción de la autoridad, dentro de un Estado de Derecho. El régimen electoral conocido con el nombre de Sistema Binominal ha impedido en Chile que, en los casos en que hubo una mayoría clara, esa mayoría haya podido imponer sus puntos de vista. Este es un problema que precisa de un estudio separado. Por el momento, sin embargo, simplificando el asunto, podemos decir que los Ejecutivos se han visto impedidos de imponer sus programas y pretensiones y que las políticas diseñadas y que han significado un progreso evidente, especialmente en materias de enseñanza y de salud, solo han podido llegar hasta aquel límite que la oposición ha querido aceptar. A este respecto debemos recordar que el objetivo del régimen electoral fue el de asegurarle a Pinochet un gobierno tranquilo en los últimos ocho años de su era, que, como se sabe, no llegó a producirse, y que ahora, por la fuerza de las cosas, ha impedido una acción efectiva y consecuente de parte de las autoridades ejecutivas. Por lo expresado, debemos concluir que el discurso programático del presidente no aborda el problema de la democracia como real y teóricamente debe entenderse, para lo cual es indispensable terminar con el sistema binominal y reemplazarlo por otro que exprese en toda su intensidad las distintas corrientes de opinión. Repito que el asunto debe ser abordado en un estudio más extenso que el que puede contenerse en este artículo. LA ENSEÑANZA El Presidente de la República propició diversas medidas tendientes a perfeccionar la educación, y esas medidas, analizadas particularmente, son en buena parte positivas o muy positivas. Sin embargo, todo lo planteado por el Presidente de la República induce a la conformación de un sistema vicioso que se impuso en Chile más por razones políticas y gremiales que por razones teóricas. A estos efectos, la involución de la enseñanza está muy ligada al proceso de municipalización, que agudizó las diferencias sociales e introdujo diferencias que podríamos llamar regionales. En otras palabras, con la medida aludida, se destruyó la posibilidad de darle a la educación una conducción unificadora e igualitaria. Por otra parte, la dicha municipalización agregó un nuevo ingrediente al decaimiento de la educación pública, radicalizado por el gobierno de Pinochet y que ha continuado con posterioridad. Estas omisiones revelan que la debilidad de la enseñanza, la ausencia de una acción unificadora desde el punto de vista nacional y de una acción igualitaria desde el punto de vista social, no se alcanzarán con las medidas parciales propuestas y solo podrán conseguirse con modificaciones profundas que terminen con la municipalización y robustezcan significativamente las instituciones del Estado que hemos visto muy disminuidas y que demuestran la eficacia de la acción devastadora emprendida en el periodo posterior a 1973. Sin embargo, es claro que algunos establecimientos educacionales públicos, a pesar de todo, han mantenido una parte significativa de su prestigio. Pero esta mantención ha sido consecuencia de una mística que se produce desde antaño, como es el caso del Instituto Nacional, del Internado Barros Arana y de otros establecimientos. Debe ser tarea de la oposición actual la de buscar los caminos para alcanzar los objetivos óptimos en el orden educacional. No debemos olvidar tampoco que la educación pública siempre se ha desarrollado en Chile con una oposición permanente de los elementos conservadores de nuestra sociedad. Para graficarlo, recordemos que en 1920 la Ley de Educación Primaria Obligatoria fue aprobada por un solo voto, debido a la actitud patriótica que adoptó un parlamentario conservador: Leer las actas de las sesiones parlamentarias sería muy instructivo para la ciudadanía y, en particular, para los representantes de la oposición. ______ * Abogado constitucionalista.
Comentarios
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