El fiscal Carlos Gajardo, el mismo que lleva la investigación por el lavado de dinero en la compra de las fragatas holandesas para la Armada, abrió una nueva arista: esta vez indaga a la FACH y principalmente al general en retiro Hernán Gabrielli. Este último, trabajaba como asesor del principal imputado en el blanqueo de capitales, Guillermo Ibieta, quien aparece operando varios contratos.

La decisión del fiscal se ve refrendada en un reciente oficio enviado al Ministerio de Defensa, donde solicita información respecto de la relación de Ibieta y Gabrielli. Este último cabe recordar fue cuestionado en un proceso por violaciones de derechos humanos, cuando un ex oficial de la rama lo acusó de ser un torturador, durante su destinación en la zona norte del país al momento del golpe militar de 73.

El fiscal también tiene en su poder el disco duro de Ibieta, incautado en la investigación de las fragatas, una de cuyas copias también posee The Clinic Online. En él aparecen las comunicaciones de Ibieta con personal de la FACH, como también las de Gabrielli.

Borrando información

Uno de los detalles que llama la atención es que aparecen documentos secretos ligados a la seguridad nacional, como los requerimientos de lubricantes para los aviones y los principales problemas de repuestos y fallas que enfrentan, los que fueron conseguidos por el propio Gabrielli.

En un mail de octubre de 2005 Ibieta le envía a un empresario francés el listado de los lubricantes “que mi director de proyectos aeronáuticos, general Hernán Gabrielli, recientemente retirado de la Fuerza Aérea se consiguió al interior de la FACh. Y le pide: “highly confidential”, señalándole que si se aprobaba la compra, su “comisión” era del 20 por ciento.

Anteriormente Gabrielli le pidió encarecidamente a Ibieta las mayores medidas de seguridad con la información: “Favor, confirmar recibido, imprimir una sola copia, y borrar del computador. HERNAN”.

En la investigación que lleva el Ministerio Público Oriente hay también una tendencia que se repite, porque en 2007 comenzó con las coimas pagadas a Ibieta por la holandesa RDM en el marco de la adquisición de los tanques Leopard para el Ejército a fines de los 90.

Con esa información obtenida en ese país y Chile, aparecieron las comisiones de las fragatas, también holandesas. Los 36 aviones F-16 con los que cuenta la FACh también fueron comprados al mismo país. Para el fiscal Gajardo, entonces, la sospecha está clara.

Por eso, la PDI ya efectúa los cruces de las triangulaciones de platas de Ibieta, las que debieran estar contenidas en las cuentas bancarias del comisionista con bancos chilenos en el exterior y sus empresas en los paraísos fiscales.

Motores “traga hueones”

Pero no es todo. Hay cientos de correos referidos a la reparación de motores, relación que entabló Gabrielli con la Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile (Enaer). Básicamente, se trataba de la reparación de los F-16, que presentaban serios problemas.

Las comunicaciones revelan el grado de penetración que tenía Gabrielli por haber sido uno de los miembros del alto mando hasta fines de 2001. Uno de los mails del 12 de diciembre de 2005 es elocuente, donde le escribe a dos funcionarios de Enaer, Víctor Dumas y Juan Fresard, respecto a reparaciones con la empresa Samsung.

“Hola pelao: ¿cuándo chuchas vay a llamar al Guillermo Ibieta (Samsung) pa que cenemos y nos diga’i cómo lo debemos hacer para meternos con Samsung… de manera que el “Trabolta” tenga donde mandar los motores de los F-16, que al mes se van a haber tragado, a lo menos un par de huevones?”

Y sigue: “A Guillermo le dije que lo ibas a llamar, por si perdiste la tarjeta es numero de la of es el xxxx y por el chico es el xxxx. Un abrazo te veo el jueves AM. Te llevo puros pa’ que fumemos con café en la oficina del flaco”.

¿Quién era el Trabolta? Nada menos que el entonces general Carlos Traub Gainsborg, de Enaer, quien aparece recibiendo comunicaciones de Ibieta y Gabrielli en su correo institucional.

Y hay más contactos: el jefe de mantenimiento, el general Gerardo del Villar, con quien Gabrielli, de acuerdo a los correos, se reunía constantemente. Y otro de 2009, donde Ibieta y Gabrielli toman contacto a favor de Samsung con el actual comandante en jefe de la FACh, Jorge Rojas, cuando era jefe de mantenimiento.

Otro de los contactos es el entonces capitán Hernán Tello. En un correo le comenta que estuvo reunido con el general del Villar y que la inversión para mejorar los motores podría ser de US$ 10 millones para los F-16.

“Y no te quepa duda, que antes de seis meses llegado el primer F-16 el motor, algo o alguien se va a haber tragado. Como tú sabes, el motor cuesta US$ 3 millones 500 mil”.

Y sigue: “En Enaer estoy hablando con Víctor Dumas, quien con sus 22 años, de los cuales 17 en el taller, es uno de los que más sabe de motores; pero tus generales ingenieros no me pueden pedir que envíe un componente a overhaul (revisión) o un accesorio a reparación a Samsung, debiendo estar de regreso dentro de treinta días. Te voy a llamar “sin latería” el carteo previo”.

Otro de los documentos que constan en el disco duro, son los teléfonos de sus contactos, donde puede leerse hasta el directo del jefe de inteligencia en 2005, el segundo de abordo y otros oficiales de menor rango que entregaban información de carácter confidencial para los negocios de Ibieta y Gabrielli.

La nueva arista que tiene Gajardo se abrió desde la investigación que sustancia por la compra de las naves para la Armada, donde Ibieta recibió una suculenta comisión de US$ 400 mil, la que repartió con el ex infante de marina Juan Tapia Villalón y el ex almirante y ex ejecutivo de Asmar, Patricio Basili. Todos están en prisión preventiva por los mismos delitos.

Este diario intentó en múltiples oportunidades obtener una versión de parte del Departamento Comunicacional de la FACH, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta alguna.