Camila se ha empapado completamente con la doctrina -la que ahora es el “marxismo como método de análisis” y vaya a saberse qué como programa de gobierno-, estilo, lenguaje y posturas de su partido; es mujer fría, controlada, manipuladora, estudiada en cada palabra que pronuncia con meticuloso cuidado y programada para cada gesto. Es una creación de laboratorio”.