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Opinión

29 de Enero de 2013

Con la Fuerza de la Libertad o el regreso del Chicago-Gremialismo

En The Clinic Online hicimos un sacrificio por Chile y nos lanzamos a la lectura del último best seller de la ideología de derecha. “Con la Fuerza de la Libertad” de Jovino Novoa, libro que esta semana debutó en el número uno de los más comprados en la categoría No Ficción, es una crítica a la falta de ideas de la centro derecha y un llamado a volver a las bases que nacieron al calor de la dictadura. Porque ahí donde ellos acusaron sobreideologización, se encontraron en sus propios cuarteles con una falta de ideología en un afán por desligarse del pasado que los condena.

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Uno puede comprender la molestia que causó el libro de Jovino Novoa, “Con la Fuerza de la Libertad”, después de leerlo. La controversia que causó la última obra del senador UDI, donde se ofrece un análisis pormenorizado del Chile de los últimos años y el proyecto de la derecha dentro de él, provocó que el ministro de Salud, Jaime Mañalich, lo tildara como una “traición” y que Sebastián Piñera saliera a decir que era una visión de las ideas “estrecha, pequeña, reduccionista”.

Pero después de leerlo, uno lo comprende, incluso puede compartirlo. Porque mal que mal, a nadie le gusta que lo traten de amarillo, y lo que hace Novoa es acusar el amarillismo de su propio conglomerado una y otra vez.

Amarillos. Tal como le gritan los politizados a los moderados cuando se niegan a un paro o a una marcha, sólo que de los pulmones de Jovino aparece como una acusación a la falta de coherencia que ha tenido este gobierno de derecha. Amarillos, porque para Novoa, la centro derecha se ha dejado permear por ideas de la izquierda. Porque han preferido salir a ganar votos que defender los fundamentos que hacen a la derecha un partido conservador, republicano, defensor del Estado subsidiario y de la libertad antes que la igualdad.

Lo que hace Novoa en su libro es una ayuda de memoria a quienes parecen haber olvidado el imaginario de su propio sector. Pero no se trata de recordar tanto la dictadura y los años dorados del Tata, sino del legado de la sociedad construida por los Chicago Boys y la ideología gremial que sirvió como correlato político del nuevo modelo económico. Es un llamado a no abandonar el neoliberalismo ni la democracia emanada de él. Modelo que ha logrado triunfar en el mundo frente a la derrota de los proyectos socialistas. Pero olvida el senador que los fundamentos institucionales de nuestra democracia no surgieron precisamente en las mismas condiciones.

No es el fin del modelo
Dice Novoa que la izquierda siempre ha tenido de su lado una amplia gama de intelectuales y artistas que otorgan lecturas y análisis respecto a los fenómenos sociales que se instalan fácilmente entre la gente. Y eso es cierto, la creación de eslóganes siempre ha sido talento de los sectores de centro izquierda. Por la vereda del frente, Jaime Guzmán, el más grande ideólogo de la derecha, fue asesinado en la calle que hoy lleva su nombre, a la salida del campus oriente de la Universidad Católica, dejando a su sector en el orfandad intelectual.

Esta diferencia para Novoa más que una desventaja es una discapacidad que ha tenido la derecha al no poder dotar los datos empíricos que para él dan cuenta del triunfo del modelo de un correlato emocional. Algo así como “el fin al lucro” instalado por el movimiento estudiantil del 2011, o el mismo drama humano de los endeudados con la educación como derivado del mismo (con sólo decir “Universidad del Mar” este punto debería quedar claro).

Mientras éste y otros movimientos sociales (Aysén, Freirina, Calama, Punta Arenas, No a Hidroaysén, etc) se unían en la idea del fin del modelo, Novoa contrapone su propio análisis. No es el fin del modelo. El modelo no está ni cerca de acabarse. Y se pregunta: “¿Cómo podría haber un rechazo global a la economía social de mercado en un país donde los malls son los lugares más frecuentados por las personas (600 millones de visitas en 2011) y donde los datos de consumo no reflejan nada parecido a un descontento con el mercado?”.

A la idea del “fin del modelo” que propugna la izquierda “radicalizada”, Novoa responde que no es otra cosa que la expresión de un malestar de una clase media que se ha expandido en los últimos 20 años, producto de la profundización de ese mismo modelo económico implementado por el Chicago-gremialismo durante la dictadura, modelo que permitió crecer al país y ampliar la cobertura de los beneficios sociales. Modelo que, recuerda el senador, fue perfeccionado por la Concertación. Porque para Novoa, la Concertación es otro grupo que olvidó que durante 20 años defendió el modelo del mercado.

Pero en este libro no se trata de pelar al otro. Se trata de señalar los errores de la centro-derecha (ya no derecha a secas, porque la polarización así como la lucha de clases y los proyectos colectivizantes son ideas añejas), que no ha sido capaz de defender las ideas de su conglomerado político.

Jovino Novoa acusa recibo de la derrota comunicacional y dice que se hace necesario un planteamiento moral que le haga contrapeso a la justicia social que se propugna desde el otro bando. Porque la centro derecha desde el gobierno de Piñera ha hecho peligrosamente suyo el discurso de la “igualdad” que caracterizó a la Concertación (“Crecer con Igualdad”, Lagos ’99). Novoa acusa la existencia de una “quinta columna”, en alusión a las tropas franquistas infiltradas en el bando republicano durante la Guerra Civil Española. La disposición a legislar a favor de proyectos que van en contra del ideario de la derecha, como la reforma tributaria, la persecución del lucro o los proyectos que suenan a un Estado Benefactor. Ahí Novoa recuerda: antes de pedir mayor igualdad, mejor derrotar la pobreza y dejar de demonizar a los ricos. Y ahí donde se pide más Estado, limitarlo sólo hasta donde no llegue el mercado, siguiendo las ideas de los economistas Milton Friedman y Friedrich Hayek.

Para Novoa, la derecha que llegó al palacio presidencial de la mano de Sebastián Piñera se esmeró en limpiar su imagen “empresarial y privatizadora” (cosa que a juicio nuestro no ha logrado del todo) en vez de esforzarse por promover los valores del emprendimiento individual, la meritocracia, la seguridad social y la ganancia personal. En otras palabras, el demonizado lucro.

Por eso “Con la Fuerza de la Libertad” de Jovino Novoa es un llamado a su conglomerado a no tenerle miedo a sus propias ideas. A dejar de lado el error de “creer que nuestro pensamiento se puede defender sólo por sus efectos positivos en la sociedad, por el PIB, el empleo y la inversión”. Y aunque no se compartan los planteamientos de la derecha, se le puede encontrar la razón. No tanto por la defensa del modelo, sino porque el intento de la “nueva derecha” por desprenderse de su pasado ha sido patente, por disfrazar sus ideas para que las señoras que se parecen a Bachelet se sientan más identificados con los hijos del empresariado y menos con la rubia que guarda silencio desde los cuarteles de ONU Mujer. Y esa distancia se observa desde la campaña presidencial del 2009, cuando Sebastián Piñera se vendió como miembro de la clase media, hombre de esfuerzo, votante del No. Y Novoa cree que se puede volver a las bases no con la fuerza del amor de la Ena, sino con la fuerza de la libertad.

Curioso resulta entonces que el firmante del prólogo, Laurence Golborne, sea el mismo que pretende llegar a La Moneda montado en su micro que viene de Maipú y no precisamente de la mano de la ideología de Jaime Guzmán.


Con la fuerza de la Libertad – Jovino Novoa
Editorial Planeta y La Tercera Ediciones
203 páginas (Letra grande, lectura veloz).
Precio referencial: $10.900

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