Fue el año 2008. El circo de los Hermanos Tachuela llegó a Viña del Mar a instalarse en el estero Marga Marga. Dentro de sus espectáculos estaban las piruetas de Ramba, una elefanta asiática en peligro de extinción que llevaba diez año bajo la custodia de Joaquín Maluenda, quien la adquirió en 1998 cuando Ramba ya estaba en orden de decomiso.

Los datos que manejan la ONG indican que Ramba habría ingresado al país en 1988. Una década más tarde Eduardo Val, su dueño original, quien no habría acreditado su dominio, la vendió pese a la resolución del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) que implicaba su incautación para ser trasladada a centros de rescate o rehabilitación. Fue entonces que Ramba pasó a formar parte de la gran familia de los Tachuela.

El show de Ramba consistía en realizar piruetas complejas. La elefanta, por ejemplo, se subía a una tarima pequeña en cuatro patas, daba vueltas alrededor de esa tarima, era capaz de levantar una pata delantera y la opuesta para pararse sólo en dos patas. Además, se sentaba en la tarima cuando se lo pedían, levantaba la trompa, la enroscaba, se lanzaba al suelo y permitía que se subieran sobre ella.

Todo esto fue observado por miembros de la ONG Ecópolis, quienes trabajan por la defensa de los derechos animales. Florencia Trujillo, su asesora legal, cuenta que comenzaron a sospechar de los maltratos a la elefanta, por lo que asistieron a algunas funciones para grabarlas. Sin embargo, lo grave era lo que pasaba fuera de ellas. “Ramba era forzada negativamente con un ankus, una vara metálica que tiene un gancho, metálico también, en su extremo, y se les coloca a los elefantes por debajo de la trompa para disuadir y recordar los castigos a los que ha sido sometida para realizar las piruetas que se le piden” relata la asesora de la ONG.

Mientras estuvo bajo la custodia del circo, Ramba fue abandonada en términos médicos. Si bien la elefanta sabía hacer varias piruetas, no fue adiestrada para recibir cuidados médicos, cosa que configura un maltrato animal por omisión.

“A Ramba nunca se le preparó, nunca se le tomaron exámenes médicos, no fueron acreditados en el juicio. Los expertos declararon que ella nunca fue adiestrada para muestras de sangre”, dice Florencia Trujillo.

El viernes pasado Joaquín Maluenda fue encontrado culpable de ambos delitos y ayer se le condenó a 100 días de presidio menor en grado mínimo y a pagar una multa de 10 UTM. Dentro de los maltratos acreditados por los peritos, está la falta de cuidado podal, conductas estereotipadas de estrés como el “baile del oso” que corresponde a un vaivén permanente por más de 10 minutos, agarofobia, su reclusión en un lugar no apto y reducido (no podía caminar por el lugar), no tenía estímulos ambientales ni sociales, tampoco podía descansar ni dormir. La elefanta tampoco contaba con la calefacción adecuada. “La policía fue más de 15 veces y nunca encontró calefacción adecuada” Alma Sánchez, abogada de la ONG.

Además, se le encontraron abcesos y cicatrices, marcas que para Florencia Trujillo, específicamente las que se encuentran en su cuello, dan cuenta de que Ramba fue sacada de su hábitat natural a muy temprana edad y que ha vivido una vida en cautiverio. “Es probable que haya tenido alguna vez una manada” dice desde Ecópolis.

Otras de las pruebas del maltrato son videos donde se ha mostrado a la elefanta amarrada de sus patas. Para la abogada de Maluenda, la insistencia con esto no tenía fundamento. “La ONG olvida que en conformidad al protocolo de Cooperación del SAG y el sindicato circense de 1999 se indica que por tratarse especies exóticas, requieren (sobre todo elefantes) de este amarre de las patas. por lo tanto, si la disposición legal determina que se le amarren las patas, Maluenda no infringió la ley”, dice la abogada.

Ecópolis comenzó una bitácora de observación donde se pudo acreditar el maltrato al que estaba siendo sometida la elefanta. Esto incluyó el trabajo de veterinarios, expertos en fauna silvestre y adiestramiento de elefantes del santuario de elefantes de Tennesse, donde se consiguió un cupo para que Ramba pudiera pasar allí el resto de su vida. Sin embargo, el SAG continuó en la postura de mantener a la elefanta bajo la custodia del circo.

Ramba fue retirada del circo el 2010 por su edad (60 años). La elefanta fue trasladada a una parcela de descanso donde los Tachuela conservan a los animales retirados de la actividad circense. Un lugar descrito como un “estacionamiento de camiones” por Florencia Trujillo.

Pero Maluenda se defiende: “Ninguno de los expertos que le llevaron a la Ramba se acercó más de 3 o 4 metros a ella. Le tenían miedo. Nosotros la teníamos en un criadero zoológico no abierto al público donde tenemos a los animales más viejitos, incluso hemos rescatado animales de otros circos. Con médico de cabecera y un promedio de 3 millones de pesos en gastos, ¿cómo iba a estar maltratada?”.

Joaquín Maluenda dice que en la parcela ubicada en La Pintana tiene a más de 100 animales entre osos, leones y monos. Animales que cumplieron sus labores con los Tachuela y ahora descansan lejos del espectáculo. Ahí estuvo Ramba cerca de un año hasta que el 3 de enero del 2012 fue rescatada finalmente para ser trasladada al Parque Safarí de Rancagua.

Liberen a Ramba

El rescate de Ramba ocurrió luego de que la ONG recibiera el fallo de la Contraloría General de la República donde se señalaba que el SAG había cometido una ilegalidad al mantener a la elefanta bajo la custodia de los Tachuela, quienes habrían infringido la ley al adquirir a la elefanta decomisada.

Después de cuatro intentos según la abogada de Maluenda, Gloria Pérez, ya que la elefanta no se habría querido ir, Ramba fue trasladada zoológico a Rancagua. Paralelamente la ONG interpuso una demanda en los tribunales de justicia por maltrato animal y comercio indebido.

Con la sentencia dictada, la defensa de Maluenda revisará el fallo para ver si presentarán un recurso que pueda anular el juicio. Alma Sánchez se encuentra satisfecha por lo que considera un “fallo histórico que recoge toda una historia de maltratos en el país”.

Pese a lo emblemático del caso de Ramba, para Ecópolis es sólo la punta de iceberg. “La gran mayoría por no decir todos los circos en Chile tienen animales de fauna silvestre exóticos, y todos son animales de origen ilegal y la gran mayoría tiene esos animales ya decomisados por el SAG y entregados a ellos mismos por la autoridad administrativa. La Contraloría ya dijo que era ilegal y vulneratorio de la convención CITES (Convención sobre el comercio internacional de especies), que Chile suscribe desde 1975”.

Por ahora Ramba sigue en Rancagua esperando que se concrete su traslado a Tennesse.