El fallecimiento más temido para los chilenos, en un 91%, es el de un hijo, en tanto el 85% de los connacionales no acude a un especialista para enfrentar la muerte de un ser querido, según el cuarto estudio sobre este aspecto, realizado por el Parque del Recuerdo y por primera vez en alianza con la Facultad de Sociología de la Universidad Católica.

La investigación también arrojó que la muerte que los chilenos también temen, en un 83%, es la de su pareja, mientras que el miedo a la muerte propia se ubica muy por debajo, un 32%.

El estudio llamado “Los Chilenos y la Muerte”, reveló que quienes más tienden a buscar ayuda profesional sobre los fallecimientos de seres queridos son mujeres de 65 años o más que han cursado total o parcialmente la educación básica y que tienen alguna creencia religiosa.

La investigación se desarrolló durante octubre de este año y recogió los resultados de 1.012 encuestas telefónicas efectuadas en hogares con hombres y mujeres mayores de 18 años, residentes en las principales ciudades del país, con un error muestral de aproximadamente un 3%.

El gerente general de Parque del Recuerdo, Juan Pablo Donetch, destacó que “con este estudio buscamos conocer el significado que tiene la muerte para los chilenos y así poder contribuir para que las personas, familias y niños conozcan este tema y puedan enfrentarlo como algo natural y que nos hace darnos cuenta de lo importante que es la vida”.

“Esta iniciativa es parte de nuestro compromiso y responsabilidad de hablar de la muerte, para así contribuir a que las personas valoren cada día más lo que tienen”, manifestó el ejecutivo.

El estudio develó que el 77% de los chilenos teme la muerte de alguno de sus padres y un 61% si fallece un amigo cercano.

Los investigadores dijeron que lo interesante de estas conclusiones es que estos miedos se producen de manera transversal en todos los grupos socioeconómicos.

Según Isidora Urrutia, socióloga de la UC y encargada del estudio, estas cifras se explican debido a que “son las mujeres las que tienen más presente el tema de la muerte ya que, en términos demográficos, viven más que los hombres”.

Precisamente, quienes más temen la pérdida de un hijo son mujeres jóvenes de estrato socioeconómico medio.

Un 84% de los consultados expresó que lo más importante para ellos es estar rodeado de las personas que uno quiere, mientras que el 63% priorizó no tener sufrimiento o dolor.

Otro dato interesante sobre la propia muerte es que el 38% de los encuestados estaría dispuesto a donar su cuerpo para la investigación científica en caso de que fuera requerido, una opción escogida preferentemente por hombres de más de 65 años de estrato social alto, con educación superior completa o incompleta y que no se identifican con ninguna creencia en lo superior.

La investigación también exploró la preferencia de los chilenos sobre cómo prefieren ser enterrados al momento de morir. Un 46% de los encuestados preferiría que lo enterraran bajo tierra, en un ataúd o algo similar, cifra que contrasta levemente con el 49% obtenido en el estudio del año anterior frente a la misma pregunta. Por otra parte, la tendencia a querer cremarse aumentó de un 28% a un 32% respecto a 2012.

En relación a la frecuencia en la que los chilenos piensan en la muerte, se concluyó que sólo un 12% lo hace con mucha frecuencia -mayormente mujeres de edad mayor y de nivel socioeconómico más bajo-, lo cual dista del 72% que piensa en el fallecimiento pocas veces o nunca en el día.

Del mismo modo, 2 de cada 10 personas conversa con alguna frecuencia sobre el tema de la muerte. Según Urrutia, esto se explica porque la muerte no es un tema que invoque a la reflexión y conversación cotidiana, sino que sólo se convierte en un tema cuando fallece alguna persona cercana o relevante.

Respecto de los sentimientos o emociones hacia la muerte, para la mayoría de los chilenos ésta provoca pena y tristeza. Pero igualmente, un gran porcentaje la asocia con tranquilidad y paz, así como con alivio y descanso, aunque con mucha menor intensidad a como se mostraba en estudios anteriores.

En relación a los ritos y costumbres asociados al recuerdo de las personas fallecidas, una de las conclusiones que arrojó la investigación es que a un 83% de las personas le gusta recordar a sus seres queridos conversando con otros sobre ellos; un 72% lo hace visitando su sepultura en el cementerio, mientras que a un 67% le gusta recordarlo mirando fotos y videos.

En cuanto a las acciones que efectúan menos, un 12% lo hace a través de animitas, que contrasta con el bajísimo 1% obtenido en el estudio del año anterior.