Estudiantes y dirigentes sociales convocan a marchar

Después de casi una década de movilizaciones, caracterizados por una constante represión, con portazos en la cara gobierno tras gobierno, después de que hicieron del engaño un recurso político inagotable, quieren presentar como “noticia” que la ACES se margina de una maniobra política que busca tiempo y oxígeno para un ministro que claramente ya no dio el ancho. Acá la novedad es que existan sectores dentro del Movimiento Estudiantil que sigan creyendo que la vía de las transformaciones por las cuales venimos luchando se encuentra entre las paredes que el gobierno ha definido que podemos “participar”.

¿En qué momento comenzaron a creer que este ministro de educación iba a realizar cambios en pos de una educación que esté realmente al servicio del pueblo, de las comunidades educativas, de las familias chilenas? ¿En qué momento comenzaron a creer que este gobierno iba a abrir las puertas de su institucionalidad para que hiciera ingreso triunfante la “ciudadanía”, “los sueños de la calle”?. El gobierno define el concepto de participación, encierra nuestros sueños en un salón calefaccionado y alguien cree que desde ahí un dirigente podrá decir “vencimos”.

Este mandato se ha caracterizado por su doble estándar, invita a diálogos ciudadanos pero envía proyectos de ley elaborados a espaldas de quienes incluso fueron invitados a dialogar. Se disfrazan con “guiños”, supuestamente hay voluntad para cambiar las cosas, pero las palizas en las movilizaciones no las para nadie. Con Piñera o Bachelet, los montajes policiales se siguen llamando montajes y se les sigue aplicando a las y los estudiantes movilizados.

Las últimas semanas han sido claves para entender el por qué la alternativa que escogimos no cabe en la Moneda. Vemos como la Nueva Mayoría continúa con la política de consensos, transando nuevamente con la derecha de nuestro país. La reforma educacional es guiada por un ministro que dice y desdice según el parlamentario que lo interpela, que reformula los proyectos de ley enviados por ellos mismos y que muchas veces ni siquiera tienen consenso al interior de la Nueva Mayoría. Escenario muy similar al año 2006, todas y todos sabemos cómo terminó.

Estos años de movilización no serán en vano, este Plan de Participación Ciudadana no nos ofrece nada. Nos hemos ganado el derecho de exigir que cualquier diálogo con el gobierno sea resolutivo y vinculante. El ministro no es serio, hoy las garantías que como movimiento estudiantil exigimos no fueron respondidas. Los proyectos de ley enviados en referencia al sistema de educación escolar no fueron retirados. Ahí están entonces nuestros fundamentos políticos para que digamos “no, gracias”.

Decirle que no este juego político no es aislarse de la discusión, ni de la movilización, sólo estamos diciendo que no a una táctica definida por el mismo gobierno respecto a la participación: es maquillaje para esconder el verdadero rostro del ministro, de sus asesores y del gobierno. Hoy la necesidad es generar espacios políticos autónomos que tengan la capacidad de levantar propuestas desde el pueblo, en base a los problemas que nosotros y nosotras detectamos, esto es una tarea política en la cual estamos completamente empeñados. Decidimos participar y construir desde las bases, fortaleciendo la organización en las comunidades educativas y levantando la discusión territorialmente.

El epicentro nunca ha estado en las oficinas del Poder, todo lo que pueda cambiar, transformar o reinventar la educación en Chile es parte de un fenómeno que elaboramos en la calle y cualquier cosa que mañana se tenga que dialogar con un gobierno, serán con las condiciones en que el sueño se cumpla, sin calculadoras, sin montajes, sin publicistas disfrazados de asesores, sin ambigüedades y de forma horizontal, resolutiva y vinculante.

Mientras ocupan el tiempo del movimiento estudiantil participando de estas instancias que no nos traerán nada concreto, mientras sigan manteniendo la bomba de tiempo del ministro, nosotros y nosotras, los estaremos esperando con los brazos abiertos en las calles.

*Por Lorenza Soto, vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios.