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Cuando el presidente de RN, Cristián Monckeberg, intentó la tarde del martes entregarle un mensaje del ministro de Interior, Rodrigo Peñailillo, a la directiva de la UDI para avanzar en un acuerdo sobre el sistema binominal, los dirigentes del partido lo miraron con el rostro desencajado. “Fue surrealista. Después de que nos pegan en el suelo, quieren conversar ”, resume un parlamentario que asegura que, tras el portazo de La Moneda para avanzar en un acuerdo para mejorar las prácticas políticas -un no “grosero”, a juicio del gremialismo-, se ha cerrado la puerta para cualquier entendimiento en otras materias.

Ese día la UDI ya manejaba información sobre lo que vendría en el caso: la nota de Ciper de esa noche sobre la nómina de los políticos involucrados por el ex gerente de Penta, Hugo Bravo, en la recepción de supuestos aportes irregulares a campañas por parte del holding. Y la inminente denuncia del Servicio de Impuestos Internos por uso fraudulentos de boletas -que se concretó ayer-, que deja la carta abierta a Carlos Gajardo, de la Fiscalía de Alta Complejidad, para investigar las platas políticas. Con toda la información sobre la mesa, la dirigencia, que ha estado consultando constantemente a los coroneles y los históricos de la tienda, como los hermanos Carlos y Gabriel Villarroel, definió dos líneas de acción.

La primera, y más urgente, es revertir la imagen de la tienda “pidiendo agüita” al Gobierno. Un dirigente del partido explica que fue “muy nocivo” para la UDI que el portavoz de Palacio, Álvaro Elizalde, asegurase que no habrá un manto de impunidad en esta materia y que ello explica la nueva actitud de la directiva frente al tema: que las instituciones funcionen y que exista una comisión investigadora que indague los aportes a todos los partidos políticos. “Eso es un giro respecto de la posición más bien pasiva que hubo previamente”, destaca un diputado.

La segunda, y de más larga data, es salir a “empatar el partido” y eso implica poner en la palestra el financiamiento a otras campañas políticas -una línea que ya se está siguiendo en la Cámara- y llegar incluso a la Presidenta Michelle Bachelet. Un dirigente comenta al respecto que se está recabando información sobre la campaña de la Presidenta, tanto de los aportes reservados como si se podría configurar algo anómalo, y que una vez que se tengan todos los antecedentes se tomará una determinación, pero que, en ningún caso, esto le saldrá “gratis” a Bachelet y a la Nueva Mayoría.

Además, plantea otra fuente, la jefa de Estado tiene un flanco familiar débil: su hijo Sebastián Dávalos, quien estuvo en la mira de los medios por los cuatro automóviles Lexus de su empresa de gestión de negocios Caval Limitada -propiedad de Natalia Compagnon, la jefa de Estado- y por realizar su matrimonio en el fundo Haras de Callanas en Paine, un campo de Gonzalo Vial Concha, dueño de Agrosuper, empresa que fue sancionada por la colusión en la producción de pollo y la asignación de cuotas.

“Si la idea es apuntar a la UDI, nosotros tenemos todo el derecho a apuntar hacia La Moneda”, resume un parlamentario.

El gremialismo, destaca otra fuente, tiene experiencia en realizar investigaciones paralelas. De hecho, en el caso Spiniak esta fue una de las tácticas que implementó en esa época la directiva de Pablo Longueira.

Otro dirigente del partido recalca que la estrategia tiene ciertos riesgos porque no se puede “tener fuego cruzado si no hay municiones”. La UDI puede ganar terreno si sale jugando como lo hizo al anunciar una comisión que investigue los aportes de todo el 2013, pero no apuntando a nombres si no tiene información dura respecto a las eventuales acusaciones que quiere hacer, explica.

LA CAJA NEGRA
Pese a que desde principios de septiembre la UDI recibió de parte de Iván Moreira la información de que la investigación del Fraude al FUT podría derivar en la arista política, cuando estalló el caso -luego de que El Mercurio publicara que existía una arista política sin dar nombres y The Clinic Online precisara que se estaba indagando al chofer de Moreira-, el partido estuvo varios días a ciegas.

Según un dirigente, el partido estuvo esa semana en una pieza oscura. La información, en gran medida, se intercambió en el Congreso con miembros de la Nueva Mayoría. Tanto Ernesto Silva como Patricio Melero sostuvieron conversaciones con el líder del PS, Osvaldo Andrade.

Otro diputado agrega que la incertidumbre era tal al interior del partido que durante los almuerzos de bancada en Valparaíso se evitaba hablar del asunto porque nadie tenía claro si había recibido o no aportes de Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín -dueños de Penta- para sus campañas y si existía la posibilidad de que existiera irregularidades. “Fueron momentos bien tensos”, confirma esta fuente.

Poco a poco, sin embargo, la tienda fue recogiendo datos y sacando conclusiones. Hoy incluso se habla de seguir en la línea de atacar las filtraciones del caso y distintos dirigentes están trazando un mapeo de cómo pudo haber surgido la información publicada por distintos medios. Además se buscará apuntar a la credibilidad que puede tener el testimonio de Hugo Bravo.

Un militante histórico de la tienda agrega que se debe encapsular el problema en caso de que efectivamente existan irregularidades y sacar a la UDI como partido del conflicto de las platas políticas. Esto considerando la gran cantidad de candidatos que tuvo la tienda entre diputados, senadores y cores.

Otro dirigente agrega que la idea de que “las instituciones funcionen” se traduce en que si en algún minuto algún rostro tiene que declarar o responder por algo anómalo “lo haga a título personal y con total transparencia”.

Fuentes también afirman que Moreira, en específico, ya ha dicho que actuará en la causa “como hombrecito y que en ningún caso dejará solo a su chofer”.

Caso aparte es la polémica que generó ayer en el Congreso la declaración a Kast a Ciper sobre que había recibido aportes reservados de Banmédica. “Nadie se explica qué le pasó o en qué estaba pensando José Antonio (Kast)”, resume un parlamentario que asegura que ese tipo de “horror comunicacional” no debe repetirse.

¿Y PIÑERA?

Uno de los que ha mantenido estricto silencio sobre el caso es el ex Presidente Sebastián Piñera. El jueves pasado regresó al país y en su círculo nadie duda de que ha estado en contacto con Délano, pero no por razones políticas, sino “humanas”. Desde su familia precisan que a Piñera y Délano los unen “un cariño inmenso, de muchos años. Ellos son amigos, sus hijos son amigos y sus nietos son amigos. Es, al final, una misma familia”.

En esta línea, cercanos al ex mandatario relatan que Piñera ha sido “muy prudente” a la hora de monitorear el caso y que ha primado la amistad. Un ex colaborador relata que si Piñera está hoy inquieto por la causa no es porque tenga algo que temer sobre sus propios gastos de campaña -“porque está todo en regla”-, sino por cómo puede afectar esto a unos de sus mejores amigos, parte del llamado “tercer piso”, aliado estratégico y eterno colaborador.

“El Choclo es alguien íntegro, generoso, que por años encabezó la Teletón. Es obvio que debe estar mal y es obvio también que en esto como familia nosotros confiamos en él”, relata un miembro del clan Piñera que apunta a la credibilidad del testigo clave, Hugo Bravo.

Alguien que ha visto a Délano en los últimos diez días afirma que anda cabizbajo y que no es el tipo que irradiaba buen ánimo y que estaba siempre sonriendo. El problema no sólo lo afecta en sus empresas sino también en otra de sus pasiones que es la política. “Siempre fue un empresario atípico, que se involucró mucho en las campañas jugando roles claves en momentos importantes como la candidatura de Joaquín Lavín. Nunca ocultó su militancia y sus ideas”.