Nicolás tiene dos papás

Esto del cuento de Nicolás y sus dos papás es francamente horroroso, desquiciado, colindante con la perturbación mental. Digámoslo derechamente, a ciertos mariquitas (enfermos por conquistar el poder total), a ciertos gays se les está pasando la mano en demasía. Una cosa es respetar al mundo gay y otra cosa es que sectores extremistas de ese universo de género pretendan enseñorearse en el mundo del aprendizaje y de la educación. Pretender enseñar la homosexualidad en los colegios a los cabros chicos… por Dios Santo en qué país estamos viviendo… entronizarse en los jardines infantiles con la cantinela gay, ni en los tiempos de la Unidad Popular la familia chilena sufrió este ataque a mansalva.

El famoso cuento es puro cuento, no significa otra cosa que dañar “a la madre suficientemente buena”. El Nico tendrá dos papás, ¿y la madre que lo parió? ¿Un niño bajo la tutela de dos papitos? Qué se han imaginado estos señores, ya lograron varios reconocimientos legales y éticos y bien por ellos pero ahora quieren hacérsela a los párvulos; esto es una pedofilia encubierta, sutil y degradante. Esto, por lo demás, perjudica a la homosexualidad seria, adulta, responsable con los valores permanentes. El sectarismo se está infiltrando en Chile y vaya de qué manera. Resulta curioso que la Iglesia Católica no se engrife ni reaccione como corresponde a su magisterio. Claro, “los curas tienen tejado de vidrio, con qué ropa podrían poner el grito en el cielo”, dirán los cuenteros que anhelan llegar demasiado lejos.

Qué les han dicho a estos malandras invertidos sin coraje, inseguros todavía en este mundo en su mayoría andrógino y gay… ¿por qué afilan sus dientes para legitimarse en el mundo infantil? No se sienten a resguardo, se los come la tranca no asimilada, saben que están poblando sus mentes en el sentimiento de culpa… y pechan entonces con organización y desesperación por totalizar la mente inocente con la chiva de la tolerancia, pero en verdad persiguen malograr a la familia y arruinarla más de lo que está.

Estos señores de la mariconería infame se están aprovechando del pánico, se les ha dado cabida, tribuna, tienen hasta representación parlamentaria, qué más quieren… destruir, denigrar y hacer leña del árbol caído. Muchos de la vieja guardia querrían volver a los tiempos en que se les fondeaba, no viene al caso, son otros tiempos, pero de ahí a celebrarles y avivarles la cueca hay un mundo de diferencia. Hay un solo Padre, hay una sola Madre. Estas gentes equivocadas quieren darse todos los gustos, háganlo, nadie se los impide, si quieren tirar el poto a la chuña allá ellos, pero no a costilla del efebo en ciernes, dejen que él se vaya dando cuenta de sus preferencias, de sus afinidades, de sus opciones. Hay un solo Padre: Dios. Hay una sola Madre: la Virgen del Carmen. ¿Les duele a algunos bastardos? Por supuesto, no fueron capaces de sanar y de hacerse cargo.

De Niro tendría mucho que decirles. Withman un gay caballero enamorado hasta las patas de los agónicos en la Guerra de Secesión, pero respetuoso; jamás vi una película de Pasolini donde se diga hay que abusar del cabrito, del chamaco, del pibe. Cómo no recordar al Tereso en la familia de Celedonio Menares, un ser distinguido, o al circo Timoteo, grandes figuras del espectáculo proletario. Los maricones hemos ganado mucho en la cultura democrática, pero querer meter la puntita en las escuelitas de la Junji es un crimen de lesa humanidad.