Pobreza 3

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Durante 20 años hemos planteado que hay que mirar la pobreza más allá de los ingresos, y hoy que se han incorporado variables multidimensionales a la Encuesta Casen, creemos que por fin estamos empezando un camino de transformaciones, que llevará a que los próximos años se profundice esa mirada y se tomen finalmente decisiones de política social más pertinentes y promocionales.
Pero para que no sigamos perdidos en una discusión sobre la que cada uno saca los números que quiere: lo que indique una línea de pobreza por ingresos, nos dice poco sobre cómo se vive en Chile hoy. Calcule con cualquier parámetro por ingresos y la pobreza bajará, y bastante, es decir, más allá de cuál cifra es la correcta, la pobreza disminuye, y lo ha hecho sostenidamente desde 1990, medida por ingresos.

Dicho esto, y dejando atrás la variable ingresos ¿dónde se juega hoy en Chile la superación de la pobreza?

La pobreza y la desigualdad, no son lo mismo, pero van de la mano. Sabía usted que si Chile fuera un país más igualitario tendríamos no sólo mejor ingreso, sino que también mejor salud, jubilaciones decentes, mejor educación, mejores barrios, mejor transporte público, más seguridad en las calles. ¿No es esto lo que queremos para Chile?

La entrega de los resultados de la Casen pone el tema en la pauta noticiosa, en la opinión pública, y siendo optimistas, en la conciencia nacional. La pobreza se supera mejorando la distribución de la riqueza y las oportunidades, y disminuyendo la altísima vulnerabilidad que nos afecta, así en un plano indicativo pero secundario quedan las cifras por ingreso, porque hay demasiadas familias en este país que están “rondando” la línea de pobreza y que no pueden hacer frente por sí solas a un shock como perder el empleo, cosa frecuente cuando se tiene un empleo precario.

En la entrega anterior de los datos Casen dijimos: la pobreza ha cambiado radicalmente en el último cuarto de siglo. La pobreza ha dejado de ser sólo un problema de tener o no tener bienes o más dinero. Para comprobarlo, si es que pertenece al 20% más “rico” de la población, recorra un día los guetos de las grandes urbes, pruebe viajar en Transantiago de Puente Alto a Vitacura todos los días en hora punta, asista a un par de clases en una escuela segmentada de un barrio segregado, viva 15 días con el sueldo mínimo, endéudese por meses y meses en una gran tienda para “sacar” el plasma (que permitirá ser como el vecino), trate de arreglarse una muela en un consultorio, consiga atención médica para una enfermedad no Auge en la red pública de salud en una semana, busque trabajo poniendo una dirección “flaite” en su currículum. El 80% de las familias chilenas gana menos que el promedio de remuneraciones que se reflejó en esta Casen. Las personas que en su cotidianeidad viven tratando de sobreponerse a las malas oportunidades a las que acceden y que viven masticando el chicle amargo de la desigualdad tremenda que hay en Chile, saben que la pobreza ha cambiado y no les hace sentido ver a nadie en su plasma, discutiendo únicamente si es 14,4, 11 o 7,8.

Si la segregación y exclusión en todos los ámbitos de la vida, fuera sinónimo de pobreza, Chile sería uno de los países más pobres de América Latina. Si la desigualdad fuera sinónimo de pobreza, Chile sería uno de los países más pobres del mundo.

Hoy día Chile está soportando brechas sociales demasiado dolorosas, que generan exclusión, que generan pobreza, en el concepto moderno del término. Eso significa que la pega recién comienza.

*Director ejecutivo de la Fundación Superación de la Pobreza