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El 2 de julio de 1986 un grupo de militares empapó en bencina al fotógrafo Rodrigo Rojas de Negri y a la estudiante Carmen Gloria Quintana y les prendió fuego. El primero perdió la vida y la muchacha quedó con el 65% del cuerpo quemado, el hecho se denominó el caso Quemados.

Pues bien, este tema volvió a reabrirse luego de que el ex conscripto Fernando Guzmán decidiera romper el pacto de silencio y cambiar su testimonio ante el juez Mario Carroza, indicando que los militares “a la mujer la rociaron desde la cabeza a los pies y al hombre por la espalda ya que estaba de boca al suelo (…) Ambos se prendieron inmediatamente”.

Cabe decir que ayer Carroza interrogó a los siete ex militares, entre oficiales y suboficiales, metidos en el caso. La determinación fue que quedaran detenidos y llevados hasta el Comando de Telecomunicaciones del Ejército de Peñalolén.

Pero ¿qué llevó a Fernando Guzmán dar el paso para cambiar su declaración o quién lo motivó?

Según consigna LUN, el concejal de la comuna de Santa María, región de Valpo, Eloy Ibacache aseguró que hace dos años Guzmán llegó sumamente nervioso hasta él para contarle todo lo que sabía y vio del caso.

En palabras de Ibacache, “Fernando me contó que él andaba en la patrulla de los (militares) que quemaron a estos niños. Y que estaba con cargo de conciencia por no poder decirle a Carmen Quintana que él no había participado en las agresiones”.

En ese sentido el concejal aseguró que el ex conscripto también le reconoció que hasta el día de hoy “tenía remordimiento porque él estuvo presente y no pudo hacer nada. Eso le preocupaba y quería conversar con esta joven para decirle que sabía exactamente lo que había pasado. Y se lo quería decir para que ella hiciera alguna demanda o denuncia”.

En la entrevista el concejal por Santa María afirma que Fernando Guzmán “conmigo fue el primero que habló. Yo le recomendé que lo hiciera público. Y hasta ahora han pasado dos años para que este caso llegara a los medios de comunicación.

“Después de escuchar su relato completo lo mandé a hablar con personas que estaban más al tanto del caso y que podían asesorarlo mejor. Recuerdo que lo mandé a hablar con un ex ministro, pero no pudo. Sí habló con Mario Sottolichio, consejero regional de San Felipe. Yo más que nada lo asesoraba y le daba ánimo. Fernando, durante estos años, también fue realizando sus contactos, hasta que se animó a comparecer ante el juez.

Después de comparecer ante Carroza, Ibacache relató que Guzmán estuvo “un tiempo tranquilo, pero hace dos meses, tenía mucho miedo. Me contó que lo habían amenazado. Le dijeron que tuviera cuidado con lo que hablara porque de lo contrario iban a empezar con la familia e iban a terminar con él. Ahora él está embarcado en el tema y ya no se puede desembarcar. Fernando ya dio la cara, lo conoce toda la gente, no puede dar paso atrás. Lo que le queda a mi amigo es seguir adelante.