manosalfuego

Este martes Marcela Rocha reventó las redes sociales tras su comentada participación en Manos Al Fuego, en la que perdió rápidamente cada una de las pruebas de infidelidad que le puso el programa de Chilevisión. Y claro, la mujer cayó sin dificultad ante un argentino que la descolocó y que le hizo olvidar que tenía un pololo. Ahora cuando ya la cagadita estaba hecha y fue encarada por el animador del espacio, César Campos, admitió que todo fue por culpa de su pololo porque se olvidó de regalarle rosas y saludarla por el día de los enamorados.

Pues bien, hoy en conversación con el diario Lun, esta antofagastina entregó su versión de los hechos y explicó por qué cayó de una en el programa de CHV. “Me siento como María Magdalena: juzgada y apuntada con el dedo”, partió reconociendo Marcela, a su vez que reveló que no pesca a su pololo, Absalón, desde esta puesta a prueba ocurrida en febrero:“¿Tú crees que me podría interesar saber cómo está alguien que expone a su polola así?”.

Al ser consultada por las razones que habría tenido Absalón para ponerla a prueba, Marcela niega tajante que eso sea amor: “Estuvimos juntos un año y me expuso así. Es lo más feo y vulgar que se le puede hacer a una mujer. Prefiero no seguir hablando de él porque me voy a olvidar que soy una dama”.

Pero sin duda que una de las cosas que más le dolió a la antofagastina fue el profundo mal rato que tuvo que vivir su hijo de 19 años. “Él vive en Arica, porque se está formando profesionalmente para ser carabinero. Se mueve en un ambiente de puros hombres, así que imagina la calidad de las bromas que recibió. También le mandaban memes a su Facebook. Él no se merece esto, tampoco mi hijo más chico (9 años)”, sostuvo.

En pasajes de la conversación arremetió contra Absalón porque “me expuso a las burlas de la gente. Se ríen de mi persona y profesión. Vivimos en una sociedad tan machista que todo lo cuestiona. Es hora de que sepan que las mujeres nos liberamos, salimos a trabajar y tenemos derecho a coquetear”.

Sobre el argentino aseguró que “obviamente lo encontré atractivo, pero no me gustó. No me gusta que los argentinos sean tan avasalladores con nosotros. Así que lo vi y pensé voy a ser especialmente osada con él . Fue un juego. A lo más habría ido a bailar a una disco con él”.

En su versión aseguró que de lo único que se arrepiente es de “haber aceptado tantas amistades que hoy me dan la espalda y se llenan la boca hablando de mí. Tal vez debí haber pensado en mis hijos antes de quedarme en tanga cuando el argentino me empezó a hacer masajes. Pero ¿quién se hace masajes vestida? También lo noté un poco nervioso (al modelo) así es que le coqueteé un poco para animarlo. Pero claro, yo no sabía que se trataba de una trampa. Ahora me va a costar volver a confiar en los hombres”.

“Si Jesús fue apedreado siendo que no era culpable, ¿cómo no lo van a hacer conmigo que soy una persona normal?”, sentenció.