derecha

“A veces, lo que no se ve es tanto o más relevante que aquello que está a la vista. Entre las cosas que vemos todos los días están las tensiones del oficialismo. Entre las que no vemos está la oposición. Hojeo los periódicos y no veo una sola alusión. No se ven por vergüenza y miedo”.

Así comienza el escrito de Francisco Belmar, investigador asesor de Fundación para el Progreso, quien en una columna publicada en el diario La Segunda desenmascara a la derecha y la acusa directamente de manosear el concepto de liberalismo de distintas formas que son evidentes.

Para Belmar, la actual oposición disfraza la “cobardía de seguridad interna”. Además de que no actúan públicamente, mientras “se dicen a sí mismos que están en lo correcto y que el verdadero foco de la política serían ‘los problemas reales de la gente'”.

El columnista publicado por el vespertino explicó que “el miedo visceral hacia lo ideológico” de la derecha deriva en que se tienen una confianza enorme hacia su objetividad que creen poder realmente conocer los problemas verdaderos de la gente. Sin embargo, precisó, “olvidan que a la larga la política es una pugna de proyectos de sociedad y que ellos son de carácter revolucionario”.

Belmar sostuvo que a la derecha conservadora le pesa una culpa tremenda “que resulta casi patológica”, al evitar admitir “que participaron en el triunfo de un proyecto claramente ideológico (que hoy ven amenazado) y que apoyaron a un régimen militar dictatorial a todas luces revolucionario”.

Es aquí donde la derecha cae rotundamente y “para hacer frente a su vacío existencial intenta recurrir tramposamente al liberalismo”. El escrito advierte que la Alianza “no se da cuenta de la connotación que ese término tiene”.

En este punto de la columna Francisco Belmar explicó que “el liberalismo es ideológico. Tiene una idea global de la sociedad y propugna valores que considera universales. Es una forma de ver el mundo y entender la realidad. Además —y esto quizás no lo soporten— es originalmente revolucionario”.

Acto seguido precisó que “hay en él (liberalismo) un claro proyecto de emancipación de los individuos y cree en la defensa irrestricta de ese proyecto en la arena política. No se trata de cosas, de problemas reales o de meras políticas públicas. El liberalismo plantea una alternativa radicalmente distinta a lo que la derecha representa hoy. No es sólo contención e inmovilismo. No se trata de pensar que mientras no se instale el populismo todo estará bien. Se trata de lograr una sociedad plural, respetuosa de la diversidad y libre de la opresión estatal”.

Por esta razón es que Belmar le avisa a la derecha chilena que “si quieren apropiarse del concepto, tendrán que asumir la carga histórica que tiene, pues hasta ahora sólo han logrado vaciarlo de contenido político”.