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El ex arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, tuvo un trato deferente con Fernando Karadima, al punto que desconoció las denuncias de las víctimas de abuso y archivó por tres años (2006 a 2009) el expediente armado al efecto, cometiendo una “negligencia grave”.

Esa es sólo una de las apreciaciones del sacerdote Eugenio de la Fuente, quien declaró este lunes ante el ministro de fuero de la Corte de Apelaciones de Santiago, Juan Manuel Muñoz Pardo, en el marco de la demanda que presentaron los afectados de los abusos sexuales cometidos en su contra por Karadima.

The Clinic Online accedió a una copia íntegra del testimonio del ex vicario de El Bosque, donde profundiza sobre la responsabilidad jerárquica sobre las denuncias de Karadima que decidió omitir.

“Lo que más me llama profundamente la atención, es que habiendo ya acusaciones (2006) y serios antecedentes se haya permitido que el paddre Karadima siguiera ejerciendo su ministerio sacerdotal en la parroquuia del Sagrado Corazón, con absoluta libertad (…) pienso que el Cardenal Errázuriz comprendía muy bien la relación entre los sacerdotes del grupo de Fernando Karadima”, explicó de la Fuente al magistrado.

Y agregó un detalle que prueba la laxitud que tuvo Errázuriz con Karadima, quien prefirió el informe de un sacerdote cercano a Karadima – Andrés Arteaga- para archivar las denuncias, que los testimonuos de las víctimas para realizar una indagatoria.

“Hoy me llama la atención la excesiva deferencia con que fue tratado Fernando Karadima al momento de dejar la parroquia, lo que se manifestó en palabras creo excesivamente amables y un regalo, una virgen de 2008 (ya se conocían las denuncias) para los 50 años del sacerdocio de Karadima. El mismo cardenal le regala una estola muy especial, con los símbolos que más le gustaban a Karadima. Al día de hoy me doy cuenta que no existió una trato deferente hacia las víctimas”, sostuvo De la Fuente.

De la Fuente reveló en su declaración que nunca se enteró de los abusos sobre Karadima, sino hasta que salieron en Informe Especial de TVN.

“Evidentemente el sacerdote Karadima mantuvo absoluto secreto respecto de lo que él hacía”, dijo.

Al respecto, entregó una información relevante respecto de que en los 80 ya existían informaciones sobre el control sicólógico que aplicaba Karadima sobre un grupo de fieles que elegía de manera personal, conocido también como “abuso de autoridad y de conciencia por la asimetría de poder espiritual que se poduce sobre las personas”, explicó De la Fuente.”En las década de los 80 el rector del Seminario, Benjamín Pereira manifestó al arzobispo de la época sus reparos respecto respecto al manejo pastoral que el padre Karadima respecto de la parroquia del Sagrado Corazón en virtud del conocimiento de los jóvenes de dicha parroquia que llegaban al seminario Pontificio”, reveló.

No fue lo único, porque en la misma época, otro miembro de la iglesia elevó otro informe sobre el proceder de Karadima.

“El rector siguiente, presbítero Juan de Castro, también manifestó sus reparos respecto del vínculo del sacerdote Karadima con los seminaristas provenientes de la parriquia dek Sagrado Corazón, en cuanto a su guía espiritual que en realidad era el manejo de toda su vida, de lo cual el padre Castro, incluso presentó un informe a la Iglesia de Santiago”, apuntó.