Guilliermo Ceroni

Dicen que ayer el diputado PPD Guillermo Ceroni se quebró más de una vez cuando recibió en su oficina a parlamentarios que fueron a entregarle su respaldo tras la publicación de fotografías de su teléfono celular tomadas en el hemiciclo donde sostenía diálogos privados que, contra su voluntad, dejaron de serlo.

-Se lanza esto con la justificación, inclasificable, de que estaba chateando desde la Sala. Si fuera esa la razón, ellos podrían haber mostrado una foto chateando, no el contenido. Aquí lo que hay es un afán de destruir- afirma Ceroni en conversación con The Clinic Online.

Su argumento está en línea con la declaración pública del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual que consignó que “ningún parlamentario puede usar su espacio laboral para aspectos de la vida privada. Y, sólo en este plano, el diputado Ceroni cometió un error. Sin embargo, nada justifica que se ventile el sexo de con quien intercambiaba mensajes, pues ello implicó automáticamente que fue sacado del armario. Es decir, si se dio a conocer su orientación sexual sin su consentimiento”.

Ceroni está golpeado, pero afirma que su trayectoria política es intachable y en ella se escuda en su momento más duro.

-Desde joven me he comprometido con un país más justo. Mi primer voto fue por Salvador Allende y trabajé por él. Fui el brazo derecho de José Zalaquett en la Corporación Jurídica de la Reforma Agraria (CORA), donde hicimos todo un trabajo para darle dignidad al campesinado entregando las propiedades que les correspondían a través de las expropiaciones. Allí estuvimos mucho tiempo, hasta que llegó la dictadura. Ayudé a personas a refugiarse en la embajada de Francia y yo me quedé en Chile, en Parral, donde estaba protegido porque mi familia es de derecha-, cuenta.

¿Y dónde estaba el día del Golpe de Estado?
El 11 de septiembre, estaba por partir a mi trabajo cuando oí los Hawker Hunter y escuché las palabras de Allende en la radio diciendo que se abrirían las anchas Alamedas y el bando de la dictadura. Me quedé en mi departamento en Vespucio. Cerca de diez días después llegó con ametralladora gente de la Policía de Investigaciones. Afortunadamente ya habíamos destruido todo el material comprometedor que daba cuenta de que yo trabajaba en la Reforma Agraria. Estaba todo quemado, menos un papel.

¿Un papel importante?
Estando yo en la CORA, el presidente Salvador Allende enfrentaba un gran problema en el fundo Flor del Lago en Temuco, teníamos al MIR dentro del fundo, y al propietario, un alemán, que seguía entrando en la casa. Me enviaron allí a solucionar el conflicto para que no ocurriera nada. Yo había quemado todo, incluso El Mercurio donde salía en primera plana con dirigentes del MAPU personas como Jaime Estévez y Enrique Correa, soy amigo aún de ellos. Pero se me quedó en el escritorio de mi dormitorio el decreto donde me enviaban a Flor del Lago. Lo encontró un detective, me lo dio, y me dijo muy bajo “destrúyalo”. Años después le comentó a mi secretario que me había salvado la vida. Quise ir a verlo, pero pasó el tiempo, él murió en Santiago de cáncer.

En dictadura usted fue una de las personas que, en el caso específico de Colonia Dignidad, se destacó.
Lo más concreto fue la investigación que realizamos entre los años 1987 y 1989, tres abogados, Máximo Pacheco Gómez, fallecido, padre del actual ministro, muy amigo mío, y Sergio Corvalán -abogado que había vivido en Alemania- y yo, en representación de Amnistía Internacional, para descubrir la verdad en Colonia Dignidad. Teníamos información desde Alemania, que allí había operado un campo de prisioneros políticos. Trabajamos con el gobierno de Alemania en su querella para desentrañar esa maraña. Muchas personas nos acusaban de ser personas de izquierda persiguiendo a gente inocente como Paul Schäffer. La gente al principio no creía el nivel de sometimiento en Colonia. Esa investigación abrió los ojos y luego siguieron las otras indagatorias.

¿Se ganó enemigos?
Me gané enemigos. En 1991, un mes después del asesinato de Jaime Guzmán, partidario de Colonia Dignidad, balearon mi casa en la zona. Yo además había sido dirigente del No en la zona de Parral. Siempre quise que volviera la democracia. Desde el 93, por mi historia, me pidieron que fuera candidato a diputado y he estado trabajando, con asistencia de un 90%, participando en comisiones como derechos humanos, constitución, seguridad ciudadana, defensa, ética, sin pasearme por los pasillos para perseguir a los medios, cumpliendo. Casi nunca estoy en mi oficina, he tenido una labor intachable, nadie podría haber dicho otra cosa.
En eso estaba, hasta ahora que me pidieron ser candidato a senador, recorriendo la región, y ha sucedido esto, esta filtración.

¿Cómo se explica esta situación donde se hacen públicos mensajes tan privados?
No lo logro entender porque no soy una persona mediática. Soy más bien opaco, no figuro en otros temas que no sea el de atacar asuntos como la colusión o el mal uso de la ley reservada del cobre, no sé por qué les puede interesar mi vida privada.

Tampoco ha manifestado un doble discurso.
He estado a favor del Acuerdo de Vida en Pareja y de la no discriminación. No he tenido doble discurso. Entonces no veo la razón de por qué me han querido destruir de esta forma. En el Congreso, desde que yo tengo memoria, nadie en el parlamento ha sufrido lo que he tenido que sufrir yo de parte de una agencia, la Agencia Uno, que lanza esto con la justificación inclasificable, de que estaba chateando desde la Sala.

El argumento es que estaba usando ese tiempo, de trabajo, en una actividad privada, ¿qué puede decir?
Si fuera esa la razón, ellos podrían haber mostrado una foto chateando, no el contenido. Aquí lo que hay es un afán de destruir. Es una falta ética impresentable. Afortunadamente algunos medios se han resistido a publicar los whatsapp. Yo no sé que pasa, bajé hoy (martes) a hacer una declaración pública y luego me tomaron dos horas fotografías. Ya les había dado mi versión. El seguimiento es innecesario. Si existiera algún antecedente de que yo he cometido un delito, les encuentro toda la razón; si existieran antecedentes de que yo estoy chateando con menores, y cometiendo por ello un delito, les encontraría toda la razón, pero no es así.

¿No hay menores involucrados?
No, por eso los desafío, porque no hay antecedentes de delito, si hubiera, esa es una poderosa razón para actuar en contra de un hombre público.

¿Está muy golpeado?
Esto no me preocupa por mí, me preocupa por las personas que me rodean, por mi familia. Este es un impacto duro y brutal para ellos. Me siento invadido en mi privacidad, voy a emprender acciones legales de carácter penal, es una difamación y un desprestigio sin una razón de fondo. El argumento de que estoy en la Cámara y no estoy cumpliendo con mi labor no es razón suficiente. Lo público que es la Cámara no está por sobre lo privado.

El Movilh le ha entregado su apoyo público.
Ha salido a respaldarme porque hay una persecución, una discriminación. Y me parece increíble que con todo lo que hemos avanzado en el país una agencia se preste para esto. Es un ataque a algo que yo he conservado en la privacidad porque tengo derecho a ello, porque no he querido perjudicar a personas que me rodean y que tienen otra forma de pensar, tengo derecho a no promulgar a los cuatro vientos cuál es o no mi condición. Esa decisión debía tomarla yo, nadie más. Esa es una tremenda violación a mi vida privada.

¿Cree que se vulnera, de algún modo, la ley Zamudio?
Tal vez la ley Zamudio es aún insuficiente y quizás, no por mí, porque a mí ya no me va a servir, vamos a tener que estudiar una ley distinta, mucho más sancionatoria, porque esto fue un atentado. Todas las investigaciones periodísticas sobre la probidad, la transparencia, e incluso de la vida privada si es constitutiva de delito, son positivas. Pero lo estrictamente privado, que no influye en la acción pública, no es publicable.

¿Cómo sigue tras esta situación?
Estoy dándome fuerza, encontré un tremendo apoyo en grandes personalidades de mi país, de la UDI, de RN, de la DC, todos, todos se acercaron a apoyarme. Y estoy analizando acciones legales también.