Dictadura YT Imagen referencial.

Guillermo Reyes, más conocido por sus cercanos como “Willy”, es un ex militar que, usando el nombre de “Alberto”, llamó cerca de las 2 de la tarde de este miércoles al programa radial del Rumpy, “El chacotero sentimental”, para confesar que él, en el año 73, luego de ingresar al Servicio Militar, fue trasladado a Santiago en donde le tocó enfrentarse a balazos con algunas personas, habiendo fusilado y dinamitado a 18 prisioneros.

“Vos mataste gente, hueón”, le dijo el Rumpy, a lo que el contacto contestó que “estabai obligado, o te mataban los milicos o te mataban ellos, o los otros hueones de allá (…) Uno actuaba por maldad y después cachabas que te gustaba y te volvías loco. Luchabas contra ese sentimiento”.

Eduardo Carreño, dueño del lugar en Santa Inés donde fue detenido el ex militar, cuenta que Reyes cuidaba autos en un supermercado y que “a veces le iba bien y otras más o menos. Ahora último estaba boleteando y tenía algo más estable. Siempre conversábamos bastante, pero ya parecía disco rayado, pues repetía harto las mismas cosas”, según señala La Estrella.

Coincidentemente, Carreño fue torturado en la dictadura de Pinochet, ya que formaba parte del PC y del MIR. Actualmente es dirigente local de la Agrupación de Derechos Humanos en Santa Inés.

“Fui de la JJ.CC. luego del MIR y hasta Lucho Guastavino estuvo acá en mi casa escondido. Yo luché hasta 1977 en contra de los militares. Yo vivo de una pensión, pues pertenezco a la lista Valech y yo esa información que tienen ustedes, la tenía hace tiempo. Últimamente al Willy le dio por hablar, le gustaba el Rumpy y se atrevió a llamar. Yo no sé si fue bueno o malo que llamara, ahora lo sabremos, pues debe haber tanto “pelado” igual que él. A mi me interesa que lo ayuden medicamente”, relata Eduardo.

Mario Carroza, ministro especial para causas de derecho humanos, fue quien ordenó la diligencia en contra del ex militar de 62 años, para investigar su declaración hecha en el programa de la Radio Corazón.

“Willy” compartía pieza con otro hombre y era visitado por su hija con poca frecuencia.

Se alimentaba de la mercadería que traía del supermercado donde cuidaba autos y escuchaba siempre el programa del Rumpy.

Recuerda que durante las noches, Reyes “despertaba harto; me despertaba con sus gritos quejándose y de repente lo veía agachado como arrancando o escondiéndose”.

El dueño de la vivienda comenta que cuando llegó la PDI al lugar, Willy no entendía que estaba pasando y pensaba que eran unos amigos.

“Aunque fuese un poco facho o cualquiera, yo lo recibo porque estaba mal, enfermo. A esta gente como él (“Willy”) le tocó pasar por esta experiencia, es una lástima”, indica.