waldo-rojas-fb

(Foto sacada del Facebook de Waldo Rojas Soto).

El pasado 1 de abril, el fiscal regional Centro Norte, Andrés Montes, formalizó por lavado de activos, fraude al fisco y cohecho, al ex director de finanzas de la Universidad de Santiago, Mauricio Carrasco. Esto, en el marco de la investigación que lleva por los pagos ilegales que giró la casa de estudios a la multinacional español Isolux, que ganó la licitación en 2013 para construir el Edificio Docente (EDOC) por $ 9.454 millones.

Al iniciar la formalización ante el magistrado Eduardo Vásquez del Sexto Juzgado de Garantía, Montes reveló un episodio inédito que involucra a Waldo Rojas Soto, el tio de Natalia Compagnón, la nuera de la Presidenta, formalizada por delitos tributarios en el caso Caval que se tramita en Rancagua.

Según Montes, a mediados de 2013, Rojas Soto llegó a la oficina de Carrasco Torres quien participaba en la redacción de la licitación y evaluación de ofertas para llevar adelante el EDOC.

Allí, dijo Montes, Rojas Soto llegó “actuando como lobbista” de la empresa ibérica y su agencia en Chile Corsan Corviam, oportunidad en que “le solicitó interceder por esta sociedad en cada una de las etapas del contrato”.

“La referida sociedad se adjudicó la obra en noviembre de 2013 y el 17 de diciembre firmó el contrato de obra a suma alzada”, indicó.

Explicó que durante los primeros meses de 2014, “se produjo un retraso en las obras, producto de dificultades constructivas y la negligencia de Corsan Corviam”.

Dichos problemas, expuso Montes, pusieron “en peligro la continuidad del cobro por parte de la empresa y la aplicación de multas (…) lo que afectaría gravemente a la sociedad”.

Ya en ese entonces, Isolux-Corsan Corviam, enfrentaba serios problemas de liquidez a raíz de las anomalías en las obras en distintas regiones del país, dijo Montes.

De acuerdo Ciper Chile, se trata del puente del Bio Bio de 35.000 millones, y Maule de 13.000 millones. A ellos sumaban el hospital de Pitrufquén con 17 mil millones, el estadio de Calama de 10 mil millones y un mejoramiento vial en San Antonio por 3 mil.

Fue en ese contexto cuando a fines de marzo de 2014, Rojas Soto le ofreció a Carrasco Torres, el “pago de un beneficio económico a cambio de que se cursaran de forma expedita y sin contratiempos, los pagos que Corsan-Corviam había solicitado”.

Carrasco Torres aceptó la oferta y en los días posteriores se reunió con Rojas Soto en un café ubicado en Huérfanos, donde recibió de este último “un bolso negro, contenedor de la suma de quince millones de pesos en efectivo”.

Hay que recordar que la indagatoria que sustancia Montes, comenzó a principios de 2015, por una denuncia anónima. El regional procedió a solicitar una autorización judicial e incautó documentación y computadoras tanto en la Usach y en Isolux, donde se encontraron los primeros indicios de corrupción.

El maletín negro

El fiscal, en su exposición en estrado, aseguró que no fue el único episodio de cohecho. En junio del mismo año, la Usach debía girar nuevamente plata a la compañía, aún cuando la construcción avanzaba a paso de hormiga, toda vez que la firma, “se encontraba con numerosos protestos en los boletines comerciales”.

Fue así que Waldo Rojas Soto volvió a contactar a Carrasco Torres y le ofreció una segunda coima. Esta vez, dijo Montes, se reunieron en un café de Avenida Apoquindo, donde Rojas Soto volvió a pasarle un bolso negro con otros “quince millones en efectivo”. El ex funcionario volvió a girar la plata a la compañía -más de 118 millones- incluso cuando existían “obras no ejecutadas”, enfatizó Montes.

Como si el soborno de 30 millones no fuera suficiente, señaló Montes, el jefe de Isolux para la región Christian Manrique Valdor, a mediados de 2014, le ofreció a Carrasco Torres dos pasajes y estadía pagada para que viajara a ver el partido de octavos de final, donde jugó Chile con Brasil por el mundial que se realizó en el país Carioca. Esto, no sin antes “agradecerle el apoyo prestado a la sociedad”, recordó el perseguidor penal.

Carrasco Torres, como era la tónica, nuevamente aceptó, viajó con su esposa y observó, al igual que millones de connacionales el palo de Mauricio Pinilla.

Ya de vuelta en Chile, Carrasco Torres volvió a pagar a Isolux, esta vez por más de 500 millones, pese a que ni la caja de ascensores estaba construida, señaló Montes.

Frente al juez, Montes también detalló cómo Carrasco Torres guardaba el dinero del soborno en un maletín negro, bajo la ropa del clóset de su casa, ubicada en la zona oriente de Santiago.

De los 30 millones, señaló el fiscal, Carrasco usó diez para comprarse una camioneta KIA Carnival 2.7, pese a que no tenía cómo justificar dicho gasto. Del segundo soborno, los dineros ingresaron a su cuenta corriente por distintos montos, “para esconder su origen ilícito”.

Al término de la exposición de hechos, el magistrado decretó las medidas cautelares de arraigo nacional y firma semanal para Carrasco Torres, dando término a la audiencia, donde se allanó el Consejo de Defensa del Estado (CDE), representado por María Teresa Muñoz y el defensor del ex funcionario, Gonzalo de la Cerda.

Actualmente, Manrique Valdor enfrenta una solicitud de extradición a España formalizada por el propio Montes, cuya decisión está en manos de los tribunales ibéricos.

En tanto, la fiscalía indaga a Waldo Rojas por soborno (ya que hizo el pago a un funcionario público) lavado de activos y delito tributario por el uso de facturas falsas. El SII ya tiene en su poder los antecedentes de la carpeta de investigación.

Hasta el cierre de esta edición, Rojas no ha declarado. Una fuente de la fiscalía, explicó que lo están dejando para el final.

Investigado

La fiscalía indaga a Waldo Rojas desde mayo de 2015, cuando aparecieron los primeros indicios de su vínculo con la multinacional española y sus actuaciones como lobbista.

Uno de los elementos que comprobaron dicha relación, fue un contrato que suscribió Waldo Rojas con Isolux Argentina el 10 de septiembre de 2012 y que cuenta con la firma del representante de la multinacional en dicho país, Juan Carlos Goicoechea.

De acuerdo al documento, las labores de Rojas serían de “consultor” en proyectos de grandes obras de ingeniería y posicionar a la empresa entre los clientes chilenos.

Entre los contratos que debía gestionar estaba el de la Usach. Sin embargo, Rojas Soto debía conseguir alguna forma para recibir el dinero en Chile y no despertar sospechas, de acuerdo a los datos de la investigación.

Así, el 1 de enero de 2013 Isolux, a través de Corsan-Corviam, suscribió un contrato con la firma “Tangerine” por $ 300 millones que serían pagados siempre y cuando la multinacional se quedara con el proyecto por más de $ 9.400 millones de la Usach. El pacto quedó sellado ante el notario Sergio Carmona, de acuerdo al documento que consta en la carpeta de investigación de la fiscalía.

El dueño de Tangerine es Fernando Cassorla, un reconocido prestamista del fútbol y ligado a la venta de publicidad a partidos políticos de todo el espectro.

A raíz de este vínculo, es que el 31 de julio de 2015, el OS-9 de Carabineros llegó hasta las oficinas de Tangerine, incautando toda la contabilidad de la firma, donde aparecen otros negocios de Rojas, que aún están bajo investigación, pero que apuntan a empresas ligadas a militantes de la Nueva Mayoría.

Los testimonios

La fiscalía logró acreditar, gracias a las declaraciones de los ex ejecutivos de Isolux, que Waldo Rojas se presentaba como “operador político”.

El encargado financiero de la compañía al momento de los hechos, Hugo Velozo, declaró ante Montes en junio de 2015. En la oportunidad reconoció que a Waldo Rojas, por órdenes provenientes de Isolux Argentina, le pagaron facturas por US$ 100.000. Para justificar la gestión contable, se usaron facturas de Tangerine.

En el mismo testimonio, recordó que a fines de 2012, concurrió al aeropuerto a recoger Juan Carlos Goicoechea, el jefe de Isolux Argentina. Hasta el terminal aéreo también llegó -por separado- Waldo Rojas. En su declaración, Velozo aseguró que ambos se reunirían en el Congreso, “pero no me dijeron con quién”.

También rememoró una reunión en el hotel Marriott de Santiago. En el encuentro estuvo presente Waldo Rojas, y un tal Carlos Contreras, de quien no entrega mayores antecedentes. Este último -relató Velozo- “tenía contactos” en el Ministerio de Obras Públicas.

El sujeto -sigue la declaración- cobró 9 millones por la asesoría que necesitaba Isolux para inscribirse en el registro del MOP y así participar en licitaciones a gran escala, explicó Velozo.

Comida vasca

Otro de los interrogados sobre el rol de Waldo Rojas con Isolux, fue el ex “country manager” en Chile, Álvaro Frutos: “Me presentaron a Waldo Rojas como operador político en una reunión sostenida en las oficinas de la empresa, cuando acababa de llegar en marzo de 2013”, declaró.

En el encuentro estaba también Mario Barcenilla, un ejecutivo español de Isolux, “quien le exigía a Rojas” una reunión con un alto funcionario de la Dirección de Vialidad del MOP -sin identificarlo- “a lo que Rojas respondía que en Chile era difícil sacar a un funcionario público a almorzar fuera, aunque a la semana siguiente sí se juntaron (…) para hablar de temas de negocios”.

Frutos data la reunión en marzo de 2013, cuando aún el titular del MOP era el el fracasado candidato Laurence Golborne.

Agregó a su testimonio una reunión-almuerzo en el restorán de comida española Pinpilinpausha, en la misma fecha.

“Además de Rojas estaba un matrimonio y un hombre de la compañía que venía desde Argentina. Recuerdo que fue una conversación intrascendente, así por ejemplo Waldo Rojas y la mujer hablaron de sus departamentos en San Alfonso del Mar. Waldo Rojas me dijo que me quería presentar a esas personas (el matrimonio). Entre otras cosas Rojas me dijo que había que tener cuidado en hablar por teléfono (…) y me pareció que eso no tenía sentido”, relató al fiscal Andrés Montes.

La Tercera, reveló que Rojas y su sobrina Natalia Compagnon disfrutaban de sus departamentos en la comuna de Algarrobo, donde se ubica San Alfonso del Mar.