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El diputado de Revolución Democrática, Giorgio Jackson, hizo una autocrítica respecto de la poca influencia que ha tenido tanto el movimiento como la bancada estudiantil de la Cámara en la agenda de educación del gobierno y asimismo ahondó en los detalles de la salida de su partido del Mineduc.

En entrevista con La Tercera el legislador aseguró que sin duda RD fue un aporte en su paso por el Ministerio de Educación, aunque reconoció que también hubo un fracaso en términos de incidencia. “En muchos proyectos logramos incidir, pero hay que ser honesto, no en todos. En algunos fracasamos en la posibilidad de incidir, porque hubo otros que ganaron. Y creo que todos quienes hemos sido parte del movimiento estudiantil y queremos transformar el sistema educativo hemos fracasado desde los distintos frentes: desde el movimiento estudiantil y desde el Congreso. Todos hemos fracasado, pero estamos a tiempo. Espero que presionemos lo suficiente para que el gobierno recapacite”, sostuvo.

Respecto de su lectura sobre los últimos resultados de la encuesta CEP, Jackson sostuvo que “el análisis que hago es que había una parte de votantes y de gente más dura de la Nueva Mayoría que se dio cuenta que estamos armando un camino alternativo, y por eso se siente ese rechazo de quienes creían que nosotros formábamos parte del gobierno. La aprobación que se muestra ahora la veo como una aprobación más fiel al proyecto que tratamos de transmitir. Pero esto no es como la interpretación de algunos que querían decir que nosotros éramos parte del gobierno, porque nunca lo fuimos”.

“No sé si nos vieron alguna vez en una reunión política de lunes en La Moneda. No estuvimos nunca. Nosotros no tomamos decisiones. Que haya servidores públicos que quieran aportar en agendas específicas, como en particular lo hicimos en educación, no quiere decir que podríamos ser los que firman los proyectos y los que toman las decisiones del rumbo de las reformas. Algunas nos gustaron, las apoyamos y salimos a la calle a defenderlas, como la ley de inclusión. Y algunas no nos gustaron al principio, como la Carrera Docente, e intentamos modificarla hasta que logramos cambios importantes. Y la reforma a la educación superior, que nos gusta menos. El mensaje del proyecto tiene un diagnóstico, pero en el articulado se tomaron otras decisiones. No nos podemos hacer responsables de esas decisiones políticas”, agregó.

Sobre la decisión de dejar el Mineduc, el diputado señaló que “el gobierno se dio cuenta que la promesa que hizo en la campaña contenía diferencias tremendas dentro de su coalición. Hay quienes creen en la gratuidad universal y hay quienes no creen en eso. Hay quienes creen que hay que terminar con el lucro y hay quienes creen, como Mariana Aylwin y un sector importante de la DC y militantes del PPD como Pilar Armanet, que sí debería existir el lucro. Hay un desorden gigantesco. Me temo que ganaron en varias materias importantes los sectores conservadores”.

Consultado sobre si pecaron de ingenuos cuando creyeron que el programa de Bachelet era una “ventana para cambiar el modelo”, el ex dirigente estudiantil afirmó que “en esas palabras es que había una oportunidad, y sigo sosteniéndolo. Distinto es que esa oportunidad no se haya aprovechado como nos hubiera gustado. Probablemente en esa ambigüedad, que es una oportunidad de disputa, terminaron ganando quienes, a través de esa división, permitieron que ante la confusión se mantuviera lo que está”.

Sobre si existe una irresponsabilidad al apoyar un programa que sólo “abre ventanas” pero no caminos certeros, el legislador reconoció que es “siempre fue un tema de tensión eso en RD, no puedo desmentirlo. No ha habido, al menos por lo que he sabido, una interpelación a que nosotros tengamos una cuota de responsabilidad interna. Sobre lo que sí hubo críticas y fue parte de la tensión el hecho de que nosotros estuviéramos haciendo esta apuesta con resultados inciertos, sobre todo en la segunda etapa, y que eso nos fuera a pasar la cuenta en cuanto a nuestra identidad y nuestra capacidad de demostrar la autonomía que tenemos frente al poder político, económico y fáctico de esas dos coaliciones. Ahí nosotros lo analizamos en conjunto y nos dimos cuenta todos, incluso los incumbentes que estaban en el Mineduc, que la mejor opción era demostrar de manera nítida que este era un nuevo ciclo, que les íbamos a competir y que queríamos ganarles”.

“Más que el conservadurismo de la NM, (salimos) por la división, la poca claridad, la poca unidad. Un proyecto que era meramente electoralista y no un proyecto transformador es lo que hace que RD, al constituirse como partido, quiera armar un polo distinto. Y ese polo era incompatible con el otro rol y cada vez estaba teniendo menos incidencia por estas divisiones internas que hacían imposible una agenda transformadora. Desde ese momento, la cosa ebulliciona y se toman las acciones que se tomaron”.

“Nunca es fácil para un movimiento emergente llegar a convertirse en partido político. Y me siento tremendamente orgulloso, lo digo con el pecho inflado, con todos los errores, diferencias en las tácticas de RD, de que hayamos sido capaces de generar un proyecto colectivo, de pedirle a la gente que firme para ser militante de un partido y no para las ballenas e inscribir un partido en el momento de mayor desprestigio de la política chilena. De alguna manera, eso es un espaldarazo de confianza a lo que estamos haciendo. Nunca tratamos de venderle la pomada a nadie, siempre fuimos coherentes y dijimos cuáles eran los límites de nuestro accionar. Nunca le prometimos lealtad al gobierno, sino que dijimos “estas son las ideas que venimos a defender”. Y si esas ideas se dejan de defender, bueno… No fuimos nosotros los que teníamos la rienda de esa decisión. Me siento orgulloso, más allá de las diferencias que he tenido en muchos momentos con la conducción de RD y las críticas que me han hecho desde RD respecto a mi gestión como diputado”, agregó.

En otros temas el legislador abordó la crisis de la Nueva Mayoría: “Me cuesta describirlo binariamente, así como victoria o fracaso, porque de verdad siento que hubo algunas cosas que me siento orgulloso de haberlas votado. Terminamos con el binominal. Me siento orgulloso de haber puesto mi voto en eso. Y también la ley de inclusión y el AUC. La Nueva Mayoría como proyecto político sí es un fracaso, más allá de los logros que uno le pueda encontrar. Como proyecto político dura cuatro años y ya la mayoría de los actores está diciendo que no quieren volver a ser gobierno. Eso no puede ser considerado un éxito. Y yo sumaría a los sectores obsecuentes y con exceso de pragmatismo del PS y PPD. Incluso una agenda que puede ir en contra de muchos de los principios por los que se ha venido luchando mucho tiempo, aunque eso esté en juego, igual apoyan al gobierno y pueden decir cosas en la televisión con las que nunca estuvieron de acuerdo. Recuerdo el caso de la reforma laboral. Pero se da en muchas agendas: sueldo mínimo, seguridad ciudadana, control preventivo de identidad y muchos otros”, afirmó.

En ese sentido reiteró su rechazo a la figura de Ricardo Lagos como una opción presidencial para el oficialismo y al igual que su par Gabriel Boric calificó una eventual candidatura de Alejandro Guillier como “más de lo mismo”.