MEO

El periodista Cristián Warner, ex brazo derecho de Marco Enríquez-Ominami, ha hecho uso de su derecho a guardar silencio cuando ha sido requerido por la fiscalía como imputado en el caso SQM. Tras varios meses en que ha sido querellado por el SII y el CDE, primero por facturas a SQM Salar (362), y segundo por lo propio a la firma brasileña OAS (59 millones), decidió contar su versión a El Mercurio.

“He visto todos los recursos del Estado -empezando por el Ministerio Público, PDI, SII y CDE- en una persecución frenética en contra de mi persona, invirtiendo recursos multimillonarios para escanear mi vida, mis empresas y la gente que se ha relacionado profesionalmente conmigo, para poder encontrar algo que pueda transformarse en una acusación criminal”, afirma el profesional, para quien este proceso -asevera- ha sido doloroso.

“Mientras no veamos una mínima objetividad de los fiscales, preferimos guardar nuestra versión para darla ante un tribunal imparcial”, dice Warner, consultado por su extendido silencio ante el equipo de fiscales que encabeza Pablo Gómez.

Al respecto, ahonda con que “mi silencio tiene que ver con que no hay garantías para poder desarrollar una colaboración. La primera o segunda vez que fui a la fiscalía había un enjambre de periodistas afuera y se suponía que era secreta”.

Warner evita hablar de cuándo se inició la relación con Salar y agrega que prefiere no entrar en detalles respecto de las reuniones de ME-O con el ex gerente de SQM, Patricio Contesse. Además se defiende en cuanto a haberse orquestado con el ex brazo derecho de Julio Ponce para defraudar al fisco.

“En general, y sin entrar en detalles, le puedo decir que algunos servicios fueron contratados por mis empresas y facturados a la campaña. Y reconozco que las campañas son un caos y puede por cierto haber desprolijidades administrativas y desorden. Pero de esto a sostener que nos coludimos para cometer un fraude tributario, hay una diferencia gigantesca”, cuenta.

Ante la pregunta “Derechamente, ¿desmiente que las platas de SQM hayan sido usadas para pagar la campaña de ME-O y los gastos del PRO?”, Warner responde: “la acusación es haber cometido un fraude tributario coludido con SQM. No haré comentarios respecto del uso de los fondos y me los reservo para el juicio”.

Sobre el cierre de la conversación, sostiene que “las campañas son una locura, 24/7, y precisamente el trabajo de quienes ayudamos a coordinarlas es mantener al candidato fuera de los temas administrativos para que pueda atender las varias decenas de entrevistas diarias, reuniones, debates, encuentros con adherentes, etc. Marco no estaba encima de los temas de financiamiento, eso lo coordinaba yo. Hubiera sido imposible que él lo hiciera, simplemente no tenía tiempo, como evidentemente es el caso también de otros candidatos como Piñera o Bachelet”.

 

 

“Evidentemente pudimos haber sido más prolijos desde el punto de vista administrativo, pero tengo la conciencia tranquila en que jamás hicimos nada destinado a burlar la ley”, resume Warner.