“Por la boca muere el pez” parece ser el término más indicado para el expresidente Sebastián Piñera, quien en septiembre pasado señaló en una conferencia en Guayaquil, Ecuador, que los paraísos fiscales deberían desaparecer para hacer más transparentes las finanzas internacionales.

Así lo dijo en el foro “Generación de empleo, un motor para el desarrollo. Desafíos de América Latina”, organizado por la Fundación Ecuador Libre, donde fue consultado por este tema, a propósito de una campaña impulsada por el gobierno ecuatoriano para su eliminación.

“Es muy importante que los paraísos fiscales desaparezcan. Porque muchas veces se utilizan para o actividades reñidas con la ley y la moral, como lavado de dinero u ocultamiento de dinero que provienen del narcotráfico y del crimen organizado, o muchas veces se utilizan para evadir impuestos”, dijo Piñera.

Y luego volvió a afirmar su idea diciendo “yo sí creo que debiesen desaparecer los paraísos fiscales y que las finanzas internacionales debieran ser más transparentes de manera de evitar que que esos paraísos fiscales sean mal utilizados para actividades ilegales y la evasión de impuestos”.

El problema es que dos meses después de esas declaraciones se hizo público que Bancard International Investment, una sociedad con domicilio legal en Islas Vírgenes Británicas, es una de las empresas con las que aumentó su participación en la pesquera peruana Exalmar, compañía a la que ingresó su familia durante el litigio en la Corte Internacional de La Haya con Perú.

La explicación de Piñera por inversiones de Bancard en pesquera peruana mientras se realizaba juicio en La Haya – The Clinic Online