Fidel 2 EFE

Las ediciones de hoy de los diarios La Tercera y El Mercurio traen amplios contenidos sobre la figura de Fidel Castro, quien falleció el viernes por la noche a los 90 años de edad. Entre ellos, ambos diarios dedicaron sus editorial a la revolución cubana y realizaron un negativo balance y fuertes críticas al proceso y a su líder. Acá reproducimos algunos de sus fragmentos más destacados.

El diario La Tercera, controlado por el empresario Alvaro Saieh, tituló su editorial como: “Fidel Castro, negativo balance en la historia”.

El texto abre con una cita de Fidel al: “SOY MARXISTA LENINISTA, y seré marxista-leninista hasta el último día de mi vida”. Fidel Castro Ruz, el dictador que gobernó la isla de Cuba con puño de hierro a lo largo de casi cinco décadas (1959-2008) fue rigurosamente fiel a esa convicción hasta el final de sus días. Artífice de la llamada “revolución cubana”, que sirvió de inspiración a otros movimientos revolucionarios que se expandirían en distintas partes del mundo, pero con especial fuerza en América Latina -un proceso del cual Chile tampoco logró escapar-, su figura marcó profundamente el siglo XX, porque junto con encarnar la distorsionada épica de la rebelión popular, también simbolizó las tragedias, conflictos y miserias de la Guerra Fría, imponiendo una ideología que hasta el día de hoy sofoca las libertades en Cuba y que ha condenado a su pueblo a la pobreza y al sometimiento de los arbitrios del Partido Comunista”.

“Las izquierdas latinoamericanas, que a lo largo de décadas han encontrado en Castro un modelo de inspiración, hoy vuelven a reivindicar su figura, con una desvergonzada devoción que, además de resultar ofensiva para todas las víctimas que han sido reprimidas por el régimen a lo largo de décadas, es contradictoria con la férrea oposición que han sostenido hacia dictaduras de signo distinto. Así, diversos líderes de la región expresaron en el día de ayer sus condolencias al gobierno cubano, y han resaltado la historia de “dignidad”, “lucha” y “resistencia” que Castro y su revolución encarnaron. Tal incongruencia no le hace bien a la democracia, porque quiere decir que el afán ideológico prevalece por sobre los valores universales de la libertad y la autodeterminación”.

“Cualquier legado que se intente rescatar de Castro no puede pasar por alto que el régimen terminó creando dos clases de cubanos: aquellos que quedaron sometidos en la isla, padeciendo pobreza y humillaciones, y los afortunados que lograron huir hacia la libertad y una mejor calidad de vida. Y ante tal resultado, es difícil sostener que eso puede ser “digno””, criticaron en alusión a las palabras de la Mandataria Michelle Bachelet.

“Cuba respaldó activamente a grupos terroristas -fue el caso del Frente Manuel Rodríguez-, con apoyo logístico, entrenamiento y toneladas de armamento, oscuros pasajes de nuestra historia que nunca han sido bien aclarados. A la luz de esta realidad, la herencia cubana deja un sabor especialmente amargo en Chile, de lo cual el país solo puede extraer como lección que debe alejarse de modelos totalitarios”.

“Mientras antes Cuba inicie el camino hacia su libertad, en esa misma medida comenzará a recuperar todo aquello de lo que fue privado por la “revolución”, concluye el diario de Saieh.

Por su parte, El Mercurio también dedicó duras líneas a líder guerrillero, su editorial titulada “Hora final de Castro”, dice:

“Fidel Castro llegó al poder en 1959, ocultando su verdadera ideología que no desveló hasta 1961, cuando reconoció su afinidad con el marxismo-leninismo e instauró una férrea dictadura que su hermando ha continuado hasta el día de hoy”, introduce la editorial.

“Castro manejó con mano de hierro la isla, e intentó instaurar una economía socialista que ha demostrado a través de más de cinco décadas su total fracaso, incapaz de dar bienestar a la población, que ha huido por miles cada año fuera de la isla, en especial a Estados Unidos que, paradójicamente, fue para Fidel el país señalado como la causa de todos males cubanos”.

“Cuando Castro se apodera de Cuba, esta tenía una economía floreciente, una clase media desarrollada, pero estaba gobernada por un régimen extremadamente corrupto. Las altas expectativas que surgieron al comienzo de la revolución no se cumplieron”. Junto con enumerar todas las políticas que consideran fracasadas dice que sus únicos logros son terminar con el analfabetismo y una salud gratuita de buena calidad, pero dice que “conseguida a costa de penurias alimentarias y perdida total de las libertades democráticas”. Además afirma que la corrupción de Batista fue aún mayor en el régimen de Castro.

Por último, reflexiona sobre el incierto futuro de Cuba y critica a la mandataria por reconocer al líder de la revolución cubana.