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“Se le pide entonces que establezca cuál es la diferencia entre un niño y un enano. Su respuesta también es incomprensible. Tampoco es capaz de explicar a qué se refieren dos refranes populares”, narró la doctora Andrea Bahamondes, quien realizó la entrevista “clínico fenomenológica” a Francisco Javier Errázuriz Talavera -o “Fra Fra”- a nombre del Servicio Médico Legal (SML), ya que el Fiscal Luis Toledo dudaba de las enfermedades del acusado. Luego, la doctora agrega que el acusado de tráfico ilícito de migrantes sí recuerda el nombre de sus siete hijos y de su esposa.

Este informe médico, realizado en marzo de 2012, fue solicitado por el Juzgado de Letras, Garantía y Familia de Pichilemu en medio de las acusaciones que se le hacían por trata de personas con inmigrantes paraguayos que trabajaban en su predio agrícola de la VI región.

En el segundo examen realizado, para re evaluar los resultados del primero -“compromiso de conciencia”, lo que impedía su participación en un juicio- funcionarios del SML le preguntan por el delito que hay sobre él. “Es tal grado la mentira, los abogados que me han acusado que traje personas ilegales para explotarlas; yo les di educación, les pagué un curso porque la fruta de Paraguay es distinta”, dijo Errázuriz a la vez que se exaltaba, según relata el doctor del SML, Sergio Arancibia, en el informe.

Dicho registro médico, realizado siete meses después del primero, recrudece los diagnósticos y pronósticos en sus últimas páginas para Fra Fra: sabe que tiene cinco hijas y dos hijos, pero ahora confunde sus nombres con los nietos. No sabe entre qué años estuvo en la Escuela Militar ni cuánto tiempo fue profesor de economía agrícola. Camina lento, con poco equilibrio, sigue con daño cerebral, pero recuerda perfectamente que se casó a los 23 años, cuando su esposa tenía 18. El informe del SML agrega que este daño mental es secuela del derrame cerebral que sufrió en octubre de 2010. También diagnostican “cardiopatía coronaria”, una enfermedad crónica en los bronquios y una úlcera en el duodeno.

Con esto, el SML concluye en diciembre de 2012 que el imputado aún padece un extenso daño cerebral que lo mantiene inhabilitado para enfrentar un juicio. Además, sentencian que su recuperación cognitiva y psicológica es incierta.

Ante un escenario médico aparentemente irreversible, a fines del mismo año el abogado defensor de Fra Fra, Mauricio Daza, buscó una tercera opinión para irse a la segura y lograr el sobreseimiento de su cliente. Solicitó otro informe, paralelo al segundo del SML, al Departamento de Medicina Legal de la Universidad de Chile. “Estando en lucidez de conciencia alternaba períodos de llanto, marcada irritabilidad y períodos en los que ríe y bromea con historias personales o de situaciones de la entrevista”, dicta el informe hecho por médicos de la Universidad de Chile. No detallan cuáles son las historias personales que recuerda, pero sí explicitan que sabe algo sobre su situación legal: “Solo recuerda lo que le cuentan los abogados, que hay problemas con empleados en su campo y que el problema sería motivado políticamente”. Al parecer, sus abogados no quisieron recordarle que los empleados de su campo eran paraguayos que llegaron a Chile de forma ilegal, bajo el delito de trata de personas, y que lo acusaron de mantener prácticas laborales esclavizantes.

Hay otros detalles que Fra Fra recordó en medio de esta “enajenación mental” que provocó su sobreseimiento. Por ejemplo, durante el segundo examen realizado por el SML manifiesta que una vez compró acciones de un banco “hasta que fue expropiado por el gobierno militar”. Aquí la memoria no le falla, pues en 1989 la Junta Militar intervino el Banco Nacional del que Errázuriz era dueño.

Inmediatamente después de acordarse vagamente del banco, el ex accionista de Unimarc menciona otro recuerdo: “Después me metí en el negocio de los supermercados”. De nuevo, la memoria no falla: se refiere a la compra de Unimarc en 1982, cuyas acciones vendió en 2007 a las familias Saieh y Rendic. Con esta venta, pudo pagar una deuda de aproximadamente 10 millones de dólares al Street State Bank- banco estadounidense-.

Según el último examen que le realizaron médicos de Medicina de la Universidad de Chile a Francisco Errázuriz, las patologías del imputado son de dudosa recuperación: “Primero, dado deterioro neurocognitivo acreditado no tiene las habilidades necesarias para, entender, recordar y organizar las circunstancias propias de un proceso judicial. Segundo, desde el punto de vista cardiológico, su estado actual es precario ya que tiene infartos antiguos por enfermedad coronaria severa”.

Con estos antecedentes médicos, Daza solicitó el sobreseimiento temporal y parcial de Errázuriz. Los fiscales a cargo lo aprobaron sin cuestionamientos dado su estado de “enajenación mental”, dice el acta de la audiencia del 14 de febrero de 2013. Dicha condición de salud implica, de acuerdo al Código Procesal Penal, que se suspende el proceso judicial de forma temporal, es decir, que el caso puede reabrirse si terminan los impedimentos que provocaron el sobreseimiento. Bajo este escenario, las acusaciones contra Errázuriz podrían retomarse si un nuevo peritaje médico declara que se encuentra dentro de sus facultades mentales.

Otro de sus ex abogados defensores, Gonzalo Baeza, quedó impresionado cuando supo que su ex cliente apareció hace un mes en una subasta en providencia y con un brazo inmovilizado por un cabestrillo. Baeza sabía que días antes se había caído, pero que tras el pequeño accidente no podía ni alimentarse por su cuenta, comentó a The Clinic Online el 24 de noviembre de 2016, días después de la repentina aparición. “En esas supuestas condiciones sería incapaz de hacer posturas. Le está tomando el pelo a todo el mundo”, dijo esa vez.

El próximo 10 de enero de 2017 será la nueva audiencia solicitada por la Fiscalía de Rancagua al Juzgado de Garantía de Pichilemu para evaluar, nuevamente, su estado de salud mental. A la fecha, dado el estado de déficit de atención y de memoria, Fra Fra podría recordar vagamente que asistió a una subasta.