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El Comandante en jefe de la Armada, Almirante Enrique Larrañaga, llegó este martes hasta la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, instancia en la que entregó y reveló importantes detalles sobre el escándalo sexual que se produjo en la Fragata Lynch, luego de que un grupo de marineros instalara una serie de cámaras para espiar a sus compañeras en ropa interior o derechamente en pelotas.

Según consigna La Segunda, Larrañaga afirmó que a mediados de octubre, cuando uno de los marineros se dio cuenta del chanchullo y le informó a un superior, un sargento les ordenó borrar todas estas imágenes sexuales contenidas en sus celulares.

Al respecto, el comandante en jefe de la Armada indicó que ese sargento “convocó a todos los afectados, les dio instrucciones de borrar todo lo que tenían en sus computadores y los teléfonos”.

Añadió que “les hizo ver que esto era una falta grave, que podía tener serias consecuencias, y que botara la cámara”.

En este punto Larrañaga aporta un elemento fundamental dentro del destape del bullado caso. Indicó que los involucrados cumplieron con la orden y borraron el material, por lo que el sargento dio por cerrado el asunto por considerarlo “controlado”.

A renglón seguido, relató que aquel marinero un día abre un computador y descubre que hay imágenes que dan cuenta de las grabaciones: “Dado que el marinero no había cumplido las disposiciones y que se estaba vulnerando la privacidad de camaradas de armas, acudió nuevamente donde el sargento y le hizo presente esta situación, y que iba a dar cuenta de los superiores”.

Al ser consultado por las reglas en torno al uso de aparatos móviles dentro del buque, Larrañaga soltó que “el hecho de que una persona esté en un buque no lo habilita para estar en todos los departamentos… hay algunos departamentos de libre tránsito y otros restringidos o prohibidos.

Aseguró, en tanto, que no están prohibidos los celulares en lugares libres, pero no así mientras se está navegando: “El uso de un celular de un marinero en su cama no está prohibido, pero también quiero decir que no hay manera que un teléfono celular ingrese a un sector restringido”.

Sobre los hechos como tal, el alto mando de la institución detalló que las filmaciones se llevaron a cabo entre departamentos “que se encuentran separados por una muralla que no tiene más de 4 milímetros de espesor. Esto a través de una cámara endoscópica y un teléfono celular”.

En este sentido, el autor de las grabaciones adquirió este tipo de cámaras por Alliexpress por una módica suma de entre 5 y 8 lucas. El equipo se conectaba al celular.

Las imágenes también eran obtenidas gracias a una cañería recubierta ubicada en el entrepuente.

Pese a que el marinero detenido declaró que en total fueron 8 grabaciones de 8 segundos cada una, Larrañaga dijo ante la comisión que “no tenemos ninguna certeza de cuáles son las filmaciones, ni las fotografías que existen, no están ni en su teléfono, ni en el computador”.

De acuerdo al vespertino, sólo el autor de las filmaciones se encuentra detenido, mientras que los demás compañeros se encuentran en libertad bajo fianza, tras pagar 20 mil pesos.