Si es mentira o es verdad, es otra cosa. Pero el escritor y periodista español, Juan José Benítez, conocido por sus investigaciones sobre ovnis y su libro “El caballo de Troya” acaba de hablar con el medio “El Periódico” sobre el volumen donde recopila relatos de supuestos encuentros de muertos con vivos.

Uno de éstos, data de 1969, cuando trabajaba en el “Heraldo de Aragón”. “Un compañero del periódico, Miguel París, que había formado parte de la División Azul, me contó que un día, en el frente ruso, logró esquivar las bombas soviéticas gracias a la indicación que le dio un compañero, con el que tuvo un encuentro en mitad de la nieve. Luego se enteró de que ese militar llevaba varios meses muerto. Me impresionó su testimonio. En aquel momento no le di más importancia, pero poco a poco empezaron a llegarme historias parecidas, relatos de personas de todo orden y condición, ricas y pobres, cultas e incultas, y de todos los rincones del mundo, que aseguraban haber mantenido encuentros personales con muertos de todas partes del mundo. Estas situaciones suceden más de lo que pensamos, pero a la gente le cuesta hablar de ellas. No está bien visto. Si se indaga un poco y pregunta en su entorno, se comprobará que al menos en cada familia hay alguien que ha tenido una experiencia de este tipo: en persona, o en sueños, ha hablado con muertos”, dice.

El escritor conocido popularmente como JJ Benítez recuerda además otras historias como la de la viuda que recibió la visita de su marido muerto o la mujer que en sus sueños vio a su abuela “Lo siento, he tratado de evitar lo que va a pasar, pero no he podido, es inevitable”, le dijo supuestamente la fallecida anciana. Lo curioso es que esa misma tarde dejaba de latir el corazón de su guagua de 14 meses.

 

Benítez cuenta que otro caso que le impactó fue uno que acontece en un hospital. “Apareció en la recepción una chica que iba a ver a su madre enferma. Después que le dijeron que estaba en reanimación, ella subió a verla y bajó de nuevo para hablar con la médico de guardia, que la tranquilizó y la acompañó desde la planta baja a la tercera. Cuando la médico se metió en la pecera de ese piso vio a la chica en la habitación frente a su madre. A los tres días la médico entró en la habitación de la misma mujer enferma, que ahora estaba consciente, más recuperada y acompañada de su hijo. Cuando vio una foto de la chica a la que había acompañado días atrás, puesta en el velador de la paciente, le dijo a ambos: “El otro día ella estuvo aquí”. La madre se echó de inmediato a llorar mientras su hijo sacaba fuera a la doctora y le decía: “Mi hermana murió en un accidente de moto hace tres años”. La médico, después de ese incidente sobrenatural, tuvo que pedir licencia. Y en su testimonio me decía: “Hablé con ella, la acompañé e incluso la toqué”. No es habitual que se pueda tocar a los muertos, pero a veces sí sucede. Y te dicen que están helados”.