A los 91 años murió el obispo emérito de la ciudad sureña chilena de Temuco, Sergio Contreras Navia, recordado por su gran servicio a los pobres y su lucha por la defensa de los derechos humanos durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

Según un comunicado difundido este domingo por la Iglesia católica, su deceso se produjo este sábado en el hogar de ancianos Nuestra Señora del Carmen, recinto que lo albergó desde 2009 y donde permaneció aquejado de diversas enfermedades bajo el cuidado de las religiosas del lugar.

Contreras fue el sexto obispo de la capital de La Araucanía, dirigiendo por 23 años la diócesis San José, la cual asumió el 15 de enero de 1978 y que dejó el 3 de noviembre de 2001.

El sacerdote, muy querido por los feligreses, lideró su archidiócesis bajo el lema “no he venido a ser servido, sino a servir”.

Durante su gestión, destacó su preocupación por los derechos humanos, manteniendo un comité de solidaridad durante la dictadura.

Según datos oficiales, durante la dictadura de Pinochet unos 3.200 opositores murieron a manos de agentes del Estado, de los que 1.192 figuran aún como detenidos desaparecidos, mientras otros 40.000 fueron torturados y encarcelados por causas políticas.

El obispo Contreras también destacó por su cercanía con los pueblos originarios y puso todos sus esfuerzos por la justicia y la paz en la conflictiva región de La Araucanía.

Según informó la Conferencia Episcopal de Chile, su cuerpo es velado en la Catedral de Temuco que el propio religioso ayudó a reconstruir tras el terremoto de 1960.