Columna de Carmen Tuitera: Abramos Camino

“Sin querer hemos aceptado todos los segundos roles que vienen después que ellos construyeran el ‘mundo’ ‘el sistema’ y ser el sexo ‘fuerte’ que nos domina”, dice Carmen Tuitera en esta columna para The Clinic.

Desde que pequeñas nos enseñan a competir. A ser la más linda, la más inteligente, la más señorita y todo lo que en un más se pueda acompañar. Y es que nos educan débiles, contando una historia de logros masculinos, una historia pintada como nuestra y como parte de algo que solo fuimos espectadoras.

Creo que lo que más se me repitió en mi clases de historia sobres mujeres fueron las “amantes de…” “la mamá de…” y en pocas ocasiones mujeres fuertes que al final o se volvieron locas, fueron quemadas o simplemente no se lo reconoció como se debía.

Me he preguntado muchas veces como las mujeres no podríamos salir machistas si lo que nos inculcan es el poder masculino descubriendo continentes, construyendo edificios y provocando guerras ¿qué tiene que ver eso con nosotras? Sin querer hemos aceptado todos los segundos roles que vienen después que ellos construyeran el “mundo” “el sistema” y ser el sexo “fuerte” que nos domina.

Vimos a nuestras madres atendiendo a nuestros padres, sirviendo su comida y si no lo viste, tu amiga lo más probable que sí y es que olvidamos que ser la excepción no refleja la mayoría. Y por ellas debemos luchar.

Nos rodeamos de lo que construyeron ellos y entiéndame bien cuando hablo de eso. No es necesario repetirnos que no son todos iguales. No es necesario que iguale o baje el perfil a lo que vivimos día a día por el simple hecho de ser mujer.

Y es que si lo cuestionas, lo más probable que sales más seguro de casa a la hora de salir al trabajo en cambio nosotras ni siquiera sabemos si llegaremos vivas. Nos despedimos de nuestros hijos como si fuera la última vez. Piénsalo.

Tú que me hablas de igualismo te olvidas que la base ya no es justa y tardarán décadas para que me puedas decir que estamos viviendo frente a frente. La realidad es que la mayoría vivimos luchando para llegar donde muchos de ustedes ya han llegado y no me siento débil por eso, me siento más fuerte porque sé que también puedo.  

Nos enseñaron a competir entre nosotras y es que vernos enfrentadas es el mejor panorama frente a lo que muchos piensan que es tener el poder. Y acá viene “Las mujeres entre ellas son las peores” y ¿Cómo no? Si tanto que lo repitieron que se cumple y se multiplica sobre todo cuando una mujer lo dice.

Motívate a ocupar espacios, a creer en ti, a llegar arriba y si crees que no lo necesitas, piensa en quienes sí. Deja de creer que tu realidad es la única. Investiga, aplaude a otras mujeres y motívalas a ser líderes en lo que hacen.

Estamos en el cambio. Abramos camino

*Carmen Castillo es @CarmenTuitera en Twitter.

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