El hijo del capitalista”. Así motejaba a veces, en privado, Javier Urrutia -hasta el viernes pasado director ejecutivo de Canal 13- a Maximiliano Luksic, desde ese día, nuevo timonel de la televisora.

Urrutia, quien había llegado a la señal hacía dos años, pasó de ser el mentor televisivo del hijo de Andrónico Luksic a su antagonista en los últimos dos meses, cuando las diferencias entre ambos se acrecentaron. Las discusiones sobre cómo levantar la sintonía de la estación –este mes está tercero y TVN le sigue a poca distancia– se volvieron diarias. Internamente se barajaba la idea de que Urrutia terminaría yéndose pronto, por las diferencias entre ambos, y por los $3.883 millones de pérdidas que tuvo Canal 13 el primer trimestre de 2019, siendo el de peor desempeño de la industria por sobre el canal público. El viernes por la mañana, eso se materializó con la renuncia del abogado, quien estaba consciente de que “tarde o temprano” sería despedido, como les comentó a sus cercanos.

Max Luksic, hasta entonces subdirector del canal, tomó el control de la estación y dio rápidamente señales de cómo será su gestión. Removió a Marcelo Hilsenrad de la Dirección de Programación –quien había asumido el puesto hacía cuatro meses y fue devuelto a su cargo anterior, en Producción- y nombró en su reemplazo a José Miranda, exejecutivo de TVN y actual gerente de comunicaciones de Enel Chile, quien tomará el cargo a mediados de julio. También decidió estrenar la nueva teleserie chilena “Amor a la Catalán” el domingo 7 de julio a las 22:30 horas y relegar el thriller “Río oscuro”, que lleva un mes al aire con bajo rating, a la segunda franja nocturna. Según confirman fuentes de la estación, “Amor a la Catalán”, dirigida por Vicente Sabatini y protagonizada por Tamara Acosta y Catalina Guerra, se programará permanentemente en franja estelar, aunque había sido anunciada para las 20:00 horas. Pero la señal que más le interesaba dar fue reunir a los trabajadores del canal para contarles la noticia antes de comunicarlo a los medios. Les dijo que con él habría “una nueva etapa y de puertas abiertas”, en un discurso breve, coloquial y nervioso.

A “Max”, como le llaman todos, le cuesta hablar en público. Pero, ahora en la primera línea de una empresa de su padre, tendrá que sacar la voz y entre sus pendientes tiene considerado un coaching para mejorar su presencia en público.

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Treinta y dos años. El tercero de los cinco hijos de Andrónico Luksic. Hincha de la Universidad de Chile, fanático del fútbol y de hacer apuestas con los partidos. Egresado del colegio The Grange. “Tímido”, “excéntrico”, “de buena llegada con la gente”, “impredecible” y “amable” son los adjetivos que se repiten en boca de quienes conocen a Maximiliano Luksic Lederer. Licenciado en Economía y Empresas en Babson College y con una maestría en administración hotelera en Les Roches School de Suiza, vivió diez años fuera de Chile, entre Estados Unidos, Suiza, China y Croacia.

A sus conocidos les suele contar algunas historias de aquellos años: de una larga relación que tuvo con una joven mexicana, su pololeo más serio hasta que regresó a Santiago; que conoció a la actriz Emma Watson (“Harry Potter”) a través de un amigo suyo y la encontró “antipática”; que lavó platos en una cadena hotelera de Beijing; y del tiempo que vivió en Croacia y ayudó a su hermano Davor en las empresas hoteleras y turísticas de la familia, como director corporativo de comidas y brebajes del Adriatic Luxury Hotel.

Su vuelta a Chile se produjo en 2016 por el interés de trabajar en una empresa familiar, como parte del relevo de la tercera generación de los Luksic, quienes a través de un programa de entrenamiento buscan capacitar a sus hijos y sobrinos para que asuman puestos directivos en las empresas del holding. Así, en octubre de 2016, Maximiliano Luksic llegó al área comercial de Canal 13, donde no tenía oficina propia, pero hizo varias amistades. “Iba a carretes con nosotros, se mostraba amable y muy sencillo, lo que al principio nos descolocó, porque no es lo que uno esperaría de alguien como él”, resume una persona que compartió en ese tiempo. “Tiene un carácter introvertido, pero nadie podría decir que es pesado o arrogante; al contrario, se nota que le importa agradar”, dice una persona que ha trabajado con él. Quienes lo conocieron a su llegada, se impresionaban por su look casual: camisas veraniegas semi abiertas y zapatos sin calcetines, que cambió por una vestimenta más formal con el correr de los meses.

Poco se conocía de sus ideas sobre televisión en reuniones –él reconocía no saber de TV chilena por su década fuera del país-, que sí desplegaba en conversaciones de pasillo con productores ejecutivos y personeros de la estación. Cuando llegó, recuerda un exejecutivo, almorzaba a veces en el casino del canal o iba a comprar al quiosco que hay en la señal, para conversar con funcionarios. “Prometía cosas, decía que el 13 debía volver a ser un canal grande, el Número Uno de Chile, que había que cambiar la cabecera y traer gente nueva”, relata. “Mostraba o parecía mostrar sus cartas, algo que un ejecutivo nunca hace”, agrega.

Decía que quería un canal como Univisión, de contenidos para América, una visión muy a lo grande que con el paso de los meses fue ajustando a la realidad”, recuerda otro exejecutivo.

Tras un tiempo, Luksic hijo pasó al área de contenidos editoriales, donde se enfocó en la previa y puesta al aire de la teleserie “Soltera otra vez 3”. Allí, cuentan personeros de la estación, fue un puente entre el director de la teleserie, Herval Abreu, y Luz Croxatto, quien llegó a asesorar los libretos, que para los ejecutivos resultaban “débiles”. Tras permanecer un mes y medio en esa función, se trasladó al área digital y entonces asomó un problema: como no tenía un cargo definido, no podía entrar a las reuniones importantes, que se realizan en el cuarto piso del edificio corporativo de Inés Matte Urrejola. Entonces se decidió crear el cargo de subdirector del canal, para que pudiera estar en todas los encuentros relevantes.

La llegada del hijo de Luksic a ese puesto, en julio de 2017, provocó un sismo interno en Canal 13. René Cortázar, por entonces presidente del directorio, renunció tres semanas después. El exministro del Trabajo, quien se refería a Maximiliano Luksic como “el hijo del dueño”, no quería que entrara a las reuniones y, recuerdan fuentes ejecutivas de la estación, su incomodidad se convirtió en molestia cuando se enteró de que el treinteañero había pedido la nómina de los sueldos de los trabajadores, que son confidenciales, a Recursos Humanos. Tras una reunión con Andrónico Luksic, donde Cortázar le hizo saber que no había espacios para tantas jefaturas, optó por irse y hubo un reordenamiento de la plana mayor: Alejandra Pérez asumió la presidencia del directorio y Javier Urrutia, quien había llegado desde La Red para tomar ese puesto, quedó como director ejecutivo.

Desde entonces, Urrutia se volvió el mentor de Luksic hijo: le daba consejos, le enseñaba de televisión, lo presentaba ante otras personas y, ambos con oficinas en el 4º piso de Canal 13, respetaban sus límites. En las reuniones de programación, Urrutia hablaba mientras Maximiliano Luksic permanecía en silencio, reconocen testigos de esas reuniones cotidianas. Cuando Luksic tomaba la palabra, dice un exejecutivo, “Urrutia le bajaba la mano para callarlo y él no parecía aproblemarse”.

Entre sus ideas de ese tiempo estuvo la de transmitir la Fórmula E, que se realizó por primera vez en Chile en febrero de 2018. También solía preguntar el porqué de tanto cuidado editorial, especialmente para no ser multados por el Consejo Nacional de Televisión. “Liberal en lo valórico, creía que el problema de Canal 13 era ser percibido como un canal cartucho y ligado a la Universidad Católica”, revela un antiguo ejecutivo que pide reserva de su nombre.

En todas esas conversaciones, Javier Urrutia se ofrecía para explicarle el historial de casos donde había que tomar resguardos. Una sintonía entre ambos que se fue agrietando con el correr de los meses.

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Además de su buena relación con el personal del área comercial, en Canal 13 Maximiliano Luksic se hizo amigo de Álvaro Ballero. Cuando a fines de septiembre de 2017 fueron despedidos 28 personas del Área Reality el ganador de “Protagonistas de la fama” estuvo entre los desvinculados. Pero cuatro meses después, y a petición de Luksic, fue reincorporado a la estación como subgerente de Trecelab, área encargada de la creación de técnicas publicitarias para el posicionamiento de los productos de los anunciantes en pantalla.

Su otro amigo del mundo de la televisión es Christopher Carpentier. Al juez de “MasterChef” lo conoce desde antes de entrar a Canal 13, porque el cocinero es amigo Davor Luksic.

El hijo de Andrónico Luksic llevaba un par de meses en el canal cuando conoció a Loreto Aravena. Como él supervisaba “Soltera otra vez 3” y la actriz formaba parte del elenco, se conocieron y durante el verano de 2017 comenzaron a pololear. Aunque del romance no se supo en los medios hasta seis meses después, en febrero de ese año él la acompañó a la gala del Festival de Viña del Mar. Eso sí, ella desfiló y él la esperó dentro del Casino Municipal, para comer en la misma mesa.

“Llevo 10 años en Canal 13. Yo llegué primero que él, entonces no soy ninguna apitutada. Entré por casting, no tengo apellido y soy de Puente Alto”, dijo Loreto Aravena en marzo de 2018 a radio ADN, cuando se le consultó por la relación. “La gente chilena es compleja y chaquetera. Tiene ese rollo machista que cree que a todas las mujeres nos gusta que nos mantengan. Yo no soy de ese tipo, así que me da lo mismo lo que piensen”, agregó. Él, en cambio, nunca ha hablado públicamente sobre el asunto.

Gracias a ella él supo de una denuncia en contra de Herval Abreu por acoso sexual y laboral a la jefa de guiones de “Soltera otra vez 3”, Bárbara Zemelman. Aunque el caso estalló en abril de 2018, tras un reportaje de revista “Sábado” con seis denuncias más, Luksic hijo lo sabía de antemano y decidió liderar internamente la investigación. En enero del año pasado, personalmente pidió despedir a Abreu, en una reunión donde lo culpó de ser uno de los responsables del descalabro del área dramática. No le mencionó de la acusación que había llegado a Contraloría del canal en noviembre de 2017, pero en reuniones privadas Maximiliano Luksic había dicho –relatan testigos- que se vendría “una bomba que explotará en el canal si no tomamos medidas”.

Según una amiga del nuevo director ejecutivo del canal, “Max viene de una cultura laboral donde ante el menor abuso hay que aplicar sanciones y lo de Abreu se lo tomó como algo muy personal”. De hecho, en enero de 2018 se reunió con Zemelman en el restaurante “El divertimento” –uno de los lugares a los que suele ir a reuniones de almuerzo, junto al Vip del Sheraton y a un restaurante en calle Los Conquistadores, cerca del canal, donde un amigo suyo es el dueño- para saber más antecedentes del caso y nuevamente lo informó a Contraloría del canal.

La vocería pública sobre el tema, eso sí, la llevó Javier Urrutia.

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Al contrario de otros ejecutivos de televisión, Maximiliano Luksic ha optado, hasta ahora, por el bajo perfil. Mientras dedica su tiempo a Canal 13, en octubre del año pasado constituyó su primera sociedad de inversión de carácter personal: Inversiones Sardo SpA, para la compra, enajenación y arriendo de valores Inmobiliarios en Chile. En enero pasado, en tanto, constituyó la Sociedad de Inversiones Sardo Internacional SpA, para proyectos de inversión en el extranjero, aunque en ambos casos no ha definido cuándo debutará como empresario.

Reacio a las entrevistas, en junio del año pasado dio a “El Mercurio” la única en extenso desde que llegó a Canal 13, donde dio muestras de su estilo directo. “Tenemos que empezar a ganar plata y salir adelante, como tiene que ser. Si no lo logramos, el canal se pondrá a la venta”, dijo en esa entrevista. “Si yo fuera el controlador, no pondría un peso más, nunca más. Los negocios son negocios. Acá no somos la beneficencia, aunque nos encantaría, pero de alguna manera hay que poder financiar las cosas. Yo no busco un canal que me entregue millones o que incremente el patrimonio familiar. Lo importante del canal es que tenga un punto de equilibrio”, añadió, junto con decir que esperaba partir 2019 con ganancias por $1.000 millones, lo que finalmente no sucedió y aceleró su arribo a la Dirección Ejecutiva.

Antes de ello, eso sí, y mucho más empoderado que hace casi tres años, fue suya despedir a la panelista de “Bienvenidos”, Raquel Argandoña, a comienzos de mes. Una salida provocada fundamentalmente por su alto sueldo: más de $10 millones. El hijo de Luksic ha hecho ver que ese nivel de salarios no pueden seguir existiendo en los actuales tiempos, y que no van en la línea de las últimas renovaciones de contrato en la estación. Sergio Lagos, por ejemplo, renovó en enero por alrededor de $7 millones, mucho menos de lo que ganaba hasta el año pasado. Y la idea, dicen internamente en Canal 13, es que esas condiciones se repliquen para la mayoría de los rostros, a futuro.

Tal como sucederá con “Río oscuro”, que dejará el horario estelar, el nuevo director ejecutivo también evalúa la continuidad del programa “Sigamos de largo”, una de las grandes apuestas de la administración de Javier Urrutia. Aunque al interior del equipo dicen que aún no se les ha comunicado nada, el espacio de trasnoche conducido por Francisca García-Huidobro promedia actualmente solo 4 puntos de rating y queda cuarto en su horario. “Es de ideas radicales y eso puede ser muy bueno. Tiene una mirada más desde fuera y para él no hay vacas sagradas”, dice una fuente de la estación. “Está tomando decisiones rápido, algo que no suele suceder con ejecutivos de TV con más expertise”, añade una fuente del área de Programación.

Con proyecciones económicas negativas para Canal 13 en lo que resta del año, 2020 es visto como un año clave. “El canal no puede caer más bajo de lo que está, ya tocó fondo. Que Max llegue a la dirección parece ser la última oportunidad de la administración Luksic para reflotarlo”, resume una fuente ejecutiva de la estación, que, al igual que la mayoría, mira con buenos ojos la asunción de Luksic, más aún tomando en cuenta que la salida de Javier Urrutia fue celebrada internamente. Figura resistida, al abogado le sacan en cara los 400 despidos en su período, la polémica externalización de mano de obra, gracias a una alianza con la firma española Secuoya, y su estilo extrovertido. “Era poco cauteloso, se exponía de más para ser una autoridad del canal”, dice una alta fuente ejecutiva de la estación, haciendo mención de las numerosas entrevistas que dio en sus dos años en el cargo.

Hay que darle una oportunidad al nuevo director”, es la frase que repiten varios consultados sobre Maximiliano Luksic. Es la razón, también, que arguyeron ejecutivos, conductores, sindicatos y profesionales del canal para no hablar identificándose para este reportaje. Como dice una conductora que prefiere omitir su nombre, “todos queremos que al canal le vaya bien y hay que partir por no hacernos zancadillas entre nosotros y ser cautelosos sobre lo que se dice”.

La meritocracia existe: Hijo de Luksic lavó platos antes de convertirse en ejecutivo de Canal 13

El tercero de los hijos de Andrónico se graduó en economía y empresas en el Babson College de Boston, y luego comenzó a urdir un futuro a pulso, cuentan. “Ha sido tenaz desde chico y ha querido ganárselas solo”, cuenta un cercano.