De 40 horas a un nuevo modelo de desarrollo: más productivo y democrático

Agencia UNO

De 40 horas a un nuevo modelo de desarrollo: más productivo y democrático

El proyecto hizo posible una reconexión entre lo que se debate al interior del Congreso y los intereses de las grandes mayorías del país, despertando un enorme apoyo popular que ha alineado así a la oposición.

A comienzos del mes de septiembre se aprobó en la Comisión de trabajo de la Cámara de Diputados y Diputadas el proyecto presentado por Camila Vallejo para reducir a 40 horas semanales la jornada laboral, y con ello, la oposición anota una de sus mayores victorias políticas -junto al rechazo al proyecto de Admisión Justa- en lo que va del año legislativo.

Uno de los aspectos más llamativos ha sido la fuerte resistencia que ha articulado el oficialismo para evitar el avance de este proyecto, y en su lugar han propuesto el proyecto de flexibilización laboral del gobierno que contempla una rebaja de la jornada a 41 horas promedio. Una postura que hace una semana volvió a poner sobre la mesa el presidente Sebastián Piñera en una extensa entrevista y el domingo pasado reafirmó el Ministro del Interior Andrés Chadwick, aludiendo a los riesgos para el crecimiento del país, cuya opinión se suma a lo que han defendido las vocerías del empresariado; y es que frente a la actual crisis de representación de la política son los empresarios quienes han asumido un rol protagonista, incluso prescindiendo de intermediación política. La coyuntura legislativa de este proyecto así lo demuestra: gremios como la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), y la Cámara Nacional de Comercio (CNC) advierten crisis de desempleo, desaceleración y una caída en los salarios. En definitiva, que la inviabilidad del proyecto radica en una simplista e interesada asociación entre menores horas de trabajo y menor productividad.

Pero lo cierto es que a pesar del sinfín de esfuerzos discursivos y recursos destinados a la búsqueda de respaldo, aún no se tienen datos fidedignos que prueben estos argumentos, y sólo han hecho evidente su desesperación ante el cuestionamiento del modelo chileno que abre el debate sobre la jornada laboral, basado en un régimen de trabajo de largas jornadas, luego de largos trayectos, por bajas remuneraciones y crecientemente desprotegido, al tiempo que se siguen asegurando cuantiosas rentas de capital. Esto evidencia que el proyecto hizo posible una reconexión entre lo que se debate al interior del Congreso y los intereses de las grandes mayorías del país, despertando un enorme apoyo popular que ha alineado así a la oposición.

El desafío que tenemos las fuerzas de cambio es justamente abordar la discusión sobre productividad, aprovechando esta oportunidad para pensar el régimen laboral y el modelo de producción, y no concediendo la exclusividad que suelen tener los economistas ortodoxos en la materia. Al respecto, nuestra lectura es que la reducción de jornada puede en el mediano plazo ser un paso para mejorar la productividad, si es que inscribimos este proyecto en un proceso de transformación mayor de nuestro modelo de desarrollo. Esto porque, por una parte, fuerza a abrir un debate más amplio sobre la necesidad de introducir innovaciones en nuestro sistema económico dado los signos de  agotamiento de nuestra matriz productiva. Por otra, porque una jornada laboral menos extensa constituye una oportunidad de redistribución de responsabilidades domésticas entre hombres y mujeres, aspecto que históricamente ha sido una barrera para la inserción plena de las mujeres al mercado laboral formal.

En relación al primer punto, informes recientes de la Comisión Nacional de Productividad[1] sostienen que la productividad total de factores (mejoras tecnológicas, eficiencia organizacional, innovación) ha caído dramáticamente en Chile en los últimos 20 años, pasando de explicar un 2,3% del crecimiento del PIB entre 1990-2000 a un 0,1% en el período 2000-2015. En el mismo período, aquellos aspectos relacionados a la labor de los trabajadores y bienes de las empresas se han mantenido intactos. Es decir, la caída sostenida en la tasa de productividad nacional no se explica por supuestos trabajadores “improductivos”, y por lo tanto, más trabajo muy difícilmente va a revertir esta tendencia.

Se evidencia así que “el milagro” del neoliberalismo chileno se ha sostenido en gran medida por negocios extractivos de recursos naturales que indudablemente está tocando techo. Las medidas que escuchamos desde el empresariado para enfrentar esta situación carecen de toda creatividad y originalidad, insistiendo en una fórmula de intensificación y precarización laboral con consecuencias ineficientes, como las conocidas horas muertas o el sinfín de ausencias o necesidades de reemplazo por problemas de salud mental asociados al trabajo. Si queremos pensar en la productividad, hay que mirar otras alternativas posibles. En una columna publicada en CIPER por Aldo Madariaga[2], integrante de la Red por el Futuro del Trabajo, relata un ejemplo nórdico: cuando los sindicatos negociaron una reducción de su jornada laboral esos países no eran tan productivos como ahora, pero en la medida que no fue posible seguir rentando de forma bruta sobre el trabajo, se decidió invertir en innovaciones tecnológicas, industrialización y capacitaciones que, a la larga, favoreció tanto la productividad nacional como el bienestar de los trabajadores.

Como señalamos, otro punto fundamental es abordar este debate considerando que la extensa jornada ha implicado también una limitante para dedicar tiempo a los cuidados, generando un alto costo principalmente para las mujeres, a quienes se les asignan las responsabilidades familiares. Por cada 1 hombre que abandona su trabajo por responsabilidades de cuidados son 5 mujeres que lo hacen, mientras que 1.388.592 mujeres han declarado no acceder al trabajo formal por razones familiares permanentes y solo 44.510 hombres manifiestan la misma razón (INE, 2018)[3]. La situación se agrava cuando miramos en perspectiva comparada: en Chile la tasa de participación laboral formal de las mujeres es la más baja de América Latina[4].

Lo anterior, además de mostrar lo invisibilizado y desvalorizado que está el trabajo doméstico y de cuidados, evidencia que un potencial en la reducción de jornada es aumentar la corresponsabilidad y las posibilidades de ingreso al mercado laboral formal de las mujeres. Si alcanzaremos una completa equidad en este ámbito las proyecciones internacionales indican un potencial de crecimiento de hasta un 26% del PIB global[5].

Estamos convencidos y convencidas que una transformación sustantiva del modelo, que apunte en esta dirección, tiene capacidad de hacerse cargo de aquellos desafíos que el empresariado más retardatario hoy no logra resolver. Durante décadas han instalado que que la libertad es en la medida de sus negocios, que la precarización es flexibilidad y que la productividad se mide en mayor acumulación. Las fuerzas de cambio debemos aprovechar la oportunidad y plantear alternativa al respecto, por ello ponemos sobre la mesa el derecho al tiempo para las responsabilidades familiares y recreación, la modernización y distribución para mejorar la calidad de vida. Apostemos por una estrategia de incremento de la productividad que al mismo tiempo signifique bienestar de mayorías, porque sí se puede.

*Valentina Saavedra – Vicepresidenta
Ángel Martin – Sociólogo
Partido Comunes


[1] Ramos, J. (2018, mayo). La productividad en Chile: desafío y oportunidad.

[2] https://ciperchile.cl/2019/09/09/trabajar-menos-y-producir-mas-el-incomodo-ejemplo-nordico/

[3] Encuesta Nacional de Empleo (2018)

[4] CEPAL: Comisión Económica para América Latina y el Caribe – Sobre la base de encuestas de hogares de los países. Banco de Datos de Encuestas de Hogares (BADEHOG)

[5] https://www.mckinsey.com/featured-insights/employment-and-growth/how-advancing-womens-equality-can-add-12-trillion-to-global-growth

Comentarios
Sabía ud que... HAY PERSONAS TAN MALÉFICAS QUE SON EL SEXO DEVIL. -------------------------------- Sabía ud que... “SE VEÍA VENIR” NO ES UN PAJERO NARCISISTA. -------------------------------- Sabía ud que... A VECES CANTO ODAS, OTRAS VECES SOLO ALGUNOS MINUTOS. -------------------------------- Sabía ud que... ME GUSTAN LAS ESCULTURAS GRIEGAS, AUNQUE A VECES NO TENGAN NI PIES NI CABEZA. -------------------------------- Sabía ud que... LA CONVENCIÓN DE IMANES SE REALIZARÁ EN UN PARQUE DE ATRACCIONES. --------------------------------