La caja negra de la trazabilidad en Chile

Agencia UNO

La caja negra de la trazabilidad en Chile

El ministro Paris y la subsecretaria Daza han presentado cifras muy alentadoras sobre el seguimiento de casos y contactos estrechos, mencionando que en algunas regiones incluso se supera el 90%. Sin embargo, ¿de dónde sacan esas cifras? Esta es una pregunta que le ha quitado el sueño a expertos y profesionales, sobre todo pensando que el protocolo de trazabilidad se publicó recién la semana pasada, que el software aún no está listo y que la información recopilada por los servicios de atención primaria aún no ha sido puesta en manos del Ministerio de Salud.

El pasado 26 de junio, el ministro Enrique Paris aseguró que la trazabilidad en la Región Metropolitana había llegado a un 60%. Nueve días después, la subsecretaria Paula Daza afirmó que dicho porcentaje creció, en prácticamente una semana, hasta llegar al 78.5%.

La historia sigue en el reporte diario de este miércoles, cuando la autoridad sanitaria reiteró que, incluso, hay regiones que están por sobre un 90% de trazabilidad y que a nivel país se ronda un porcentaje cercano al 80%.

¿Cuál es el origen de esos porcentajes? El último informe epidemiológico que entregó cifras detalladas sobre la trazabilidad se publicó el pasado 15 de abril. En dicho documento se revela que un 19% de los casos confirmados no tenía un “nexo epidemiológico trazable”, es decir, uno de cada cinco pacientes no sabía cómo se había contagiado.

De ahí en adelante, la cifra desapareció. ¿La razón? Para la dra. Francisca Crispi, integrante del departamento de políticas de salud y estudios del Colegio Médico, esto se debió “principalmente porque las Seremi perdieron el control de la trazabilidad y se vieron sobrepasadas”.

BREVE HISTORIA DE LA TRAZABILIDAD

El naufragio de la trazabilidad se extendió por cerca de dos meses. En dicho período, algunos municipios tomaron la iniciativa y decidieron autogestionar su propio seguimiento de los casos de Covid-19 a través de la atención primaria. Sin embargo, un grupo no menor de gobiernos comunales aún no cuentan con el personal suficiente ni con un software que permita realizar esta labor de manera sistemática y homogénea.

A principios de junio, el Ministerio de Salud -que en ese momento aún encabezaba Jaime Mañalich- anunció que la trazabilidad pasaría a estar en manos de la atención primaria y comprometió una inyección de recursos. Sin embargo, el Minsal recién publicó el protocolo para la trazabilidad la semana pasada, a un mes del anuncio y tras casi cuatro meses de pandemia.

“Ahora estamos en una etapa donde los centros de atención primaria deberían reportar esta información, pero todavía no sucede. Cuando se empiece a dar de manera sistemática vamos a tener un dato fidedigno. Entiendo que la autoridad sanitaria estaría contando con los datos de la Seremi, que no ha podido hacer la trazabilidad de una manera completa”, subraya la dra. Crispi.

En ese sentido, la especialista asegura que “es imposible” que ya manejen los reportes de la atención primaria e insiste en la importancia de “que se publiquen esas bases de datos de dónde están sacando esa información, porque genera mucha suspicacia por parte de la opinión pública, de los colegios profesionales y también de quienes trabajan en atención primaria, que saben que ese dato no se está reportando”.

Además, la puesta en marcha del nuevo software de Epivigila, comprometido por la subsecretaria Daza y elaborado en alianza con Amazon, se ha seguido corriendo. Primero se había anunciado para el pasado fin de semana, luego para este jueves. “Esperamos tenerla en el corto plazo”, fue lo último que dijo la autoridad.

EL PROTOCOLO

El protocolo elaborado por el Minsal, define la trazabilidad como el “proceso que permite identificar de manera continua a las personas que tuvieron contacto con un caso índice”. Este último concepto permite agrupar tanto a casos confirmados, como casos sospechosos y probables.

“Con la información validada se dispone su cuarentena supervisada por el período de incubación de la enfermedad, 14 días. Se debe considerar los ambientes familiares, laborales, actividades religiosas, el uso de transporte y cualquier otra actividad que haya realizado el caso durante el período de contagiosidad”, establece el documento.

El protocolo exige una coordinación de los Seremis de Salud, los Servicios de Salud y los prestadores, tanto privados como públicos, tales como hospitales, clínicas, laboratorios, institutos de especialidades, centros de atención a trabajadores y la misma atención primaria, entre otros. Además, tiene un alcance que incluye a las Fuerzas Armadas y los centros de larga estadía, como hogares de ancianos, centros penitenciarios y residencias del Sename.

Particularmente en la atención primaria se deberían poder conformar dos grupos: uno de búsqueda activa de casos (testeo) y otro de investigación epidemiológica (trazabilidad y aislamiento). Además, se establecen las responsabilidades para cada profesional que atiende a un paciente y se crea el cargo de coordinador covid o delegado epidemiológico.

Para la dra. Francisca Crispi, la importancia de la trazabilidad es que entrega indicadores sobre el control que se tiene de la enfermedad. Sin embargo, dichos indicadores actualmente se desconocen. O al menos, no son públicos. “Sabemos que cerca de un 8% de los casos ni siquiera les han notificado que son positivos. Imagínate cuántos no se van a poder trazar”, advierte.

También entrega datos para las fases de desconfinamiento. La última propuesta presentada por el comité asesor exige el cumplimiento de ciertos criterios para relajar una cuarentena. Uno de ellos es la trazabilidad. “Lo que hemos recomendado es llegar a trazar idealmente un 90% de los casos en un plazo razonable, entre 24 y 48 horas. Con ese porcentaje se puede evitar un brote precozmente”, puntualiza.

Dicho desafío se pone cuesta arriba si se piensa que aún hay centros asistenciales de atención primaria que no tienen el personal suficiente para llevar a cabo esta tarea. La dra. Crispi subraya que “hemos calculado cuántos trazadores necesitamos y son más de 9 mil, según los casos activos y la población total del país”.

LA CAJA NEGRA

En el informe epidemiológico existe una definición para los cuatro tipos de casos trazados: secundarios, importados, sin nexo y en investigación. Todos datos que dejaron de publicarse el pasado 15 de abril.

El ingeniero en computación, Ernesto Laval, en esta materia es tajante: “El comienzo de la película es que, en general, no hemos sabido el detalle de la información de los casos que tenemos en vigilancia epidemiológica”. Partiendo por los casos sospechosos, que tampoco son informados pese a que son ingresados obligatoriamente al software de Epivigila.

En su cuenta de Twitter, Laval explicó la importancia de conocer esta información en detalle para conocer el real estado de la pandemia.

En conversación con The Clinic, el experto subraya que “si el 80% son secundarios, quiere decir que estamos haciendo un muy buen trabajo de trazabilidad. Es más, lo que estamos informando como casos confirmados provienen de nuestro trabajo de trazabilidad. Pero si de 2 mil casos, 100 son secundarios, quiere decir que la epidemia está fuera de control todavía”.

Sobre los porcentajes de trazabilidad presentados por la subsecretaria Daza y el ministro Paris, Laval precisa que “mientras no tengamos las cifras, no podemos corroborar a qué se refieren los números que presenta el Minsal. Puede que las buenas cifras que hay en Los Ríos, La Araucanía y Los Lagos se deba a que se esté haciendo una trazabilidad excelente. Pero no lo sabemos y es muy importante que lo sepamos para tener confianza”.

El experto profundiza al respecto y señala que “cada vez que uno descubre que hay debilidades, se interpreta como una crítica al Gobierno. Y, en la defensa del gobierno, es donde tratan de ajustar la información. Pero a mí me da mucha más confianza un gobierno que es transparente, que tiene problemas y trata de solucionarlos, a un gobierno que no sé si tiene problemas, porque no hay información”.

La caja oscura no sólo es sobre trazabilidad. Hay mucha información que ha sido muy difícil disponerla con la regularidad que se necesita. Entiendo que el informe epidemiológico es muy serio y requiere mucho tiempo. Me parece que ha habido un avance con el cambio de actitud del ministro, de estar dispuestos a escuchar, de mostrar voluntad. Pero en términos de información, creo que el país tiene una deuda tremenda en comunicar bien los datos. Pasó mucho tiempo en que se comunicaban cifras, pero no tendencias. Ahora el Minsal ha empezado a mostrar algunos gráficos, pero aún queda mucho por hacer”, sentencia.

Al ser consultados por The Clinic, desde el Ministerio de Salud aseguraron que no tienen la disponibilidad de entregar dicha información, porque “son datos que se están trabajando todavía”, y que podrían estar disponibles la próxima semana.

Comentarios
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