Columna de Heraldo Muñoz: Días trascendentales

En estos días por venir hasta las elecciones del 15 y 16 de mayo, Chile se verá enfrentado a decisiones que pueden marcar el destino de nuestra democracia. Podemos poner término a la desafección y avanzar en un nuevo camino de justicia y dignidad, o continuar en la desesperanza y las respuestas facilistas a los retos complejos del país.

En estos días por venir hasta las elecciones del 15 y 16 de mayo, Chile se verá enfrentado a decisiones que pueden marcar el destino de nuestra democracia. Podemos poner término a la desafección y avanzar en un nuevo camino de justicia y dignidad, o continuar en la desesperanza y las respuestas facilistas a los retos complejos del país.

La búsqueda de unos mínimos comunes entre la oposición y el gobierno, impulsada por la presidenta del Senado, es una nueva prueba a la capacidad del sistema político de dar soluciones y respuestas efectivas a la grave situación social, sanitaria y económica a que nos ha arrastrado la pandemia. Estamos convencidos que la ciudadanía valora los acuerdos más allá de lo que se piensa.

Esta búsqueda de compromisos ocurre, además, en un contexto electoral histórico. Por primera vez elegiremos a quienes tendrán la responsabilidad de escribir una nueva Constitución. Se trata de una experiencia única tanto por su carácter paritario, por la representación con que contarán los pueblos originarios, como por la alta participación de independientes que esperamos ocupen un asiento en la Convención Constituyente.

Un gobierno que ha caído en total descrédito, tiene probablemente la última oportunidad para que escuche y aborde imperiosamente las necesidades urgentes del pueblo chileno, apoye la reactivación de las PYMES, y avance a un sistema de justicia tributaria, que es la dirección en el escenario post pandemia hacia donde se mueven los países, como lo ha mostrado recientemente el presidente Joe Biden en Estados Unidos. 

El trato al que deben arribar el Gobierno y el Congreso Nacional se hará de cara a la ciudadanía y deberá, además, tener la solvencia suficiente para evitar nuevos choques institucionales que erosionen la democracia y abran el camino a más incertidumbre.

Esta búsqueda de compromisos ocurre, además, en un contexto electoral histórico. Por primera vez elegiremos a quienes tendrán la responsabilidad de escribir una nueva Constitución. Se trata de una experiencia única tanto por su carácter paritario, por la representación con que contarán los pueblos originarios, como por la alta participación de independientes que esperamos ocupen un asiento en la Convención Constituyente. Concurrimos a esta elección en la Lista del Apruebo con la voluntad de contribuir generosamente a construir los pilares de una casa común para todos y todas; una Constitución que establezca nuevos compromisos de derechos, que otorgue al Estado un rol activo y solidario, que redistribuya el poder hacia las regiones y gobiernos locales, y que fortalezca nuestra democracia haciéndola más participativa para la ciudadanía y más equilibrada entre los distintos poderes del Estado.

La elección, por primera vez en nuestra historia, de gobernadores regionales es otro paso fundamental en la dirección correcta de la tan ansiada descentralización. Es cierto que las atribuciones con que contarán son aún muy limitadas, pero será imposible desconocer el peso político de esos líderes regionales, cuya influencia será decisiva al encarnar la soberanía de las regiones. 

Alcaldes y concejales concurren también en estos días a configurar una nueva realidad política en las comunas de Chile. Lamentamos la dispersión opositora que abrirá posibilidades de triunfo a candidaturas de la derecha, allí donde son evidente minoría. Aún es tiempo de actuar con generosidad y sentido de país priorizando a aquellas o aquellos que pueden lograr mayor adhesión ciudadana. Hago un llamado al voto útil. 

No es tiempo para darse gustos. Chile, en estas horas aciagas, merece algo más que unas disputas sectarias. Emblemática es para nosotros, en la Unidad Constituyente, la candidatura de Claudio Orrego en la Región Metropolitana, para derrotar a la derecha y a los populismos emergentes. De igual manera, candidatos con experiencia y compromiso social como Eugenio Tuma en La Araucanía, Marco Antonio Pérez en Tarapacá, y Aldo Valle en Valparaíso, pueden llevar a sus respectivas regiones hacia un futuro promisorio.

Vivimos días decisivos. En medio de la tragedia pandémica que ha costado más de 30 mil vidas de chilenos y chilenas, se nos abre una oportunidad para dejar atrás la violencia y la incertidumbre.

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