Sesión Especial de la Cámara de Diputados, que analiza el veto presidencial al proyecto de ley sobre garantías y protección integral de los derechos de la niñez y adolescencia.

Agencia UNO.

Sala de la Cámara de Diputados aprobó resolución que reconoce la obesidad como enfermedad crónica

En votación unánime la Cámara aprobó la medida, que ahora deberá ser abordada desde los Ministerios de Hacienda y Salud.

En una votación unánime -123 votos a favor, sin abstenciones y votos en contra- la cámara de diputados aprobó, el pasado jueves 29 de julio, la resolución presentada por 7 parlamentarios que reconoce a la obesidad crónica, atendiendo así una sentida demanda de distintas agrupaciones de la sociedad civil, que llevan años promoviendo esta causa.

“Nos alegra mucho que se haya aprobado esta resolución. Agradezco en especial a los parlamentarios que impulsaron esta medida, ya que hay pacientes que han estado esperando por años para ser atendidos en el sector público, por lo que muchas veces optaban por ir al sector privado, pagando el doble por un tratamiento”, afirmó Soraya Flores, fundadora de la ONG 300 mil Mórbidos.

Tras la votación, el Presidente de la República deberá oficiar a los Ministerios de Hacienda y de Salud para avanzar en la implementación. En el caso de la cartera de Salud, esta deberá analizar y crear los programas para entregar un tratamiento integral a los pacientes con obesidad.

Esto podría ser a través del ingreso al GES, ya que la obesidad es una patología que tiene alto impacto económico y sanitario; otra opción, sería a través de FONASA, que tiene los instrumentos como para crear un seguro catastrófico y que así estos pacientes reciban la atención requerida.

Por otra parte, Hacienda deberá redistribuir los recursos presupuestarios, para que los programas tengan la cobertura requerida.

Francisco Pacheco, presidente de la Sociedad de Cirugía Bariátrica y Metabólica de Chile, agregó que, “sin duda, es una gran noticia. La recomendación de la OMS siempre fue reconocer la obesidad como enfermedad y no como un factor de riesgo”, y agregó que “para abordarla se deben implementar tratamientos que incluyen el uso de fármacos, cirugía y especialistas interdisciplinarios en las áreas de nutrición, ejercicio físico y salud mental, los que deben colaborar para mejorar el estilo de vida del paciente, muy bien reglados”

“Ojalá qué de ahora en adelante se le dé la importancia que requiere la obesidad en nuestro país. La Organización Mundial de la Salud ya la consideraba una enfermedad crónica, y en nuestro país no pasaba nada. Así que es todo un logro, que permitirá que las y los pacientes con obesidad, en sus diferentes grados, puedan acceder a tratamientos y tener una mejor calidad de vida”, sentenció Flores.

Cifras de obesidad en Chile

La última Encuesta Nacional de Salud, del Ministerio de Salud (2017), constató que un 39.8% de nuestra población tiene sobrepeso; un 31.2% tiene obesidad y un 3.2% tiene obesidad mórbida. Es decir, casi tres de cada cuatro chilenos presentan algún grado de malnutrición por exceso, cifra que aumentó diez puntos porcentuales desde 2010, cuando se registró una prevalencia de 64.4 por ciento, a pesar de las políticas de prevención implementadas.

Por otra parte, el Mapa Nutricional 2020 de la JUNAEB, que informa sobre el estado nutricional de todos los niveles educativos, constató que un 54% de las y los escolares tiene sobrepeso u obesidad. El grupo más crítico se concentra en 5º básico, donde el 64% presenta algún grado de malnutrición por exceso, es decir, que serán obesos en la adultez.

Finalmente, el estudio chileno sobre la carga económica de la obesidad en Chile, realizado por los Dres. Cuadrado y Lenz, indicó que un promedio, al año, 455 mil millones de pesos son atribuibles a costos directos en obesidad. De este monto, la mitad de los costos directos se relacionan a efectos en salud cardiovascular derivados de la obesidad. Inclusive, el efecto de la obesidad en los costos indirectos sería del orden de 1,92% del Producto Interno Bruto nacional al año 2030.

Dentro de la distribución de costos directos, sólo un 0,34% del PIB estaría dedicado al gasto en tratamientos de la obesidad, mientras que el 1,87% restante se dedica al abordaje de las complicaciones derivadas de la obesidad, o empeoradas por ésta.

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