Paola Assael, asesora de Sebastián Sichel: “Yasna Provoste no es una amenaza”

Desde las encuestas que ella misma realiza, una de las asesoras más cercanas del candidato de la centroderecha asegura que serán Sebastián Sichel y Gabriel Boric los que pasarán a segunda vuelta. “Hay una demanda por honestidad, frescura y transparencia. Esas características las tiene Sebastián y, en cierta medida, también las tiene Boric”.

Economista de la UC y socia fundadora de la agencia investigadora de mercado Black & White, Paola Assael es parte del núcleo duro de Sebastián Sichel.

No sólo es la directora de estudios de opinión de su candidatura. También juega un rol clave en el grupo político y económico de su campaña. “Uno le va tomando el pulso a lo que le pasa a la gente. Toma insights de por qué votan por uno y por otro. Entonces, es bien importante lo que hacemos para nutrir a los equipos”, señala.

No es poca cosa saber los anhelos de los chilenos cuando se tiene en la mira llegar a La Moneda. Con esos insumos, se ajusta el discurso y el posicionamiento del candidato. Assael lo sabe de sobra. Su primera aproximación a las encuestas la hizo de la mano del Presidente Sebastián Piñera. En 1997 comenzó a trabajar en la Fundación Futuro y, como ella misma ha contado, estrechó una relación personal con el mandatario.

Aquí, Paola Assael asegura que ni Yasna Provoste ni Jose Antonio Kast son amenazas para Sichel. Y deja traslucir el mapa de la ruta con que su candidato buscará llegar a la Presidencia de la República.

-Al día de hoy, las últimas encuestas muestran que la competencia se está dando entre Sebastián Sichel y Gabriel Boric. ¿Ahí se dirime la presidencial? Qué dicen sus estudios.

-Sí, efectivamente. Si tomamos la foto de hoy día, los que pasan a segunda vuelta son Sichel y Boric. Eso se ve bastante claro. Ahora, en política todo puede cambiar…

¿Qué explica que ellos puedan ser las dos grandes cartas presidenciales? ¿Qué están representando cada uno?

-Bueno, esto se viene construyendo desde hace años. Tuvimos un estallido social donde se vio que había un malestar y una rabia que casi nadie imaginaba. El reclamo era mucho más profundo. Yo lo interpreto como una necesidad de visibilización. O sea, como una manera de decir: “Mírame. Nosotros no existimos en este país. Nadie se da cuenta de los esfuerzos que estamos haciendo para vivir”. En el fondo, la gente siente que se lleva el puro esfuerzo. Con el estallido, fue como una manera de decir: “Ahora estás obligado a verme”. Hay una demanda por visibilización que es muy fuerte.

-¿Eso explicaría la irrupción de liderazgos nuevos? ¿De querer dejar al margen a “los mismos de siempre”?

-Claro. Porque otra de las demandas es: “Considérame”. O sea, la persona que no tuvo una buena educación, que no estudió en el exterior, está menos preparada y siente que no hay igualdad de trato en Chile. La gente quiere ser considerada. Y espera un gobierno, un Estado que realmente le permita desarrollarse. Son quejas súper razonables. Y la política tradicional no se hizo cargo.

-Quedaron en evidencia diferencias abismales de acceso, de trato digno…

-Es que además se vio tanto abuso, tantas malas prácticas, platas indebidas por el lado de los políticos y de algunos empresarios, que hubo como un asqueamiento. La gente quiere algo nuevo. Hay una demanda por honestidad, por frescura, por transparencia. Y esas características las tiene Sebastián y, en cierta medida, también las tiene Boric. Yo creo que eso explica gran parte de su posicionamiento.

Comparten el atributo de ser rostros nuevos, pero ambos son apoyados por partidos políticos tradicionales. Y en el caso de Sichel se suma el apoyo de grandes empresarios…

-Hay gente que lo ha tratado de criticar diciendo eso, pero no es verdad.

-¿No es verdad?

-Me explico: es verdad que lo apoyan ciertos empresarios y ciertos políticos que son conocidos, pero Sebastián tiene un apoyo completamente transversal. Lo que pasa es que la gente que no es conocida no sale en los medios. Pero a él lo apoyan pobres, ricos, emprendedores de diferentes tendencias políticas. Sichel es muy transversal.

En ese sentido, ¿el apoyo de empresarios y del gobierno pueden ser una mochila para el candidato Sichel?

-Sebastián no ve en nadie una mochila. Sabe que el principal problema de Chile es la convivencia. Y no puede partir diciendo: “Mira, tú eres una carga para mí”. Él invita a un proyecto transversal, basado en la esperanza, en la alegría, en la honestidad. Y para este llamado a la convivencia, no existen mochilas. Son todos bienvenidos.  En el fondo, el enfoque no es mirar mochilas. El enfoque es invitarlos a todos. 

La gente quiere algo nuevo. Hay una demanda por honestidad, por frescura, por transparencia. Y esas características las tiene Sebastián y, en cierta medida, también las tiene Boric. Yo creo que eso explica gran parte de su posicionamiento.

Estamos en momento político bastante polarizado. ¿Cómo se aterriza el deseo de que entren todos a la realidad que es más compleja?

-Bueno, por eso es realmente necesario que Sebastián Sichel gane estas elecciones. En el fondo, él tiene características que no tiene nadie más. Sichel es independiente, es nuevo, es transparente, es honesto. Su historia personal lo demuestra.

-¿Y cómo calza su historia personal ahí?

-Porque su historia es la de una persona que fue marginal, invisibilizada y que no fue considerada. Sebastián es la persona que mejor entiende el malestar social en lo profundo. Como te decía, la principal critica de la gente es: “Yo no existo en esta sociedad de éxito”. Sebastián vivió eso. Por lo tanto, todos vamos a existir con Sebastián Sichel.

Su experiencia de vida marcó mucho la etapa de la campaña anterior. ¿Va a seguir en el mismo relato?

-Lo que pasa es que Sebastián no puede desdoblarse de su historia. Es parte de su identidad. Independiente de lo que uno comunique, de las ideas fuerza de su campaña, su historia va a estar siempre ahí. Es como una marca, es parte de su identidad. Y eso se nota en su programa, en su discurso, en su lenguaje verbal y corporal.

-¿Y en qué lo nota?

-Lo ves con el pueblo, con la gente, en los barrios, y Sebastián es de una naturalidad absoluta porque él es de ahí. Es parte de su ADN. Tú me lo preguntas como si fuera una decisión de campaña, pero es su historia que lo acompaña siempre.

En la recta final, ¿los relatos no debieran ordenarse más en torno a las necesidades de la ciudadanía que a la vida del candidato?

-Una campaña tiene muchos factores. Un punto fundamental es quién es la persona que te va a gobernar. Pero entre la razón y la emoción, cuando la gente va a votar normalmente gana la emoción. Y el vínculo emocional que tú haces con alguien que comparte su historia personal es muy fuerte. En este caso, la gente conoce su historia. Es algo de piel, es algo que está ahí y que es bien importante porque eso los hace confiar.

Su historia es la de una persona que fue marginal, invisibilizada y que no fue considerada. Sebastián es la persona que mejor entiende el malestar social en lo profundo. Como te decía, la principal critica de la gente es: “Yo no existo en esta sociedad de éxito”. Sebastián vivió eso.

¿SIN AMENAZAS?

Dices que el gran contendor es Gabriel Boric, ¿qué está representando él?

-Boric comparte ciertos atributos con Sebastián. También es joven, también es nuevo. Tiene frescura, pero él representa al mundo más de izquierda. Yo creo que esa es su carga principal.

-¿También los dos comparten esa carga al tener el apoyo de conglomerados políticos, no?

-Sebastián Sichel es libre. Puede actuar más independientemente. En cambio, Boric está obligado a negociar con el Partido Comunista, lo que sí es un problema. Y ya hemos visto atisbos… Se tuvo que desdecir del cuarto retiro de fondos previsionales. Primero dijo que no y después se dio vuelta. Él trata de parecer razonable. Se ve que es una persona agradable, pero en el fondo, si él tuviera que gobernar no podría hacerlo, porque sus socios no lo van a dejar. Eso ya se ve hoy.

¿Qué garantías puede dar su candidato de que, a la hora de gobernar, no tendrá la misma presión de los partidos de Chile Podemos +?

-Nadie tiene nada garantizado. Mira lo que nos ha pasado con la pandemia. Sin embargo, tienes que ver quién da más garantías de libertad y de gobernabilidad. Y entre Sichel o Boric, definitivamente eso lo da Sebastián.

-¿Por qué?

-Porque Sebastián Sichel puede dar muchas más garantías de hacer lo que está proponiendo. En cambio, Boric tiene que escuchar al Partido Comunista y  es muy difícil conversar con el PC en términos razonables.

-En tu perspectiva, ¿ahí radica la gran diferencia: el libre versus el prisionero?

-Es que Sebastián tiene otra gran diferencia con Boric y es su capacidad. Los dos son jóvenes, pero sólo Sebastián tiene las competencias para hacer los cambios. Gabriel Boric puede tener muy buenas intenciones…

-Pero…

-Mira, tú puedes querer mucho a una amiga, pero no vas a dejar que te opere si no es competente. Una persona tiene que ser competente para hacer los cambios que el país necesita. Sebastián ya ha demostrado que tiene competencias.

Sebastián Sichel es libre. Puede actuar más independientemente. En cambio, Boric está obligado a negociar con el Partido Comunista, lo que sí es un problema. Y ya hemos visto atisbos… Se tuvo que desdecir del cuarto retiro de fondos previsionales.

¿Y por qué Boric no sería competente?

-Yo no he dicho que Boric no sea competente, pero Boric no tiene la experiencia suficiente como para gobernar este Chile complejo de hoy. Su única experiencia es política. Y no lo estoy diciendo como una crítica. Sólo que aquí se necesita calle. Se necesita haber vivenciado las distintos estamentos de la sociedad para poder gobernar, ¿te fijas? Y esto es bien importante porque las interpelaciones mediáticas normalmente buscan el quiebre, la violencia, lo farandulero, la letra roja, pero la gente es súper razonable.

-¿En qué sentido lo dices?

-En que la gente sabe que las cosas se tienen que hacer en forma sensata, en forma gradual, respetando las instituciones. Todos los estudios que hacemos nos muestran eso.

¿NO MÁS PRIVILEGIOS?

-Muchos analistas políticos dicen que Chile giró a la izquierda. En ese sentido, ¿cuánto margen tendría Sichel?

-La mayoría de la gente se declara de centro. Eso sigue siendo así. La gente en Chile es muy trabajadora; apegada a la institucionalidad. Quieren orden. Creen en el mérito, en su esfuerzo, se realizan a través del crecimiento de sus hijos. En el fondo, forjan su propio futuro. Me parece que lo que aquí se ha acentuado es un hastío. Una sensación de que salí de la pobreza, pero no tengo tiempo, no tengo libertad, no tengo calidad de vida. Muchos dicen: “Puedo mandar a mis hijos a la universidad, pero después no encuentran empleo”. Para la gente -que no son los privilegiados-, la capacidad de goce está muy limitada. Eso ha generado rechazo.

-Hay también una sensación de que la elite sí ha podido acceder al goce y al bienestar. Una parte del apoyo de Sichel puede ser visto como de esa élite…

-El gobierno de Sebastián Sichel no va a ser un gobierno de privilegiados. Muy por el contrario. Va a ser el gobierno de la gente. Un gobierno que los visibilice, que los apoye y considere para que tengan las oportunidades que de verdad les permitan competir. No va a haber espacio para privilegios ni privilegiados.

Yo no he dicho que Boric no sea competente, pero Boric no tiene la experiencia suficiente como para gobernar este Chile complejo de hoy. Su única experiencia es política. Y no lo estoy diciendo como una crítica. Sólo que aquí se necesita calle.

¿Sebastián Sichel está inaugurando una nueva derecha? 

-Está inaugurando un nuevo espectro que va desde la centroizquierda a la derecha. A mí me complica un poco llamarlo de derecha o de centroderecha. Es cierto que Chile Podemos Más lo está apoyando como conglomerado, pero la candidatura de Sebastián rompe esos esquemas. Revolvió completamente el naipe.

¿En Chile hay culturas políticas que puedan determinar la elección? ¿O estamos en una elección totalmente nueva?

-Me parece que es una elección completamente nueva. Chile ha vivido un cambio cultural muy grande. Se han ido derribando distintos clivajes. Por eso tenemos a Sebastián Sichel y a Gabriel Boric de punteros. Eso refleja mucho el cambio que ha habido. Ya no son los partidos políticos los que deciden el futuro Presidente. Por eso lo más probable es que el futuro Presidente sea la persona de Sebastián Sichel o la persona de Gabriel Boric.

-¿Quiénes amenazan a Sebastián Sichel en este minuto?

– Nadie. 

¿José Antonio Kast, no?

-No, no es amenaza. A José Antonio Kast nosotros lo hemos medido sistemáticamente y siempre marca más o menos lo mismo. Tiene el voto de la derecha tradicional que no quiere cambios, que es muy conservadora. Ese es el voto de Kast. Pueden moverse un poco los porcentajes, pero nunca va a ser mayoría.

Pero le puede dar un mordisco a su electorado. Ya tiene un piso electoral.

-Efectivamente, pero eso no impide que en primera vuelta ganen Sichel y Boric. En segunda vuelta esos votos se ordenan. 

A mí me complica un poco llamarlo de derecha o de centroderecha. Es cierto que Chile Podemos Más lo está apoyando como conglomerado, pero la candidatura de Sebastián rompe esos esquemas. Revolvió completamente el naipe.

Cómo equipo, ¿tienen detectado el perfil de quiénes votaron por Sichel?

-Desde el segmento ABC1 al segmento D. La verdad es que es súper transversal…

 –Entonces, ¿hacia dónde debería crecer su candidatura? Porque si va hacia el centro, tiene la amenaza de Yasna Provoste?

-No, Yasna Provoste no es una amenaza. 

¿No?

-La medimos cuando irrumpió. Ella era presidenta del Senado, aparecía como conciliadora por los mínimos comunes. Ahí subió. Fue su momento de gloria. Era una competidora fuerte, pero diría que perdió la fuerza. Lo que subió, lo bajó. Ahora está en una meseta. Además, ella no representa la jovialidad, la transparencia, la novedad que representa Sebastián Sichel y Boric y que hoy son valores claves.

Pero tiene otros: ser la única mujer en la carrera, ser diaguita…

-Pero ya lo habríamos notado. Y hoy día no marca. 

-Si la segunda vuelta se dirime entre Boric y Sichel. ¿No es una amenaza que ella le pueda entregar su apoyo a Boric? 

-No digamos que Yasna Provoste tiene tanto arrastre. Yo pienso que ella ya tocó techo. Y Boric, independiente de la vuelta de carnero que se dé o de la negociación que haga, igual necesita los votos del PC. O sea, Boric no se puede librar del PC. Por muy encantador que sea, por muy buena onda, por muy refrescante, joven, jovial, tiene al PC que no lo va a dejar gobernar. Esa sí que es una mochila. Te insisto: Boric no es libre. Ya lo ha demostrado con sus vueltas de carnero de estos días…

Ella era presidenta del Senado, aparecía como conciliadora por los mínimos comunes. Ahí subió. Fue su momento de gloria. Era una competidora fuerte, pero diría que perdió la fuerza. Lo que subió, lo bajó. Ahora está en una meseta. Además, ella no representa la jovialidad, la transparencia, la novedad que representa Sebastián Sichel y Boric y que hoy son valores claves.

-En estas mismas páginas, Roberto Méndez decía que hay sectores de la élite que preferirían que el próximo Presidente no fuera de derecha, porque el país está muy convulsionado. ¿Hay algo de eso en el aire?

-Son especulaciones, estrategias. Aquí lo importante es que tenemos dos candidatos: uno que es libre y otro que no es libre. Uno que tiene una alta probabilidad de lograr una convivencia nacional y el otro que tiene baja probabilidad de lograrlo. Hay uno que ha demostrado ser capaz y competente para conducir el país, y otro que no lo ha demostrado. Hay un candidato que tiene un programa coherente y esperanzador para la ciudadanía, y otro que tiene ciertas promesas, pero que son incumplibles. Es imposible dejar redondo un programa si tú estás con el PC. Es como decir “voy a ser negro si tengo que ser blanco”. No encaja. 

EL SABIO Y EL GUERRERO

-Se sabe que ya hay un grupo de intelectuales trabajando en el relato de Sichel. ¿Cuál debiera ser el aura para esta etapa final?

-Ay, esta pregunta hay que hacérsela a Juan Luis Ossa.

Pero tú haces los estudios…

-Sí tengo un feeling, pero la persona que puede hablar de eso es Juan Luis. Efectivamente se está escribiendo  un relato y  yo te he dado varios insights  que son como los pilares del relato. Nosotros hacemos muchos estudios cuantitativos, encuestas, etnografías, estudios cualitativos, grupos focales, harto, harto… 

-¿Y qué dicen los estudios sobre los atributos de su adversario más importante?

-No. No vamos a alzar las cualidades del contrincante. No vamos a pisar ese palito.

-Me refiero a lo que cristalizan. Por ejemplo, la imagen del árbol de Boric, marcó algo, ¿no?

-No, porque fuimos a ver el árbol y donde había pisado las hojas se habían muerto. 

Por muy encantador que sea, por muy buena onda, por muy refrescante, joven, jovial, tiene al PC que no lo va a dejar gobernar. Esa sí que es una mochila. Te insisto: Boric no es libre.

¿Pero hay emociones o cualidades que se necesitan equiparar?

-La alegoría del árbol, la relación con la naturaleza, lo transparente, lo puro, es un atributo súper fuerte de Sebastián Sichel también. De hecho, en las encuestas preguntamos a quién le creen más, y Sebastián tiene más credibilidad que Boric. Lo mismo pasa cuando preguntamos quién cree usted que está más preocupado de las personas. Nosotros hemos hecho estudios con arquetipos.

-¿Cómo es eso?

-Preguntamos: ¿Cuál cree que sería el arquetipo del próximo Presidente de Chile? Y la figura que se espera del próximo Presidente es el sabio. No es el guerrero. Quieren a la persona que sabe más. Y ese atributo definitivamente lo tiene Sebastián Sichel. No Boric.

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