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Vacuna y trabajo: ¿Cómo se manejan en el mundo?

El modo en que las empresas abordan la vacunación de sus empleados y el problema de los que no están dispuestos a vacunarse varía de un país a otro.

¿Cómo puede lograrse el retorno al trabajo presencial sin que los lugares de trabajo se conviertan en focos del coronavirus? Para que esto funcione de forma segura, casi todos los trabajadores deben recibir la vacuna contra el Covid. Algunos países ya están impulsando la vacunación obligatoria en determinados sectores, pero a veces enfrentan fuerte rechazo.

Alemania: los derechos de los trabajadores se respetan

En Alemania, actualmente se debate más sobre si se debe permitir a las empresas preguntar sobre el estado de vacunación de sus empleados: las asociaciones de empresarios sostienen que esto haría más seguros los lugares de trabajo. El ministro federal de Trabajo, Hubertus Heil, como socialdemócrata tradicionalmente más del lado de los trabajadores, contraataca con justificaciones constitucionales: en Alemania, los empresarios no suelen tener derecho a exigir información sanitaria a sus empleados. La ministra federal de Justicia, Christine Lambrecht, también miembro del SPD, apoya esta argumentación: solo son concebibles algunos casos excepcionales “en los que se trata de situaciones especiales de riesgo”, como en hospitales o prisiones.

Vacuna: ¿Cómo lo manejan otros países?

En Dinamarca, la ley solo prevé unas pocas excepciones en las que se les permite a las empresas consultar información sobre el estado de salud de sus empleados. Aunque en vista de la elevada tasa de vacunación, actualmente del 72%, el estado de emergencia finalizará el 10 de septiembre.

En Nueva Zelanda, los empleados no tienen que responder a la pregunta; aunque quienes se nieguen a responder, son tratados como no vacunados y no se les permite realizar todos los oficios. En Irlanda, solo hay la obligación de responder si se pertenece al personal sanitario. En España y Gran Bretaña se permiten las consultas obligatorias; en cada caso se aplican normas especiales de protección de datos.

Vacuna obligatoria en algunos países

Al mismo tiempo, Gran Bretaña ya ha decidido una obligación de vacunación parcial: a partir del otoño, por regla general, solo las personas vacunadas pueden entrar a las residencias de ancianos y asilos. Esto se aplica no solo a su propio personal, sino también a los obreros, por ejemplo. Además, las primeras empresas británicas están insistiendo en que su personal se vacune contra el coronavirus.

En Estados Unidos, las empresas pueden prescribir la vacunación obligatoria a sus empleados. Consorcios como Google y Facebook, la compañía ferroviaria Amtrak y la cadena de comida rápida McDonald’s han hecho uso de esa facultad. Ahora, Deutsche Bank quiere incluso ampliar el requisito a los proveedores y clientes de su sede estadounidense en Nueva York. Algunos estados también han impuesto requisitos parciales de vacunación. En Nueva York, por ejemplo, las enfermeras deben vacunarse, y California es el primer estado con vacunación obligatoria para docentes.

En países como Australia, Kenia, Arabia Saudí y Fiyi, se exige la vacuna para determinadas profesiones. En Polonia, este requisito se aplica a los grupos de alto riesgo, en Turkmenistán simplemente a toda la población adulta.

En Moscú, se exige a las empresas que garanticen que el 60% de su plantilla se haya vacunado por lo menos por primera vez. La vacunación también es obligatoria para los empleados públicos que atienden público.

Francia: protesta y protección de datos

En Francia, al igual que en Grecia, persisten las protestas contra la vacunación obligatoria para determinados grupos profesionales. Si para el 15 de septiembre no se han vacunado por completo, los trabajadores sanitarios franceses tendrán que pedir un permiso no remunerado durante ese tiempo.

Desde esta semana, también está en vigor una normativa para otros grupos profesionales que están en contacto con el público: los empleados de restaurantes y hoteles, cines y transportes públicos, por ejemplo, deben mostrar ahora un “Pass Sanitaire” válido, es decir, la versión francesa del certificado digital de vacunación COVID reconocido en toda la UE.

Pero, en realidad, en Francia no es obligatorio vacunarse, y el estado de vacunación sigue siendo un asunto privado. El código QR solicitado también se puede generar con un test reciente y en la aplicación de control que usan los empleadores no queda en evidencia si una persona se ha vacunado, se ha recuperado del COVID o se ha hecho un examen con resultado negativo.


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