Ecocardiografía en un joven en Colonia, Alemania

Coronavirus: sin vacuna, el riesgo de miocarditis es mayor

Suecia, Dinamarca y Finlandia restringen la vacunación con Moderna. En Suecia y Finlandia a menores de 30 años y en Dinamarca a menores de 18. Todo, a pesar de que el riesgo de una miocarditis es mínimo.

Las autoridades sanitarias respectivas subrayan que se trata de una medida puramente preventiva, ya que el riesgo de inflamación del músculo cardíaco o del pericardio es muy bajo.

En su lugar, los jóvenes deben recibir la vacuna contra el Covid-19 de BioNTech/Pfizer, recomienda la autoridad sanitaria sueca, por ejemplo. Una decisión sorprendente, toda vez que la vacuna de BioNTech/Pfizer, como la de Moderna, es una vacuna de ARNm.

Sigue siendo mejor vacunarse

Un análisis realizado por una aseguradora de salud estadounidense dice haber establecido que, en raras ocasiones, puede producirse una miocarditis tras la segunda dosis de las vacunas de ARNm de Biontech/Pfizer y Moderna, especialmente en hombres jóvenes.

Ya a mediados de julio, las dos empresas farmacéuticas BioNTech/Pfizer y Moderna habían informado conjuntamente sobre una posible conexión.

No obstante, muchos expertos en salud recomiendan vacunar a los jóvenes si es posible. Sobre todo, porque hay otras vacunas disponibles en cantidades suficientes. Un gran lujo con el que la mayoría de la gente del mundo solo puede soñar.

Según expertos sanitarios, la vacunación sigue siendo la mejor protección para los niños y adolescentes, ya que el riesgo de inflamación del músculo cardíaco es sencillamente mucho menor que el de la enfermedad COVID-19 o las posibles consecuencias a largo plazo.

“Las miocarditis después de la vacunación con vacunas de ARNm COVID-19 son eventos adversos confirmados pero muy raros que ocurren con más frecuencia en los niños que en las niñas (…) El curso agudo de la miocarditis suele ser leve bajo tratamiento hospitalario; no hay hallazgos sobre posibles consecuencias a largo plazo hasta la fecha”, escribió el Instituto Robert Koch (RKI) en su “Boletín Epidemiológico” del 19 de agosto de 2021.

Aunque la mayoría de los niños y adolescentes solo tienen un curso leve después de una infección por COVID-19, sigue existiendo el riesgo de “long COVID”, es decir, el riesgo de daños prolongados, incluso en los adolescentes, como lo demostró un estudio sueco sobre las consecuencias a largo plazo en niños y adolescentes ya en noviembre de 2020.

Entre ellas se incluyen el síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-C), síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (PIMS) y el síndrome de fatiga crónica (ME/CFS).

La inflamación del músculo cardíaco suele pasarse por alto

La inflamación del músculo cardíaco, incluso en personas jóvenes, puede ser desencadenada no solo por las vacunas de ARNm.

Esta complicación también se produce en casos muy raros después de las vacunas contra el virus del papiloma humano, la gripe, el meningococo, la fiebre tifoidea, la encefalitis japonesa, el ántrax y, sobre todo, la viruela, según mostró en 2018 un análisis del “Sistema de Notificación de Eventos Adversos de Vacunas”, de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

Sin embargo, la miocarditis también puede ser desencadenada simplemente por una infección de las vías respiratorias o del tracto gastrointestinal con virus.

Pueden ser, por ejemplo, los virus del sarampión, del herpes o de la gripe. A veces, las infecciones bacterianas como la borreliosis, los estreptococos o la legionela también desencadenan la miocarditis.

A menudo, una inflamación del músculo cardíaco no se reconoce a tiempo porque los primeros síntomas, como la tos o el resfriado, la fiebre, el dolor de cabeza y el dolor en las extremidades, ni siquiera se asocian a una inflamación del músculo cardíaco.

Los pacientes sufren falta de aire, se sienten mareados, sienten una opresión en el pecho, su corazón late con fuerza o hay arritmias cardíacas.

Si se diagnostica la miocarditis mediante un ECG o durante la toma de muestras de sangre, lo más importante es conservar la calma y evitar el estrés.

En el pasado, los médicos prescribían un estricto reposo en cama, pero hoy en día se permiten pequeños paseos. Además, los pacientes reciben medicamentos para estabilizar la función de bombeo. Un cardiólogo examinará el corazón a intervalos cortos, cada dos o tres semanas al principio.

No hacer ejercicio demasiado pronto después de una inflamación

Una inflamación del músculo cardíaco es ya una gran carga para el organismo adulto. Pero la enfermedad es aún más delicada en niños y adolescentes.

Por regla general, hay que tomarse las cosas con calma después de una infección grave y, por ejemplo, aumentar lentamente las actividades deportivas.

Se debe evitar el esfuerzo físico intenso durante los seis meses posteriores a la infección.

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