Carlos Vera

Gustavo Gatica a dos años del estallido: “Me gustaría volver a protestar a la Plaza Dignidad”

En el segundo aniversario del 18-O, Gustavo Gatica -quien perdió sus ojos tras ser impactado por perdigones policiales- analiza el país que surgió de esas movilizaciones. Cuenta que está formando una banda con otras víctimas de trauma ocular, donde tocará la batería. También que se fue a vivir con su polola, que en su práctica profesional hace terapia a personas con discapacidad visual y que rechazó ofertas a cupos parlamentarios. Sobre el cambio de medida cautelar que liberó a Claudio Crespo, el excarabinero acusado de agredirlo, dice: “Me da miedo pensar que el agresor que me causó tanto daño pueda estar compartiendo los mismos espacios que yo”.

Han pasado dos años desde el estallido social. Y un año, once meses y 20 días desde que Gustavo Gatica quedara ciego luego de ser impactado por perdigones disparados, según acusa la Fiscalía, por el excarabinero Claudio Crespo, quien se mantenía en prisión preventiva desde agosto de 2020 y que la semana pasada fue sorpresivamente liberado por una resolución de la Corte de Apelaciones que modificó su medida cautelar a firma quincenal y la prohibición de salir del país.

Gustavo Gatica asegura que la noticia no le sorprendió del todo: sus abogados ya le habían advertido que un cambio de medida cautelar con el único imputado por su caso podía ocurrir. Lo que no esperaban era que ese cambio no fuese al de un arresto domiciliario. La decisión de que Crespo espere su juicio en libertad fue una realidad que no estaba dentro de lo planeado. 

A los minutos de conocida la liberación de Crespo, Gatica colgó un video en sus redes sociales. Al respecto indicó: “Lamentablemente quedamos tristes con esta noticia, nos sentimos vulnerados, él va a andar en la calle igual que nosotros. Esperamos nunca encontrarnos con él, pero la justicia lo puso en el mismo lugar que nosotros”.

Gustavo Gatica / Créditos: Sebastián Palma

A dos años del estallido social, en entrevista con The Clinic, Gatica da sus impresiones sobre la liberación del carabinero dado de baja y acusado de cegarlo. Pero no sólo eso. El estudiante de sicología habla de su vida, cuenta que hace un par de meses se fue a vivir con su polola, con quien está emparejado desde el colegio, y que juntos pintaron su casa completa de blanco. También habla de los últimos ramos que cursa antes de titularse y de su práctica profesional en la Fundación Luz, donde realiza terapia a personas con discapacidad visual

Gatica también habla de sus anhelos, cuenta que formó una banda junto a otros heridos de trauma ocular -en la cual él es el baterista- y recalca la importancia de conmemorar el segundo aniversario del 18 de octubre. Asegura que él tiene la intención de participar activamente y volver a protestar al lugar donde le arrebataron la visión. 

“NO ESPERÁBAMOS QUE LO DEJARAN EN LIBERTAD”

-Han pasado dos años desde el estallido social. ¿Sientes que Chile es otro?

-Yo creo que Chile sí cambió, de repente escucho personas que dudan un poco de esto, incluso hay personas que de repente dicen “Chile se volvió a dormir”, pero no creo que sea así. Yo creo que efectivamente hay un cambio en la sociedad chilena post 18 de octubre. Pero los procesos sociales son largos, no podemos cambiar la mentalidad en meses. 

-¿En qué se evidencian esos cambios?

-Pienso en cómo ha cambiado la sociedad chilena, por ejemplo, con el caso de Carmen Gloria Quintana (del Caso Quemados). A ella la he escuchado diciendo que en los 90, cuando ella pedía justicia por su caso, sentía que era una molestia para la sociedad. Como que la sociedad quería dejar su historia bajo la alfombra. En cambio hoy en día, la sociedad está atenta a que se haga justicia, está acompañando a las víctimas. Existe un apoyo generalizado a las víctimas de violaciones de los derechos humanos, siento que eso nació como un símbolo de una empatía post 18 de octubre. 

-Empatizas con ella considerando que quizás no tuvo el apoyo que tú tuviste, ¿no?

-Sí po, caleta. De hecho, algo que me impactó y que yo desconocía es que han pasado más de 30 años y no hay justicia todavía en su caso. Ella decía que en las próximas semanas iba a haber una nueva audiencia. Aún no hay nadie preso por el caso de ella, ¿cachai? Y ése es de los casos más simbólicos de la dictadura. Imagínate todos los otros mil casos que quedan. A ella le pasó cuando tenía 18 ó 19 años, era muy chica, y también fue en un contexto de protesta… pero bueno, lamentablemente ella no tuvo tanto apoyo acá en Chile. Felizmente salió al exilio y allí la recibieron y apoyaron. Pero acá en Chile sentía que casi era una molestia. Hoy creo que los compañeros y compañeras no sentimos lo mismo; al contrario, nos sentimos apoyados, mucha gente está pendiente de nosotros. 

-¿Y no te asusta pensar en tu propia historia a través de la de ella? Te lo pregunto por la resolución que se tomó con Claudio Crespo de cambiar la medida cautelar de prisión preventiva.

-En mi caso se van a cumplir dos años y aún no empieza el juicio oral siquiera. Sólo se está investigando. Felizmente en mi caso ya hay un identificado, pero lamentablemente la mayoría de los cabros y cabras no saben quién les disparó. Quizás en mi caso se aceleró más por la gravedad de las heridas físicas, pero también me preocupa saber que en muchos otros casos no han avanzado nada los procesos. Hace un tiempo, por ejemplo, me habló un compañero víctima de trauma ocular, que yo no sabía que le habían disparado el mismo día que a mí, el 8 de noviembre en Plaza Dignidad. Este loco me decía: “Imagínate, yo ni siquiera sé si fue el mismo piquete del Crespo, incluso si el mismo Crespo me disparó”. Lamentablemente casi ninguno sabe quién les disparó; en ese sentido me preocupa que se vuelva a repetir la historia con ellos.

“Pienso en cómo ha cambiado la sociedad chilena, por ejemplo, con el caso de Carmen Gloria Quintana (del Caso Quemados). A ella la he escuchado diciendo que en los 90, cuando ella pedía justicia por su caso, sentía que era una molestia para la sociedad. Como que la sociedad quería dejar su historia bajo la alfombra. En cambio hoy en día, la sociedad está atenta a que se haga justicia, está acompañando a las víctimas”

-¿Qué sentiste al enterarte de la liberación de Crespo? 

-Contextualizando un poco, los abogados nos venían adelantando un poco que era probable que sacara la prisión preventiva, porque es poco común que a un imputado lo tengan tanto tiempo en prisión preventiva sin que empiece el juicio oral. Es ahí donde yo cuestiono el hecho de los presos políticos (de la revuelta), porque al parecer el poder judicial en este momento no se cuestiona que los cabros lleven casi dos años presos. Pero bueno, nos venían adelantando que era probable que le sacaran la prisión preventiva. Ahora, lo que no nos esperábamos era que lo dejaran en libertad. Nosotros esperábamos al menos un arresto domiciliario, lo mínimo. Y eso es lo que nos frustra; y nos da miedo encontrarnos con él. Ir caminando por Santiago Centro y que él pase por al lado de nosotros. Ir a comer a un local y que él esté ahí. Me da miedo pensar que el agresor que causó tanto daño en mí puede estar compartiendo los mismos espacios que yo. Pero de igual manera me lo tomo con calma, sé que esto es parte del proceso y me tranquiliza saber que la Corte no cuestionó las pruebas en su contra, que son bastante contundentes. Pero sí creo que debería estar preso, por un tema de la gravedad del daño que me hizo.

-Antes de su cambio de medida cautelar, Crespo y otros carabineros procesados en el contexto de la represión por el estallido social recibieron apoyo público de parlamentarios, convencionales e incluso del candidato José Antonio Kast en una campaña de recaudación llamada “Apoyatón” ¿Qué te pareció?

-No me sorprendió. En este levantamiento del pueblo, era probable que también iba a haber una reacción por parte de la derecha más fascista en Chile. Es una reacción que ellos tienen, pero siento que les falta humanidad al estar apoyando a gente que hizo tanto daño, como el carabinero que atacó a Fabiola (Campillai). Pero creo que tiene que ver con valores tan intrínsecos del ser humano, de la empatía que ellos no tienen.

“Lo que no nos esperábamos era que lo dejaran en libertad. Nosotros esperábamos al menos un arresto domiciliario, lo mínimo. Y eso es lo que nos frustra; y nos da miedo encontrarnos con él. Ir caminando por Santiago Centro y que él pase por al lado de nosotros. Ir a comer a un local y que él esté ahí. Me da miedo pensar que el agresor que causó tanto daño en mí puede estar compartiendo los mismos espacios que yo”

-Hace poco falleció una estudiante de tu universidad en una protesta ¿Qué te provocó la noticia de la muerte de Denisse Cortés?

-Fue bien duro, porque al día siguiente también me enteré que era estudiante de mi universidad. Entonces como que te llega más directamente y a veces pienso cuánto más tiene que pasar, cuánto más tiene que sufrir el pueblo, cuántos más tienen que morir… Me lo cuestiono mucho, porque siento que no deberían seguir pasando estas cosas. ¿Cuánto falta para que haya una refundación de Carabineros? ¿Cuánto falta para que la sociedad sea más empática y no vuelvan a suceder este tipo de cosas? Como que también es un poco frustrante darme cuenta que es probable que sigan pasando. Ahora mismo están llegando los militares al Wallmapu, no sabemos qué va a pasar. ¿Cuánta violencia más tiene que haber?

Créditos: Carlos Vera

-Mucho se habla de que Denisse pidió ayuda a Carabineros. ¿A eso apuntas con su participación en este caso?

-Sí, pero va más allá; hablo de la institución en general. No sabemos si para la conmemoración del 18 de octubre alguno de los cabros va a perder sus ojos. Con respecto a la Denisse no se sabe bien lo que pasó, hay que tener cautela, pero uno no dice altiro: “No, no creo que hayan sido los pacos”. Porque el desprestigio es tan grande, que si a mí me dicen que un paco le disparó a una persona a quemarropa yo le diría “pucha, sí, puede ser”. No digo “no, la policía chilena sería incapaz de hacer algo así”. Ahí es cuando estamos mal. Deberíamos tener una policía en la cual la gente confíe y que digamos “no, un policía chileno sería incapaz de hacer algo así”.

“¿Cuánto falta para que haya una refundación de Carabineros? ¿Cuánto falta para que la sociedad sea más empática y no vuelvan a suceder este tipo de cosas? Como que también es un poco frustrante darme cuenta que es probable que sigan pasando. Ahora mismo están llegando los militares al Wallmapu, no sabemos qué va a pasar. ¿Cuánta violencia más tiene que haber?”

-En el proceso constituyente y también algunos candidatos han hablado de una refundación institucional. ¿Tú crees que ése es el camino?

-Sí, lo he dicho múltiples veces: no es suficiente una reforma. Tiene que haber una refundación de la policía, cambiarles el nombre, el color, los protocolos, que tengan una nueva educación, una base en relación a los DD.HH. Yo creo que eso es lo que va a cambiar un poco las cosas.

“EL PROYECTO DE APRUEBO DIGNIDAD ES LO QUE MÁS ME CONVENCE”

-¿Has seguido la situación de Piñera con respecto a la acusación por Dominga?

-Es paradójico eso. Si se llegara a aprobar la acusación constitucional ahora en el Congreso, creo que vamos a darnos cuenta de que para los diputados y senadores es más grave un delito económico -ya que en su momento, a raíz de la violación a los DD.HH., rechazaron la acusación constitucional por ese tema-. Lo de Dominga por supuesto que es grave, pero los crímenes de sangre que ocurrieron durante el gobierno de Piñera son mucho más graves. Esas vidas que perdimos como pueblo no van a volver, esos ojos que perdimos tampoco. Entonces vuelvo un poco a lo anterior, esperamos que esta sociedad se vuelva más humana. Que ponga al ser humano y a las personas en el centro. Por otra parte, creo que a Piñera hay que perseguirlo por múltiples delitos, y si cae por esto, bueno, tendrá que caer y le sumaremos después su responsabilidad ante las violaciones a los DD.HH. Estoy de acuerdo con que ahora lo acusen constitucionalmente, esperemos que llegue a la cárcel y que haya un juicio de verdad. Eso es lo que esperamos. 

-A tu juicio, ¿qué hecho implicaría que él estuviera preso? 

-Yo creo que él tiene que estar preso principalmente por su situación en los delitos de derechos humanos ocurridos en su gobierno. Él nos declaró la guerra y por tanto tiene responsabilidad en lo que pasó. Para mí, él es responsable también.

-¿Has seguido la carrera presidencial? ¿Tienes un candidato? 

-No sé si tengo un candidato tan claro, lo más probable es que vote por Apruebo Dignidad. Tengo que revisar bien. Creo que votaré por Boric, pero no es una decisión que tenga tomada. Como siempre, también tengo muchos cuestionamientos al sistema electoral que tenemos actualmente. Que excluye al mundo independiente. Pero siento que Apruebo Dignidad, es el conglomerado que tiene las propuestas que más me satisfacen a mí. No es una decisión tomada, pero es donde más me inclino como proyecto. Más que por Gabriel Boric como personaje, el proyecto de Apruebo Dignidad es lo que más me convence

-¿Qué sentiste en el primer debate cuando Boric, respecto de la responsabilidad del mandatario por violaciones a los DD.HH., dijo: “Señor Piñera, está avisado”? ¿Le creíste?

-Sí, le creo. Esperemos que entre todas las fuerzas de izquierda, desde las más izquierdizadas hasta las menos izquierdizadas, nos juntemos para que Piñera caiga. Y no sólo Piñera, sino también Chadwick, Blumel, Rozas; todos ellos tienen que cumplir y caer a la cárcel. Como te digo, siento que todos quienes podemos empujar hacia allá, tenemos que hacerlo.

Créditos: Carlos Vera

-Boric fue agredido cuando visitó a los presos de la revuelta social. ¿Qué te pareció eso? 

-Yo siento que ellos tienen una rabia hacia la institucionalidad, que es súper comprensible. Yo también tengo muchos reparos hacia la institucionalidad, hacia el tema electoral, entonces entiendo esa molestia. 

“Creo que votaré por Boric, pero no es una decisión que tenga tomada. Como siempre, también tengo muchos cuestionamientos al sistema electoral que tenemos actualmente. Que excluye al mundo independiente. Pero siento que Apruebo Dignidad, es el conglomerado que tiene las propuestas que más me satisfacen a mí”

-Hablando de reparos a la institucionalidad, ¿cómo tomaste el regreso de la Tía Pikachu -ahora como constituyente- a la zona cero y que la agredieran?

-Sinceramente no entendí por qué era la funa. Tengo que ser muy sincero en eso, no entiendo sus razones. Desconozco si la Tía Pikachu habrá dicho algo, habrá hecho algo, no sé. Pero creo que, sin duda, la Tía Pikachu fue una persona que estuvo en las calles durante meses, le tiraron gases, le rompieron su traje. Ahora está en otro espacio también luchando; es cosa de revisar sus votaciones, no es una persona amarilla

-¿No es que haya traicionado sus ideales?

-No. Hay que revisar sus votaciones en la Constituyente para darse cuenta de eso. Creo que es una voz autorizada, ella recorrió todo Santiago luchando, yendo a las poblaciones, a las ollas comunes durante todo el estallido, entonces no entiendo bien la funa, no entiendo en el fondo qué pasó. Existe una resistencia hacia quiénes entran a la institucionalidad, y creo que existe un miedo, porque también durante los 30 años de institucionalidad no pasó nada. Tenemos miedo a eso, una resistencia. Pero ahora ir a funar a esas personas que hicieron ese camino institucional y que igual están legislando, o en este caso haciendo la Constitución para el pueblo, creo que ahí estamos medio mal. Porque en mi caso, por ejemplo, tampoco me interesa estar en la institucionalidad, soy muy reacio a eso, pero también valoro esos espacios porque ahí es donde se está construyendo el futuro de Chile

“La Tía Pikachu fue una persona que estuvo en las calles durante meses, le tiraron gases, le rompieron su traje. Ahora está en otro espacio también luchando; es cosa de revisar sus votaciones, no es una persona amarilla”

“LE TENGO CALETA DE FE A LA CONSTITUYENTE”

-¿Qué piensas lo que pasó con Rodrigo Rojas Vade? ¿Sientes que ese hecho, esa mentira, fractura a la Convención?

-No, yo creo que es importante recalcar que el Apruebo ganó con un 80%, eso no es menor. De repente nos olvidamos un poco de eso y nos vamos por temas que son mucho menores. Lo importante es que se está escribiendo el futuro de la Constitución; yo al menos le tengo caleta de fe a la Constituyente, a lo que está haciendo la presidenta Loncon y el vicepresidente Bassa. Tengo mucha fe en el proceso y eso se ha mantenido a pesar de los errores no forzados de gente ahí dentro, como también a pesar de la infinidad de ataques que ha hecho la derecha, de desprestigiarla. Pero bueno, como por ahí se dice, la Constituyente se defiende y hay que defender el proceso que nos ganamos, no fue un regalo. Eso se lo ganó el pueblo.

-¿Te sientes parte de ese triunfo?

-Sí, o sea, no sé si llamarlo un triunfo en verdad. Me siento parte de ese proceso que costó conseguir, pero que fue fruto de la movilización. No es menor cambiar la Constitución y siento que tenemos que cuidar ese proceso. Yo creo que en ese proceso vamos a construir muchas cosas. 

-¿Te ofrecieron ser candidato a la Convención? No sé si para las parlamentarias pasó lo mismo. 

-Sí. También me preguntaron.

“Yo al menos le tengo caleta de fe a la Constituyente, a lo que está haciendo la presidenta Loncon y el vicepresidente Bassa. Tengo mucha fe en el proceso y eso se ha mantenido a pesar de los errores no forzados de gente ahí dentro, como también a pesar de la infinidad de ataques que ha hecho la derecha, de desprestigiarla. Pero bueno, como por ahí se dice, la Constituyente se defiende y hay que defender el proceso que nos ganamos, no fue un regalo. Eso se lo ganó el pueblo”

-¿Volviste a decir que no?

-Sí. A mí no me gusta mucho la idea de política institucional. A mí me gusta la política, me encanta la política, pero lo mío va más por un trabajo colectivo desde la propia organización del pueblo, de proyectos para ayudar a los cabros y cabras. Es donde yo me ubico y donde me siento más cómodo también.

Créditos: Carlos Vera

-¿Y ese espacio de ayudar a víctimas de la represión cómo lo has venido haciendo?

-Actualmente estoy terminando mi carrera de Sicología, en un año debería estar ya finalizando eso. Y me gustaría aportar desde ahí, trabajar en alguna cosa de derechos humanos. Desde el año pasado estamos trabajando en Evadiendo.cl, con varias actividades que van en ayuda del pueblo y sobre todo de los sobrevivientes de la revuelta y también de los familiares de quienes fueron asesinados

-¿Te has seguido reuniendo con personas vinculadas a eso?

-Sí, claro. Nos hemos seguido juntando y sobre todo hemos establecido esta relación de amistad con los cabros y cabras heridos de trauma ocular. Sobre todo por afinidades de la música, ahí nos hemos estado juntando a tocar y a hacer música. Se ven algunos proyectos junto con la Coordinadora de Heridos de Trauma Ocular, se vienen proyectos bien bonitos en relación con la música. 

-¿Están tocando en una banda?

-Sí. Sinceramente no sé si te puedo contar tanto, porque está ahí en proceso, pero se viene algo en relación con la música.

-Además comparten sus experiencias, me imagino…

-Siempre sale el tema. Y de hecho la música que estamos haciendo también, las letras tienen que ver con eso. Son letras que han compuesto los cabros, la música la hacemos entre todos, así que se ha dado una instancia súper bonita donde compartimos experiencias.

“Nos hemos seguido juntando y sobre todo hemos establecido esta relación de amistad con los cabros y cabras heridos de trauma ocular. Sobre todo por afinidades de la música, ahí nos hemos estado juntando a tocar y a hacer música”

-Es interesante eso. Tú que estudias sicología, ¿es terapéutico compartir experiencias?

-Sí. De hecho, muchos de los cabros han dicho eso también, que compartir esos espacios donde a todos nos pasaron cosas similares es de ayuda. Entonces vivimos experiencias similares: la mala atención de la UTO, todos tuvimos que vivir esta rehabilitación también, en mayor o menor medida de acuerdo al grado de lesión que tuvo cada uno. Pero en fin, todos tuvimos una historia parecida, una herida que tenemos física como psicológicamente, que se intenta plasmar a través de la música y también en compartir una experiencia, pasarlo bien, reírnos un rato. Así que ha sido un espacio bien bonito el que se ha armado ahí. 

“A TODOS NOS CAMBIÓ LA VIDA”

-Con respecto a tu carrera, sé que estás realizando tu práctica profesional ¿En qué consiste?

-La estoy haciendo en una fundación que se llama Fundación luz. Lo que hago en un 95% es trabajo clínico con pacientes que tienen discapacidad visual, desde ceguera total hasta una visión parcial. Hasta ahora he tenido seis o siete pacientes. 

-¿Sientes que tu propia experiencia de vida te ha servido para vincularte con ellos?

-Sí, se da eso también. Muchos pacientes sienten que yo como terapeuta que también tengo ceguera total entiendo lo que ellos pasan. Entiendo que te levantas un día y te tropiezas con un zapato que no tenía por qué estar ahí o chocaste con la puerta, cuestiones tan básicas que es como “oh sí, a mí también me pasa”. Entonces ciertamente se establece una relación donde ambos entendemos por lo que estamos pasando.

-¿Y a ti te ha servido hacer esas terapias, como retroalimentación con otras experiencias?

-Sí. Se establecen relaciones donde comparten experiencias y al compartir tu propia experiencia también vas sintiendo una limpieza y una retroalimentación del otro. Entonces también hay como algo que te va ayudando a ti también.

-En entrevistas pasadas comentaste que ya dominabas el braille. ¿Cómo ha evolucionado eso?

-Ahora lo he tenido un poco botado, porque con el celu, con la tablet, lo hago todo; entonces lo tengo más para cosas específicas. Me gusta escuchar música con vinilo, entonces eso lo tengo marcado en los discos. Cuál es el artista y el álbum; más que nada para eso ocupo el braille. No sé po, para seleccionar las especias en la cocina también ocupo el braille.

“Muchos pacientes sienten que yo como terapeuta que también tengo ceguera total entiendo lo que ellos pasan. Entiendo que te levantas un día y te tropiezas con un zapato que no tenía por qué estar ahí o chocaste con la puerta, cuestiones tan básicas que es como “oh sí, a mí también me pasa”

-Hablando de música, ¿qué estás escuchando ahora?

-Anoche estuve escuchando a Juan Gabriel, que en lo personal no escucho tanto pero ayer no sé por qué me dio por escuchar el concierto de Juan Gabriel. Pero nada, lo mismo de siempre, me gusta harto el rock chileno, estoy escuchando harto eso.

-Pero es bueno Juan Gabriel.

-Sí. Buenas canciones. Además, le compuso a muchos artistas: a Luis Miguel, Alejandro Sanz, a todo el mundo le escribió canciones. Era muy buen artista. 

-Sufrido sí.

-Cebollero.

-Antes de la entrevista me comentabas que te cambiaste de casa con tu polola…

-Sí, se han dado las cosas súper rápido. Como que el tiempo avanza muy rápido. Pero bueno, ya estamos acá y también pienso que al final ya con mi título empieza una nueva etapa… es como que el tiempo se fue volando. Yo estaba en tercero de la universidad cuando me dispararon y ahora ya estoy terminando la u, ¿cachai? De verdad que se fue volando todo este tiempo.

-¿Y cómo se gestó el cambio de casa?

-Hace rato lo veníamos pensando con mi pareja y se dio la oportunidad de venirse a vivir a otra parte y le dimos. Estaba a la mano para hacerlo y lo hicimos. Obviamente nuestra familia nos apoyó un montón, nuestros amigos también, así que estamos constantemente con mucho cariño, muchas atenciones también, pero igual andábamos buscando nuestra independencia. En lo personal nos hemos sentido súper cómodos. Nos ha gustado. 

Créditos: Carlos Vera

-Dueños de su espacio

-Sí. Igual ha sido bacán eso, arreglar un poco la casa juntos. Adornarla y decorarla como nosotros queremos. La casa estaba bien buena, a excepción de las paredes. La pintura estaba muy mala. Entonces compramos un tarro de pintura blanca y pintamos la casa entera blanca por dentro. 

-¿Ya te acostumbraste a los espacios?

-Sí. Igual es cansador en todo caso mantener una casa. Por ejemplo, yo me encargo más de lavar la loza y hay loza sucia todo el día. No lo entiendo, como que siempre hay cosas que hacer en una casa y uno nunca piensa en eso hasta que te vas a vivir solo.

“Como que el tiempo avanza muy rápido. Pero bueno, ya estamos acá y también pienso que al final ya con mi título empieza una nueva etapa… es como que el tiempo se fue volando. Yo estaba en tercero de la universidad cuando me dispararon y ahora ya estoy terminando la u, ¿cachai? De verdad que se fue volando todo este tiempo”

-¿Te llevaste la batería?

-No, la batería no me la traje. No conozco a los vecinos de acá, entonces me traje la batería eléctrica que es la que no hace ruido

-¿Tienes algo preparado para el segundo aniversario del estallido social?

-Me gustaría ir a la Plaza Dignidad en la tarde. Ahí estamos planeando algo, obviamente cuidándonos siempre, tanto del Covid como de los pacos. Así que ahí estamos planeando qué hacer, pero ese día me gustaría volver a protestar a la Plaza Dignidad, es un lugar simbólico del estallido.

-¿Donde cambió todo?

-Sí po; o sea, el 18 de octubre, el estallido en general, fue un cambio de rumbo para todo el país. A algunos nos afectó más directamente que a otros, a algunos nos cambió la vida físicamente para siempre, a otros les cambió la forma de pensar. Para muchos realmente fue un despertar, darse cuenta de muchas cosas, pero a todos nos cambió la vida. Si ahora hay que pensar que estamos en un proceso constituyente, estamos en una acusación constitucional al Presidente, están avanzando los procesos judiciales, estamos empujando para que avancen todos los procesos y todos los cabros tengan justicia. Pero realmente cambió la vida de Chile entero. O sea, el estallido va a quedar marcado en la Historia con lo bueno y lo malo, pero va a quedar ahí en la Historia para siempre. Por eso es tan importante conmemorarlo, ahora se van a cumplir dos años y hay que conmemorar lo que nos pasó a todos.

“El 18 de octubre, el estallido en general, fue un cambio de rumbo para todo el país. A algunos nos afectó más directamente que a otros, a algunos nos cambió la vida físicamente para siempre, a otros les cambió la forma de pensar. Para muchos realmente fue un despertar, darse cuenta de muchas cosas, pero a todos nos cambió la vida”


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