Patricio Vera

Bajo la lupa: Las propuestas de los candidatos para lidiar con la migración

Los sucesos de violencia en Iquique evidenciaron los lugares oscuros a los que puede llegar la crisis migratoria que se viene gestando hace años en Chile. Hoy es un tema ineludible y será obligatorio para quien dirija el país desde marzo. Revisamos las propuestas sobre migración de los cuatro candidatos mejor ubicados en las encuestas; y luego las sometimos al veredicto de los expertos.

No es un hecho aislado. El fenómeno migratorio avanza, pasa por períodos de crisis y, como se vio hace un mes en las violentas protestas en Iquique, a veces llega a momentos explosivos. Ocurre en Chile, en América Latina y en varios países alrededor del mundo. Son varias las imágenes que evidencian este panorama que no pocas veces conlleva tragedias, como muertes de niños, niñas, mujeres y hombres en sus intentos por cruzar fronteras, la deshidratación, el apunamiento y el riesgo de encontrarse con coyotes o traficantes de personas.

En Chile, la población migrante ha ido creciendo en las últimas décadas, tal como lo indica el siguiente gráfico elaborado por el Servicio Jesuita a Migrantes, que recopiló datos del Instituto Nacional de Estadísticas y del Departamento de Extranjería y Migración. Los migrantes en Chile pasaron de 305.000 en 2010, lo que correspondía a 1,8% de la población total chilena, a casi 1.500.000 personas en 2020 (7,5%).

Evolución población migrante residente en Chile en las últimas décadas

Especialistas consultados, coinciden en que el movimiento migratorio se ve cada vez más impulsado por la pobreza extrema y las condiciones adversas que esas personas viven en sus países de origen. Esas crisis llegan a tal nivel que incluso están dispuestos a correr el riesgo de ingresar al país clandestinamente. Entonces empiezan los movimientos por pasos no habilitados. En el caso de Chile, son decenas de miles de personas las que han entrado por esta vía en los últimos años.

Argumentando un deseo por frenar ese tipo de ingreso, el 20 de abril de este año Sebastián Piñera promulgó la nueva ley de migraciones, que solo les permite regularizar su situación migratoria a quienes ingresaron por un paso habilitado antes del 18 de marzo de 2020. En cambio, quienes entraron de manera clandestina por pasos no habilitados tienen un plazo de 180 días para abandonar el país, sin sanción.

Esto se ha reflejado en las siguientes cifras:

Fuente: Fundación Servicio Jesuita a Migrantes

De acuerdo a los expertos, en materia de migración siempre hay divisiones entre un enfoque en que prima una visión de seguridad y soberanía y otro que analiza la problemática desde una perspectiva humanitaria. En el caso del gobierno de Piñera, sostienen varios, se ha priorizado lo primero. Sin embargo, organizaciones pro migrantes y defensoras de derechos humanos -adscritas a la segunda visión- han criticado la política del gobierno. Amnistía Internacional en Chile, por ejemplo, ha insistido en que muchos de quienes ingresan a Chile de forma clandestina no son propiamente migrantes, sino personas que buscan protección internacional dada la crisis que atraviesan algunos de los países de donde provienen, como Venezuela y Haití

Un desafío ineludible

La migración irregular es un problema para las personas que ingresan, y puede serlo también en para los ciudadanos del país. “Si el migrante trabaja sin documentos es un trabajador sin contrato y un trabajador sin contrato significa un trabajador expuesto a salarios más bajos, jornadas más extensas y distintas formas de explotación. Es como un desconocimiento de sus derechos básicos al ser una persona que no puede denunciar. Esto también crea una competencia ‘desleal’ frente al trabajador chileno, que siente que el trabajador extranjero está permitiendo la rebaja de los estándares salariales y laborales y eso afecta en la calidad del empleo en Chile”, explica Manuel Hidalgo, vocero de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes. “Tener una situación de ilegalidad en el mercado del trabajo no sólo contraviene a la ley, sino que los derechos humanos de todos”, agrega.

“Es importante entender las tensiones que se generan en los territorios (donde estas migraciones ocurren). Si vemos lo que pasó en Iquique, no fue sólo una marcha antiinmigrante. También responde a un malestar porque es normal que la inmigración, en periodos de crisis, genere esas tensiones y hoy día están super exacerbadas por la situación de precariedad que están viviendo esas personas en Iquique”, explica Luis Eduardo Thayer, doctor en Sociología, especialista en migración, académico de la Universidad Católica Silva Henríquez y quien participó en el programa de Gabriel Boric sobre el tema.

Para Manuel Hidalgo, hay otro factor que puede llevar a estos hechos: cuando hay ambientes recesivos en la economía del país. “Cuando hay recesión económica, los salarios bajan y el desempleo aumenta, por lo que florece una cierta sensación de que un trabajador que viene de otro país quita espacio”, dice. “Pero esperamos que esta situación vaya mejorando porque la migración es un aporte en muchos aspectos y es, además, especialmente necesaria en un país como Chile, donde las tasas de natalidad van decreciendo y la población de adultos mayores va aumentando”.

No todos lo ven así. Según una encuesta Cadem de febrero, el porcentaje de chilenos que cree que la llegada de extranjeros es “mala” para su país alcanzó un 60%. Este número representa un aumento de 16 puntos desde julio de 2019 (44%) y es el porcentaje más alto desde diciembre de 2016.

Sucesos como el de Iquique estallan por crisis que se vienen acumulando, explica Francisca Vargas,  Directora Clínica Jurídica de Migrantes y Refugiados de la UDP. “Lo que estamos viendo ahora empezó el 2018; y en mi opinión, lo que ha llevado a este desenlace son las políticas migratorias restrictivas que se impulsaron en este gobierno”, dice. Antes, explica, las personas migrantes podían ingresar al país y cambiar su estatuto migratorio, conseguir un trabajo, acceder a fuentes de ingreso. “Era una vía más expedita, pero esto cambió y se pasó a exigirles un visado consular que tenían que sacar de manera previa. Muchos advertimos que los consulados no tienen la capacidad para tramitar esta cantidad de visas y por lo tanto iba a haber muchos rechazos, y esos rechazos y esas largas esperas iban a provocar que se ingresará de manera irregular”, comenta.

Francisca Vargas, directora de la Clínica Jurídica de Migrantes y Refugiados de la UDP

Francisca Vargas y Manuel Hidalgo coinciden en que la migración irregular es un fenómeno de difícil solución y que requiere cooperación entre organizaciones, países, expertos y políticos. Aun así, explican que en los últimos debates presidenciales y en las propuestas entregadas se ve una falta de comprensión del tema. “En el debate del 11 de octubre se reflejó un nivel de desconocimiento profundo sobre migración. No solamente de los flujos  que están ingresando, sino que de los problemas que enfrentan los que ya están radicados en Chile, entre los que hay un gran número en situación de irregularidad o de semi-irregularidad. Porque se les venció el documento y hay cierta incapacidad del departamento de extranjería y migración para la renovación de visas temporales, de acceder a las peticiones de permanencias definitivas, etc. Muchos migrantes se encuentran sin documentos, por más que ingresaron por vías regulares al país”, dice Hidalgo.

Como sea, esta nueva ola migratoria ha significado un ineludible desafío para Chile y un tema obligatorio para quienes quieren presidir el país por los próximos años. Mirando los programas e intervenciones de los cuatro candidatos que lideran las encuestas, las propuestas van desde políticas restrictivas, de cierre de fronteras y expulsión de migrantes irregulares, hasta un cierto silencio sobre cómo la regularizar de la manera más óptima la situación de los migrantes.

La zanja y políticas restrictivas migratorias de Kast

En su programa, José Antonio Kast es quien menciona la mayor cantidad de propuestas, y las más radicales, en temas migratorios. Una de las más conocidas es la famosa zanja que quiere implementar al norte del país. En su programa incluye: “Asignar los recursos e implementar soluciones concretas que permitan reforzar los puestos fronterizos en los pasos habilitados y los pasos informales que ya se encuentran identificados que  incluyan  la construcción de zanjas en los perímetros cercanos a estos pasos, torres de vigilancia y habilitación de apoyo tecnológico (drones, visión nocturna) para anticiparse al cruce ilegal de personas por la frontera”.

Sobre esta medida, los expertos entrevistados por The Clinic enfatizaron que este tipo de políticas restrictivas agrava el problema de la migración irregular y no necesariamente disminuyen el número de ingresos migratorios al país.

“Hay que pensar en políticas de fronteras que sean más realistas con la situación de la región. Hoy día se invierten casi 3 mil millones de pesos al año en Plan Frontera Segura, donde el Ejército controla la migración clandestina. Ya hay una zanja en el norte y la gente se la salta o baja y sube; entonces yo pienso que este tipo de soluciones son poco razonables para el caso de Chile”, dice Luis Eduardo Thayer. “Obviamente el Estado tiene la función, y tiene que ejercerla, de definir condiciones para admitir gente o no. Pero pretender que la frontera es una llave que se abre y se cierra como una llave de paso es una utopía material y no es factible. Luego tienes dificultades humanitarias. También hay que hacerse cargo de gente que está muriendo en la frontera y que entra en condiciones de extrema precariedad”.

Luis Eduardo Thayer, académico de la Universidad Católica Silva Henríquez

Para Francisca Vargas, “la propuesta de Kast muestra que no entiende el problema. Un gran grupo que está llegando a Chile lo hace por necesidad, particularmente aquellas personas que vienen de países en crisis, como Venezuela o Haití. Sí tienen un motivo y lo hacen en su ejercicio de derecho de libre desplazamiento -que como cualquier derecho tiene limitaciones y tiene que ser regulado-. Pero yo creo que con estas políticas restrictivas que tenemos, más una política de completa puerta cerrada, al final del día se va a generar un caos humanitario. Problemas graves para los ciudadanos y para las personas migrantes”.

Otras de las propuestas de Kast se dirigen hacia la expulsión de migrantes, como hacer un Recinto Transitorio de Inmigrantes Ilegales, que entregue alojamiento, comida y atención de salud, pero “con el solo objeto de preparar su expulsión del país. Este recinto deberá construirse en el altiplano, con módulos, carpas y todos los implementos necesarios para acoger adecuadamente a las personas y asimismo contar con apoyo de personal de salud, legal y de seguridad suficientes para evitar el incumplimiento de cuarentenas y se adopten medidas que aseguren los procedimientos de expulsión del país”.

También se menciona: la elaboración de un Estatuto de Expulsión de Inmigrantes Ilegales; la habilitación de Cordones Migratorios en las rutas cercanas a la frontera y en el camino hacia Huara e Iquique, para impedir el traslado de migrantes ilegales en vehículo o a pie desde Colchane; instalar  un Campamento Militar Temporal en la zona de Colchane para aumentar la dotación militar y asegurar un adecuado control de las fronteras mientras dure la emergencia; la creación de una Unidad Especializada de la Policía de Investigaciones para buscar activamente a los inmigrantes ilegales  en  territorio nacional (de Arica a Punta Arenas) y proceder a su expulsión de Chile en el más breve plazo.

“Las propuestas del candidato Kast reiteran su visión de la expulsión como la gran respuesta a todos los problemas que la migración puede ocasionar. Esto muestra que tiene una visión de la migración como un problema en sí mismo, cuando no es así”, dice Vargas, quien sostiene que el problema es principalmente la falta de regulación que se ha dado por las últimas políticas restrictivas que imposibilitan acceder a ingresos por una vía legal.

Como se explicó en un artículo en The Clinic, en los últimos sondeos de opinión –Cadem, Pulso Ciudadano y Criteria– Kast registra una sostenida alza en las preferencias; y uno de los motivos según los analistas es su política restrictiva de migraciones. “Él ha sido mucho más enfático en poner orden en el ingreso de las personas que llegan al país, obviamente desde un paradigma muy racista y xenófobo”, explicó Susana Riquelme, analista de la Red de Politólogas e investigadora de la U. del Biobío. “Pero le habla a esas personas que tienen problemas diariamente con la crisis migratoria que hay en el norte. Hay personas que les parecen bien propuestas como las de la zanja, porque ellas viven la problemática desde otro punto de vista. A ese grupo apunta Kast”, agregó.

“Si llegara a salir elegido e implementara esas políticas, el problema no sólo se va agravar, sino que va a ser realmente incontrolable. La razón de por qué ahora tenemos ingresos masivos en pasos no habilitados es porque no logran acceder por la vía regular. Las cifras dan cuenta que desde 2018 se dispararon los ingresos por pasos no habilitados y ¿qué pasa el 2018? Se impuso visa consular a las dos nacionalidades que presentaban mayor flujo: Venezuela y Haití”, explica Vargas. “Si cierras la puerta, la gente igual va a entrar por la ventana; y si cierras la ventana va hacer un hoyo en el suelo… porque la gente no migra por gusto, migra por necesidad”.

Mirada interseccional en el programa de Provoste

La candidata Yasna Provoste sostiene que la crisis que se evidenció en el norte de Chile recientemente requiere una respuesta realista, unitaria y con perspectiva gradual que incluya acciones como cooperación internacional, diálogo con países de la región, juridicidad, robustecer el nuevo Servicio Nacional de Migración, crear una Unidad de Cumplimiento Judicial, incorporar el Principio de Regularización Migratoria e incorporar un enfoque interseccional en las políticas públicas para articular de manera adecuada respuestas del Estado en áreas claves para la integración, como la Salud, la Educación y el Empleo.

“Nosotros vamos a establecer un proceso de regulación pero también de exportación que cumpla con los estándares que tiene nuestra ley. Que cumpla los estándares internacionales. Todos los países tienen dentro de sus procesos las deportaciones, a mí me parece que uno no tiene que tener miedo de hablar de aquello. Lo que nosotros hemos señalado es que nuestro gobierno va a implementar las deportaciones resguardando el debido proceso y la hemos dicho con mucha claridad. No es aceptable que personas con antecedentes penales lleguen a nuestro país. Nosotros tenemos una carga máxima de poder acoger a personas que vienen en una situación compleja de sobrevivencia, pero tenemos que hacerlo entregando dignidad a aquellas familias que vienen en búsqueda de un mejor horizonte, por eso hemos señalado que acá se requiere un diálogo”, dijo Provoste en el debate presidencial del 11 de octubre.

Sobre las propuestas de la candidata, Francisca Vargas considera positivo que se mencione cooperación internacional: “Habla de una lógica de internacionalización y cooperación, que es lo que se requiere para afrontar situaciones migratorias que provienen de una crisis. Chile no se puede hacer cargo solo y está lejos de hacerlo, o sea Chile no es el país que más inmigrantes recibe. Y la solución precisamente está en la cooperación. Internamente, igual su programa no dice más que eso”, explica.

Hidalgo coincide con estos comentarios. “Las propuestas de Yasna Provoste son más concretas (que las de Gabriel Boric), pero aún así falta entrar en detalles sobre su aplicación”. El experto también sostiene que sería bueno que Provoste acogiera lo que ha mencionado en ocasiones sobre el fortalecimiento de la participación de migrantes en el sistema electoral chileno: “aunque sea una declaración vaga, todo lo que fortalezca la participación de los migrantes en el proceso electoral chileno es positivo”, dice.

Sichel: colaboración con otros países y reforzar fronteras

A diferencia del candidato republicano, Sebastián Sichel propone políticas menos restrictivas, menciona menos propuestas enfocadas en la expulsión de migrantes o de “puertas cerradas”. Luego de los sucesos ocurridos en la Plaza Brasil de Iquique, Sichel se pronunció a través de Twitter: “Las imágenes de Iquique son desoladoras. Urge un trato digno y humanitario a los migrantes, pero sin perder de vista que la migración debe ser legal, ordenada y regular. Tenemos que ser capaces de conseguir ambos objetivos. El Estado debe reforzar fronteras, en especial en puntos de ingreso irregular. Más tecnología, coordinación y dotación de Carabineros, PDI y Fuerzas Armadas. Si hay migrantes que piden refugio o asilo, tienen que acreditarlo y el Estado debe garantizar un trato humanitario”. 

A su vez, el abanderado de Chile Podemos Más habla de un sistema que incentive la atracción de personas con ciertas profesiones que se encuentran en escasez y de un sistema de puntos para permitir alcanzar la nacionalidad: como profesión, trayectoria profesional, conocimiento del idioma, existencia de familiares en el país, edad, región de país a la cual postula y antecedentes penales.

Sobre esto, Manuel Hidalgo considera que las propuestas de Sichel dan cuenta de una postura asimilacionista de la migración. “Como cuando dices: intégrate, pero conviértete en chileno y olvídate de tu cultura. Chile es un país mestizo, tiene varios pueblos originarios, pero el grueso de la población chilena es mestiza. Yo creo que se debe tener un enfoque intercultural, un enfoque que valide y ponga en el mismo pie de igualdad a todas las tradiciones existentes. Sin considerar que una valga más o menos, sino que hay sabiduría en cada una de esas. Hay que respetar y hay que favorecer su encuentro”.

En el programa de Sichel también se mencionan métodos para frenar la inmigración ilegal: “Se debe detener la entrada por pasos ilegales y expulsar a quienes han ingresado de esta manera al país”, para lo que propone colaboración con otros países de la región, reforzamiento de las fronteras, establecer protocolos colaborativos de expulsión, inadmisibilidad, tránsito y visado, integración y colaboración de policías y FF.AA.

“En base a lo que veo de las propuestas de Sichel, también tiene una mirada como utilitarista de este fenómeno. Como de dejar entrar a los que aportan en tal cosa y eso da la idea de no entender que migrar es el ejercicio del derecho humano del libre tránsito. Todos creemos que la migración tiene que estar regulada, pero lo que hemos visto en Chile es que a más restricción hay más inmigración irregular. Las personas merecen migrar con dignidad y tienen derecho a hacerlo y pueden venir acá, obviamente respetando las leyes y requisitos”, dice Francisca Vargas, de la UDP.

Boric, más cerca de una perspectiva de derechos humanos

Las propuestas de Gabriel Boric en un principio incluían garantizar acceso a la vivienda a los migrantes y establecer un proceso de regularización independiente de la forma de entrada al país, pero estas propuestas ya no se pueden descargar de su sitio web. Sí mantuvieron 30 ejes programáticos, pero cambiaron el de “Migración y Política Migratoria”, donde ahora se encuentra sólo un grupo de ocho lineamientos generales. Desde su comando afirmaron que están rearmando su programa, pero aún no ha sido publicado el detalle de las propuestas migratorias.

En el debate del pasado 11 de octubre, el candidato mencionó algunos lineamientos: “Nosotros queremos llevar a cero la migración irregular y para eso nos parece importante cuidar la frontera, entregar visas de trabajo para los sectores y las industrias que lo necesitan como lo es la agricultura, pero tener una perspectiva sobre todo de derechos humanos. Hoy día son los colombianos, los venezolanos, los haitianos los que están migrando y es importante que entendamos la crisis, qué significa esto y que lo veamos como una perspectiva de derechos humanos”. 

Sobre esto, la académica Francisca Vargas considera que es el candidato que más se acerca a una visión verdadera de los derechos de los migrantes, pero que aún falta: “Falta una mayor comprensión, porque cuando de nuevo habla de expulsar aunque sea conforme a los tratados internacionales, hablar de expulsión al final es centrarte en un centímetro de la situación. Mi sensación es que es para quedar bien y creo que no termina de entender el fenómeno. Creo que ninguno quiere casarse demasiado con el discurso de los derechos humanos. Si te fijas en los debates, todos toman el tema de la expulsión, entonces yo creo que el problema radica en entender el fenómeno y las implicancias de la expulsión. ¿Pueden los estados expulsar? Claro que sí, tienen que seguir reglas de un debido proceso, pero incluso si las siguieran ésa es una cuestión legal, eso no te garantiza que sea la herramienta correcta para lograr el objetivo que todos ellos dicen y que es una migración ordenada segura y regular”.

Manuel Hidalgo también critica la falta de detalle de su programa. Dice que no hay nada concreto y que no se ha avanzado, a pesar de que se esté viviendo una crisis migratoria en el país.

Sugerencias de los expertos

Ninguno de los expertos entrevistados cree en las políticas restrictivas que algunos candidatos proponen: ni como medida efectiva para solucionar la crisis, ni como una opción viable. Una zanja, dicen, no impide el paso de personas que migran por condiciones extremas de vulnerabilidad en su lugar de origen. A la vez, por más de que todos los candidatos hablan de las expulsiones, éstas tampoco pueden subir a números muchos más altos que los actuales; es decir, hay un techo. “Si uno cuenta desde el 2013 a hoy día, hay 25 mil órdenes de expulsión que no se han ejecutado y que no se pueden ejecutar porque no alcanzan los recursos. Si uno ve los datos históricos de expulsiones, Chile ha expulsado anualmente 1.500 personas, porque no hay más capacidad. Hay que notificarlos, las personas tienen que poder defenderse, entonces los recursos humanos y monetarios que se necesitan para expulsar a toda esa gente superan casi tres veces el presupuesto completo del departamento de extranjería. Entonces es inviable expulsar a tantas personas”, dice Luis Eduardo Thayer.

“Sin embargo, uno puede ordenar la frontera, entregando un documento provisorio a la gente y poniendo ciertos requisitos de permanencia, pero ya sabes dónde está la persona, ya sabes quién es, ya tienes un rut, ya puedes notificar por si es necesario una orden de abandono o lo que fuera. En el fondo hay que ordenar un poco esta situación. Eso en vez de tener miles de inmigrantes irregulares que no se sabe dónde están, que no tienen carnet, que están probablemente trabajando de forma informal y están en un callejón sin salida de precariedad, porque sin una autorización de residencia están en el peor de los mundos”, agrega el académico.

Francisca Vargas coincide con estas afirmaciones. Dice que es importante tener un control de quiénes entran, lo cual no ocurre con medidas restrictivas de ingreso que sólo ayudan a aumentar la entrada por vías clandestinas “de personas que pueden ser con o sin antecedentes, no lo vas a saber. En cambio, si abres las puertas y mejoras las vías regulares puedes tener control y evitar que entre una persona con antecedentes delictuales. Pero eso sólo lo vas a poder ver si es que está todo a la luz, y la forma de tenerlos a la luz es poner mecanismos regulares para que la gente de verdad tenga acceso y no sean mecanismos de solo palabras. Tenemos una crisis en el norte del país, provocada por otra crisis humanitaria en nuestro continente y se sigue viendo la expulsión como la única vía”.


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