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Columna de Arnaldo Canales: Un proyecto para toda la sociedad

Especialistas vinculados con las diversas disciplinas que estudian y tratan el comportamiento humano, especialmente en el área de la salud, concluyen que Chile carece de formación en educación emocional, lo que genera una serie de problemas y conflictos en las propias familias.

La educación emocional busca abrir la conciencia emocional, facilitando el encontrarnos con una sociedad más empática, que desarrolla la escucha activa y que respeta al otro como un individuo legítimo. El desconocimiento sobre las herramientas emocionales que afecta de igual forma a estudiantes, docentes, directivos y la sociedad en general, no les permite a los profesores acceder a la conciencia emocional, la vinculación con el otro y a lo que emerge entre el docente y el estudiante, imposibilitando el generar un marco de confianza.

Especialistas vinculados con las diversas disciplinas que estudian y tratan el comportamiento humano, especialmente en el área de la salud, concluyen que Chile carece de formación en educación emocional, lo que genera una serie de problemas y conflictos en las propias familias. Particularmente, los niños se estresan más que los adultos, en tanto que los adultos tenemos algunas herramientas adicionales (resiliencia) para responder al estrés excesivo, recursos que los niños recién están formando.

Sabemos que el Estado tiene la obligación constitucional, consagrada en el artículo 19, N° 10 de la Constitución Política de la República, de promover la Educación Parvularia y así garantizar el acceso gratuito a ella y el financiamiento fiscal al segundo nivel de transición, sin que éste constituya requisito para el ingreso a la educación básica.

“El desconocimiento sobre las herramientas emocionales que afecta de igual forma a estudiantes, docentes, directivos y la sociedad en general, no les permite a los profesores acceder a la conciencia emocional, la vinculación con el otro y a lo que emerge entre el docente y el estudiante, imposibilitando el generar un marco de confianza”

En este entendido, como Fundación Liderazgo Chile nos motiva impulsar el proyecto de Ley sobre Educación Emocional ya que a través de ella aspiramos alcanzar el desarrollo de las habilidades emocionales en todos los ciudadanos, lo que nos permitirá como sociedad conocernos mejor, ser conscientes de nuestras emociones, relacionarse de manera más integral con nuestras familias y tener una mejor calidad de vida mediante el desarrollo personal, particularmente en lo relativo al vínculo entre alumnos, profesor-alumno; padres-colegio y colegio-comunidad.

Nuestra propuesta apunta a modificar algunos cuerpos legales de manera tal de impactar en la educación del país, siendo una de estas normativas la referente a la Ley N°19.532, la que crea el régimen de jornada escolar completa diurna y dicta normas para su aplicación, esto con la finalidad de que se destine tiempo, espacios y recursos humanos para la adquisición, difusión e implementación de herramientas sobre Educación Emocional (EE).

Respecto de la Ley N° 19.410 nuestro interés es estimular o incentivar a los establecimientos que perciben estas subvenciones apuntando a la incorporación y robustecimiento de herramientas sobre educación emocional, de modo que, en adelante, todos los establecimientos deban incorporar tiempo, espacio, modalidades, personal.

En el Decreto N°439-2012 que apruebas Bases Curriculares 1° a 6° básico, nuestro propósito es robustecer los actuales contenidos establecidos en el desarrollo de planes y programas propios de estudio, que se consideren adecuados para el cumplimiento de los objetivos definidos en las bases curriculares y con una especial proyección en la EE. Todo lo anterior amparado en la libertad en el desarrollo de sus planes que les reconoce este cuerpo normativo.

“Como Fundación Liderazgo Chile nos motiva impulsar el proyecto de Ley sobre Educación Emocional ya que a través de ella aspiramos alcanzar el desarrollo de las habilidades emocionales en todos los ciudadanos, lo que nos permitirá como sociedad conocernos mejor, ser conscientes de nuestras emociones, relacionarse de manera más integral con nuestras familias y tener una mejor calidad de vida mediante el desarrollo personal”

En el DFL N° 2 que fija el texto refundido, coordinado y sistematizado del Decreto con Fuerza de Ley Nº 2 de 1996, y que habla sobre subvención del Estado a establecimientos educacionales, aspiramos a que aquellos establecimientos que perciben asistencia de Estado incorporen dentro de los tiempos curriculares de los que ya disponen, herramientas y contenidos sobre EE. Esto más que una “carga” para estos establecimientos, lo consideramos un deber por cuanto el Estado tiene un rol prioritario en la formación de los alumnos que se encuentran a su cargo, más aún cuando es financiada con dinero de todos los chilenos.

En la Ley N° 20.501 de Calidad y Equidad de la Educación, aspiramos a que uno de los pilares fundamentales que sustentan la existencia e implementación de esta ley se base especialmente en aspectos relativos a la educación emocional, en tanto que en lo relativo a la Ley N° 21.094 sobre Universidades Estatales, pretendemos modificar especialmente el título I que define a la Educación Superior Estatal, su misión y principios, y sobre el rol del Estado en la formación de futuros profesionales con el fin de incorporar los contenidos sobre EE y su relevancia en la formación de formadores.

Finalmente, la Ley N°20.529 del Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación, tiene dentro de sus objetivos que los estudiantes alcancen su desarrollo espiritual, ético, moral, afectivo, intelectual, artístico y físico mediante la transmisión y el cultivo de los valores, conocimientos y destrezas, y donde se evalúa el desempeño de los establecimientos considerando tanto el puntaje SIMCE, como los indicadores de desarrollo personal y social con una ponderación de 67% y 33% respectivamente.

Al respecto, proponemos que esta Ley sea revisada ya que condiciona la memorización sobre el conocimiento siendo un sistema que afecta el real proceso de enseñanza, estresando a los profesores, y limitando su accionar, siendo aquí donde queremos revalorizar a los docentes, primero adquiriendo estas competencias emocionales en sí mismo, ya que nadie enseña lo que no tiene, pero por sobre todo darle un espacio para que el profesor pueda contribuir a formar personas de bien a la sociedad y es ahí donde creemos que debemos apuntar para mejorar la sociedad, y como fundación creemos firmemente que el docente es el motor de la educación y es ahí donde debemos apoyarlos.

“Esto más que una “carga” para estos establecimientos, lo consideramos un deber por cuanto el Estado tiene un rol prioritario en la formación de los alumnos que se encuentran a su cargo, más aún cuando es financiada con dinero de todos los chilenos”

*Arnaldo Canales Benítez es Director ejecutivo de la Fundación Liderazgo Chile, impulsor de la Ley de Educación Emocional en Chile y América Latina. Conferencista Internacional. Magíster en Educación Emocional ITEAP de España. Actualmente está desarrollando un trabajo para incorporar las prácticas contemplativas en el cultivo de la compasión en las aulas de América Latina, especializándose en emociones trascendentales y pro sociales, como pilares esenciales de la Educación del Siglo XXI, bajo el modelo del instituto de la compasión de la Universidad de Stanford.


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