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Cultura & Pop

17 de marzo de 2022

Pedropiedra: “El lugar más seguro para vivir ahora está entre Narnia y el mundo Bilz y Pap”

Alvaro Fillol L.

El cantautor nacional Pedropiedra explica así su decisión de no seguir a diario la contingencia política del país, agregando que “hay tanta cosa mejor que mirar en el mundo”. El artista se presentará por doceava vez en el festival Lollapalooza, donde estrenará sus dos últimos lanzamientos: “Sonámbulo” y “Estado Vegetal”. En esta entrevista, aborda lo que ha sido su carrera musical y las dificultades para desarrollarse como músico en pandemia.

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Cuando Pedro Subercaseaux, más conocido como Pedropiedra, se destina a componer una canción, dice que su objetivo principal “es que no me reconozcan”, “que la persona la escuche y diga ‘¿quién es este weón?’”.

Así – cuenta en esta entrevista- fue haciéndole ajustes a su última canción, Estado Vegetal, que fue lanzada hace unos días y que será parte del repertorio que tocará el próximo sábado 19 de marzo en el festival Lollapalooza.

Un festival que en sus 43 años ha sido un soporte para su carrera musical: 11 presentaciones en 10 años, tanto como solista como junto a distintas bandas.

Su carrera como solista comenzó a los 28, tras estar cerca de 10 años trabajando en distintos proyectos musicales, como Tropiflaite, Hermanos Brother, CHC, 31 Minutos y colaborando junto a otros artistas como Jorge González.

De este último, dice, aprendió una lección que aplicará en su próximo concierto en Lollapalooza: «Él tocaba todos sus éxitos, siempre. (…) La posición de él y que yo terminé adoptando, es que no puedes ir a ver a tu artista favorito y que no toque su mayor éxito».

Con esa premisa, asegura que su show tendrá sus últimos lanzamientos –Sonámbulo y Estado Vegetal-, gran parte de su disco Aló!, algunos covers de música chilena y, por supuesto, sus principales hits, como Inteligencia Dormida y Vacaciones en el Más Allá.

Además, en esta entrevista aprovecha de abordar la contingencia nacional. Sobre esto, asegura que “hace un rato me salí de la actualidad política constante” y observa con confianza el futuro gobierno de Gabriel Boric.

-A usted lo van a terminar premiando como «mister Lollapalooza», ya que no se pierde casi ninguno.

-Sí, creo que en la primera edición no estuve, pero yo, con mi banda, he tocado por lo menos dos veces creo, aunque ya ni me acuerdo. He estado con Pillanes, con Los Tres, con Gepe, con Pulentos, con 31 minutos, así que no me he perdido casi ninguno.

-Siendo sincero: ¿No le aburre estar todos los años en el mismo festival? ¿No se vuelve un poco monótono?

-La verdad es que no, porque tocar es tocar al final y, en realidad, yo no me fijo si es Lollapalooza o si es otro festival, que podría ser Maquinaria o el Vive Latino, que se parecen. Yo te diría que sí hay una onda de festival, que los hace un poco iguales. Ahora, en el Lollapalooza, se concita harta atención, harta curiosidad, harto cahuín, mucha atención de redes sociales, entonces como que es súper positivo que me sigan invitando.

Además, siendo un festival masivo tú agarrái a mucha gente que no te va a ver a ti, que es la principal ventaja de los festivales grandes. Tú tienes tu público, pero también hay gente que va pasando y dicen: ¿quién es este?, se quedan mirando: hay papás con los niños en los hombros, como que se ve todo desde arriba y todo eso hace que no me aburra.

-El show del Lollapalooza de este 2022 lo venías preparando desde el 2020. ¿Qué podemos esperar para su presentación de este año?

-En mis shows, cada vez se va escuchando más de lo último y menos de lo antiguo. Junto con «Estado Vegetal», saqué una canción el año pasado (“Sonámbulo”) y voy a sacar otra en un mes y medio más. Esta última no la voy a tocar en el Lollapalooza, pero sí las otras canciones nuevas, gran parte del disco Aló!, un par de covers de música chilena que todos pueden conocer, y los hits.

Siempre es bueno tocar algunos hits, yo donde vaya, si toco «Vacaciones en el más allá», se arma la fiesta, todos corean, al igual que con «Inteligencia Dormida» y un par más. Esas siempre tienen que estar. Cuando yo tocaba con Jorge González, él tocaba todos sus éxitos, siempre, y obviamente que había fans que le pedían que tocara otros temas menos conocidos, pero la posición de él, y que yo terminé adoptando, es que no puedes ir a ver a tu artista favorito y que no toque su mayor éxito. Sería Inconcebible. Así que yo creo que “Inteligencia Dormida” y “Vacaciones en el Más Allá” podrían competir como las más tocadas en la historia de Lollapalooza Chile, yo voy a seguir tocándolas igual.

“Si me muero, me muero nomás”

-¿Cuál es la importancia de este festival, considerando que en pandemia los conciertos se han reducido muchísimo?

-Bueno, esta presentación era de hace dos años atrás. Yo iba a tocar mi disco Aló!, que estaba saliendo justo hace dos años, y esa edición quedó suspendida, entonces mantuvieron parte de ese line-up. Lo importante son todos los shows que se hagan. Yo ahora, en el verano, se me cayeron como 7 shows, ¿cachái? Y eran cuestiones abiertas de la Municipalidad de San Javier, en la plaza. Pero que las fueron cancelando también. Los motivos no sé cuáles son. Hay algo que se ha dicho mucho y que se sigue conversando entre los músicos, que no se puede entender que los malls sigan abiertos y los estadios, pero la música no. Yo no digo que cierren los malls ni los estadios, obviamente: digo que por favor hagamos ley pareja.

Aún no hay que cantar victoria pero es muy importante volver a trabajar. Hemos estado imposibilitados de tocar en vivo, que es la principal fuente de ingreso de la mayoría de los cantantes chilenos. Entonces ese regreso en grande es revitalizante igual. Además, yo creo que culturalmente es bueno igual que no se deje de hacer todo. Hablando por mi, ya le perdí el miedo al Covid: ya me dio, estoy vacunado, entonces no entiendo porque tengo que seguir tan restringido.

-O sea, ¿para usted deberíamos pasar a una nueva fase de pandemia, donde el que se contagia, se contagia y ya está, sin importar que su salud empeore?

-Para mí, sí. Y si me muero, me muero nomás. Si todos tenemos que morirnos. Hay que vacunarse y todo, pero no voy a vivir encerrado, ni cagando. El que le toca le toca, si ya está suave la cuestión. A mi me dio Covid y nunca había tenido un resfrío tan charcha en mi vida. Incluso, me hizo perder una pega porque, cuando me dio, tenía el fin de semana que ir a un estudio a grabar y no pude ir.

“Sufro un poco de pánico escénico. Sufría, más bien”

-A pesar de su extensa carrera como músico, no siempre fue solista. ¿Cómo llegaste a convertirte en Pedropiedra?

-Yo como cantautor me desarrollé más o menos tarde. Casi a los 30 años, como a los 28 yo dije como ‘ya sabís qué voy a empezar a hacer mis temas’. Antes, tuve un largo período de aprendizaje, que fue participando en bandas como CHC, Hermanos Brother, Yaia, Tropiflaite, produciendo harto hip-hop, pero siempre como desde el segundo plano.

Sufro un poco de pánico escénico. Sufría más bien, ya se me quitó. Pero me gustaba el bajo perfil. Y ahí llegó un momento en que tuve mucha banda y dije ‘puta, que ganas de ser solista y de no transar con nadie, trabajar a la hora que yo quiero, no tener que ir a juntarse a ensayar pa’ hacer música y todo. Ahí, durante una estadía en México, empecé a componer de manera más seria. Después de un tiempo de solista uno empieza a decir ‘pucha, que envidia las bandas, que se juntan, que cada uno pone su aporte. Al final, uno siempre quiere lo que no tiene. En fin, fue una transición que se dio muy natural. Eso sí, recuerdo una conversación con Pedro Peirano, que me dijo ‘haz algo tuyo, sólo antes de los 30, algo que sea a tu nombre, porque después es difícil entrar’. Se me dio muy natural mutar a cantautor. Yo soy un amante de la canción, escribía canciones, pero no las mostraba, o no les hacía letra, no las terminaba. Ahí me puse más serio en esa etapa, durante el viaje a México en que fui a promocionar un disco de CHC, de hecho.

-Estado Vegetal, tu nueva canción, al igual que Sonámbulo, tuvo un proceso distinto a las anteriores: primero compusiste la letra y después la música…

-Claro, inventé todo ese rap como sin música. Todo en la cabeza, como inventando la historia un poco, y después la grabé y no me gustaba, porque era muy Pedropiedra, y la idea principal para mí al hacer una canción es que no me reconozcan. Que la persona la escuche y diga ‘¿qué es esto?’ o ‘¿quién es este weón?’, en vez de que diga ‘ah, es Pedro Piedra’. Pero sí, yo siempre hacía primero la música y después las letras.

-¿Con qué fórmula te sientes más cómodo?

-Es que es más fácil, o sea, es más natural pa mí porque la música no se piensa, ¿cachái? La música la haces no más, como que sale de algún lugar extraño, no estoy hablando místicamente ni nada, pero uno se sienta y como que empieza a salir música, de alguna parte. En cambio, la letra es más intelectual ¿cachái? Entonces para mí es más fácil hacer lo instintivo, que es la música, y después pensar la letra.

Foto: Alvaro Fillol L.

-Esta nueva canción habla de una persona que se pone a vender marihuana en pandemia. ¿La historia es real?

Es el típico amigo que le vende a los amigos. Es la historia de un weón que se ve forzado a hacer esto, que es un término tan manido y que debe haber sido la palabra clave del 2020, de la reinvención. Y también es una reflexión de que yo, como padre de familia, se que haría lo que sea por mi familia. En el fondo, también se trata un poco de ese tránsito, de la libertad a la responsabilidad. Es una historia ficticia, pero conozco a varios de esos, en todo caso.

-¿Te identificas en el proceso del personaje?

Bueno, tuve que hacer un montón de cosas que no había hecho nunca. Como relacionadas con la música más que nada. Diseñé un taller de canciones, que le fue súper bien, hice un programa, como un late de Youtube, produje harta música, como que abrí esa puerta de que me enviaran canciones y empezar a producirlas acá en la casa. Pero no llegué a romper la ley.

“Soy muy mal analista político, porque me pongo como pasional. Como que me nublo, me dan todos rabia”.

-Cambiando radicalmente el tema, y sin amarillear. ¿Votó por Boric?

-Sí.

-¿Qué esperas de su gobierno?

-Una real transición, yo creo. Algo así como una segunda transición, no sé. Como que salimos de una etapa, en el fondo, súper marcada, que duró 30 años, en que gobernaban estos dos polos y el maridaje entre negocios y políticas como que fue una época muy linda para cierta gente y para los números macros, pero ya llegó a un fin natural. Y ahora viene lo nuevo, que yo no se que va a ser, pero sí tengo confianza como en el criterio de Gabriel Boric.

-¿Y como músico qué esperas?, porque en Chile no es fácil.

-En ninguna parte, pero acá es muy difícil porque somos muy pocos habitantes. No hay mucho público, es una cuestión de volumen de gente. Pero yo creo que naturalmente un gobierno de las características que tiene él, sería raro que no tuviera una política cultural más definida, más generosa y más seria. Los ministros de Cultura anteriores, por lo menos los del último gobierno han brillado por su ausencia o no han hecho mucho. Ni siquiera sé que han hecho. Soy muy mal analista político, porque me pongo como pasional. Como que me nublo, me dan todos rabia, me caen todos pésimo, los encuentro a todos weones, me carga.

-¿Y eso aplica para todos? ¿el nuevo gobierno también?

-No para todos. No para todes.

-¿Has estado pendiente de la política? de lo que está haciendo la Convención, por ejemplo?

-No, la verdad es que ya hace un rato me salí de la actualidad política constante. Cuando la estás mirando con lupa, como metiéndote a Twitter todo el rato, es como demasiada realidad, demasiada actualidad, demasiada contingencia, demasiado inmediato todo. Y como que se pierde el foco del gran cuadro. Como dicen, los árboles no te dejan ver el bosque. Entonces, por sanidad mental he dejado ese vicio, porque es vicioso igual. Yo creo que el lugar más seguro para vivir ahora está entre Narnia y el mundo Bilz y Pap, ahí me gustaría vivir a mí. Hay tanta cosa mejor que mirar en el mundo, y más sana, y más linda, más energéticamente positiva.


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