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Entrevista Canalla

8 de abril de 2022

Kika Silva, influencer y modelo: “(Con el Covid) me inflé tanto que se me salieron las uñas del pie”

kika silva

La conocida figura de televisión, que acaba de cumplir 30 años, cuenta la vida que lleva en California, Estados Unidos. Habla del surf, de sus buceos con tiburones, de la soledad, de su pololo, de la libertad cannábica, de Vicuña y de que no tiene ningún plan. Ella es sólo el presente.

Por

“El otro día estaba en el mar y me puse a llorar”, relata, desde California, Kika Silva, la modelo, la influencer, la figura explosiva de Instagram, la Reina del Festival de Viña del Mar del 2017. Fue un llanto existencialista que brotó durante la tarde del 18 de marzo del 2022, al cumplir sus 30 años. Lloró con el tórax adherido a una tabla de surf, casi montada en una ola tubo, en pleno Océano Pacífico. Se hallaba en el corazón del Estados Unidos fascinante, el lugar costero que agrupa a progresistas bronceados, a idealistas melancólicos que se encuentran a sí mismos en Venice Beach. En esa costa, en general, se zambullen los actores del momento, el Hollywood vivo, los simpáticos que aceleran un Porsche, los liberales egresados de Berkeley. Y ahí, en medio de esa estética, una chilena afligida festejaba su cumpleaños encima de una ola. ¿Por qué lloró Kika Silva esa tarde de sol mientras surfeaba en el mar? ¿Por qué justo en el momento simbólico en que cambiaba de década perdió el equilibrio emocional? 

-No sé… Lloré…- recuerda, impotente.

-¿Lo está pasando bien en Estados Unidos?

Y Kika Silva, desde su acotado departamento ubicado en Marina del Rey -dos ambientes, murallas blancas, estética marítima, estética feliz-, a pasos de Malibú, de Santa Mónica, de la segunda casa de Harrison Ford, de Brad Pitt, en fin, entre construcciones cinematográficas y hippies bien educados, sonríe como toda una chilena californiana y murmura:

-Aquí es piola…

-Claro…

-Todo es relajado. Es bien hippie.

-¿Pero está contenta?

Y Kika Silva se queda pensando. Repasa a prisa sus tres años en Estados Unidos. El día en que pisó el Imperio Yanqui con el objeto de aprender inglés en sólo cinco meses, un curso rápido para maquillar el currículum (“y me iba a volver a Chile”). El día en que se montó en la tabla y enloqueció con el surf (“te enseña a ser constante”). El día en que abrazó una filosofía japonesa llamada Lki Goi y mejoró su estado de ánimo (“me ha servido demasiado”). El día en que cruzó una mirada dulce con el joven utópico Timothy Burton, el hijo de Jack, un empresario de la ropa deportiva (“nos reímos mucho”). El día en que Timothy Burton y María Francisca Silva se declararon amor (“vivimos el día”). El día en que vio a Dua Lipa en el patio de comidas de un mall (“soy tan volada para esas cosas”). El día en que echó de menos a los Silva (“mmm…”). El día en que no tenía tantas fiestas (“al principio no conocía a nadie”). El día en que tomó un curso de Buceo con Tiburones (“¡¡Los amo!!”). El día en que tomó mucho, el día en que dejó de tomar (“ahora tomo dos copas de vino al mes”). El día en que se durmió triste…o alegre…o acompañada…o sola…

Y lo resume todo así:

-El proceso ha sido oscuro a ratos. Pero lindo a la vez.

-¿A qué se debe que le hayan pasado tantas cosas?

-Me ha pasado de todo. Incluso tuve Covid dos veces acá. Y me inflé.

-¿A qué se refiere?

-Me inflé. Se me infló la cara, todo. 

-Dios mío -se altera el reportero,  con notoria superficialidad. 

-Y me inflé tanto que…

-Dígalo -el reportero estruja el vaso.

-…me inflé tanto que se me salieron las uñas del pie.

Kika y la prensa guardan silencio. La modelo y el pie mutilado. El pie sin uña de la influencer simboliza la metáfora de un nuevo destino. El pie sin uña es salir de la zona de confort, le comenta el reportero. Kika asiente. Su vida ya no tenía protecciones; es la vida descarnada. 

El proceso ha sido oscuro a ratos. Pero lindo a la vez.

-Y dejé mi departamento en Santiago… que lo amaba… y yo tenía todo allá…

-Defina todo…

-Amigos. Mi casa pasaba llena de gente. Tenía eventos, la tele, mi familia, mi perro. Estaba súper cómoda.

-¿No prefiere volverse?

-Ja -ríe sin reír.

-¿Qué hace en Estados Unidos?

-Uf. Acá… aprendo… vivo…

-¿Tiene Visa de Trabajo?

-¡Tengo!

Su Visa dice: Artista. Y fue obtenida con cartas de recomendación de parte de Rafael Araneda y de Cristián De la Fuente. Y ahora Kika Silva sólo puede obtener remuneraciones llevando a cabo servicios artísticos. Y, por ende, toma cursos enigmáticos para ejecutar un arte, o bien, se vincula a fundaciones que fijan posturas inspiradoras (va a comenzar a trabajar en una) o asiste sin querer a fiestas en que productores de cine extrovertidos se lanzan a la piscina con bluyines y así ella pueda captar las locuras del arte.

-Todo es arte- dice la prensa.

-Todo es arte- dice Kika.

-¿Conoce famosos?

-Una vez estuve en la casa de un tipo que era amigo de mis amigos. 

-¿Tarantino?

-No. Era un director de videos que había ganado unos Grammys. Y tenía una muralla llena de premios.

-¿Se ha juntado con Leonor Varela?

-Sí, claro.

-¿Es una celebridad?

-O sea, sí, obvio, es que hay muchas celebridades aquí.

-¿Ha visto a Leonardo Di Caprio?

-No.

…me inflé tanto que se me salieron las uñas del pie.

-¿Es verdad que Tom Hanks pasea pensativo por Venice Beach?

-No lo he visto.

-¿Dicen algo de Chile en los medios de Estados Unidos?

-Nada.

-¿Se habla de Boric?

-Mmm…

-¿Usted es demócrata o republicana?

-No me meto en eso.

-¿Cómo se puede triunfar en ese país?

-Aquí el que trabaja lo logra. El flojo no tiene opción.

-¿Estados Unidos es un mejor país que Chile?

La cara le cambia. Lo toma con hondura.

-Es relativo…

-Kika…

-Dime…

Y el reportero la mira a los ojos, a los ojos HD que le brotaban desde el Lenovo, y le implora:

-Kika…¿qué es en verdad Estados Unidos?

Aquí el que trabaja lo logra. El flojo no tiene opción

-Ooh…- y Kika Silva mira hacia arriba, al cielo.

Detalles de una vida gringa

Estados Unidos es el país en que monta olas. Estados Unidos es el país en el que hay de todo. Y también es el país en que cuesta tenerlo todo. Es el país en que ella paga un millón y medio de pesos chilenos por el arriendo mensual del departamento. Es el país en que practica yoga, boxeo, trota, toma el mejor vino de California, es el país en que reside aunque trabaja ligada a Chile, al punto que exclama:

-¡Es como si estuviera en Chile!

-Pero -le señala el reportero-, no obstante su nexo laboral con Chile, ahora que la veo, noto que está más norteamericana que nunca…

-¿Si?

-Usted parece de Texas, Kika. O de Illinois. O de Montana. Es como una rubia de Wisconsin…

-¡Mi pololo me dice que él parece el latino y yo la gringa!

Y Kika dice que la playa le queda cerca. Y a veces, descalza, se pasea reflexiva frente al mar. U otras veces se pasea con amigos norteamericanos y bajo el influjo de la felicidad y dos copas de vino se conecta con el océano.

Y toma cursos. 

-Estoy terminando mi curso de Buceo. Para bucear con tiburones. La práctica hay que hacerla en Bahamas.

¡Mi pololo me dice que él parece el latino y yo la gringa!

-Interesante.

-Los tiburones no son malos. Tienen mala fama.

-¿Usted cree? ¿Alguien los quiere perjudicar?

-Sólo hay que respetarlos.

-¿Con qué tipo de tiburones ha buceado?

-Con los tiburones de los corales. Y también con el tiburón toro. No hacen nada. El que come personas es el tiburón blanco.

-…

-Una vez vi de cerca un tiburón blanco.

-¿Eh?

-Ese mata a todos.

-…¿usted dónde estaba?

-Surfeando.

El tiburón dio un brinco a sus espaldas, ella escuchó el grito anglosajón: “Shark! (¡Tiburón!)  Shark! (¡Tiburón!)”. Se volteó y vio que el fiero tiburón blanco se hundía rabioso en el agua, generando oleaje, hambriento. Estaba a unos metros. Ella nadó y nadó hasta llegar a la orilla, junto a musculosos vulnerables que corrían con sus tablas. 

-Y desde entonces me da un poco de miedo surfear… Es raro: debajo del agua, buceando, no me dan miedo los tiburones; cuando estoy arriba del agua, surfeando, me dan miedo los tiburones.

Y ha hecho más cursos.

-Nutrición Holística- afirma. 

-Es original…

-Quiero ser Health Coach de Nutrición Holística.

-La felicito. Se configura un plan.

-Mm…

Y su plan es vivir la vida en completo inglés. Su objetivo es, como confiesa, estar en el presente, flotar, ir hacia donde la lleven las decisiones que vaya tomando. 

-¿Cuál es su idea?

-¡No tengo idea! -grita.

Es el otro mundo, el Imperio a solas.  

Detalles de una vida verde

-Aquí, eso sí, son más fríos -se queja.

-Aquí -continúa- nadie se visita en las casas.

-Aquí no toman tanto- y sonríe.

-Aquí tienen otra onda con los vicios- y sonríe más.

Y sube la voz:

-¡Cuando vienen amigos desde Chile lo primero que hago es llevarlos a una tienda de marihuana!

Es que, detalla, en California es legal. Y se entusiasma. 

Aquí tienen otra onda con los vicios

-La tienda se llama MedMen. Es una tienda cannábica. Te morís. Es como una tienda de Apple. Todo blanco, impecable, y todo es de marihuana. Hay de todo.

Y este es el instante en que la muralla invisible que separa a un entrevistado de un entrevistador se puede diluir. Y dos desconocidos se humanizan, se tornan humo amistoso. Lo que ocurre es que Kika ha dicho esto:

-¡Te voy a mostrar estas cuestiones!

El ambiente es festivo. Kika le mostrará la marihuana al reportero. Kika corre a su habitación, pletórica, cannábica, y trae los productos.

-¡Mira!

Y muestra unos bombones de chocolate con marihuana.

-¡Son increíbles! -exclama.

Y luego afirma que ella es mala para enrolar, es decir, para construir pitos, de modo que está conmovida ya que en MedMen puede comprar “una cajetilla de pitos listos”. Y la muestra. Y luego muestra un spray con marihuana que alivia el dolor físico. Y suelta una carcajada de éxtasis verde, de dicha sativa. Es el Estados Unidos detrás de la cortina. El Imperio-Cogollo

-¿Y es verdad que tuvo una noche de pasión con Benjamín Vicuña?

Suelta otra risa. 

-Ahora me da risa ese cuento. Hasta a mi pololo le da risa…

Hay un silencio. Hay un giro temático.

-¿Y entonces, Kika?

-¿Entonces qué?

-¿Cuál es el sentido de la vida?

Lo piensa un rato, lo lanza veloz.

-Vivirla plenamente. Las 24 horas del día. Y tratar de aportar en algo.

De manera que esa tarde soleada del 18 de marzo del 2022, cuando Kika Silva lloró encima de una ola, tal vez no estaba triste. Le han pasado tantas cosas que quizás, en ese instante, le saltaron las emociones. Y, quizás, lloró simplemente por estar feliz.

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